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Sébastien Faure y la impostura religiosa
Ahora que un nuevo papa llamado "Araña" nos machaca los oídos con una vuelta a la misa en latín, para satisfacer a los integristas, y por qué no una vuelta a las cruzadas, a la persecución de brujas y otros impíos, para terminar definitivamente con todos sus dioses, nosotros seguiremos repitiendo siempre "Dios a la mierda, Dios a la mierdaaaa".
Este texto fundamental de Sébastien Faure, militante socialista convertido al anarquismo en 1885, no ha envejecido lo más mínimo.
Desde que entra en materia, Sébastien Faure previene al lector y expone el objetivo de su obra: "El movimiento religioso reposa en dios, que es a la vez punto de partida y punto de llegada, el comienzo y el fin de toda religión cristiana. Si se ha probado que dios no existe, que es imposible que exista y que es absurdo admitir su existencia, el monumento se derrumba y la impostura estalla. Esta impostura es la que yo quiero destacar".
Sébastien Faure demuestra una evidencia diciendo lo siguiente, que su apuesta es más acertada que la de Pascal. ¿Quién no ha esperado un día poder desmontar, punto por punto, las "pruebas" de las que los culos benditos querrían convencernos, sin ninguna prueba científica clave? Esperan que nos traguemos sus misterios impenetrables únicamente por medio de la omnipresencia arbitraria de su fe, que desde todos los puntos de vista se muestra como el opio más relajado que ningún pueblo ha conocido: consiste en evitar hacerse buenas preguntas. Al final del texto habrá algunas conclusiones.
Dios como "espíritu puro" no puede haber creado el universo material
"Hay dos posibilidades: o bien la materia estaba fuera de dios y por tanto él no ha podido crearla, puesto que existía ya y dios no es su creador. O bien la materia estaba en dios en ese momento y dios no es "espíritu puro" puesto que no ha necesitado crearla, por lo que el acto creador (…) se reduce a un gesto de exteriorización y no de creación".
El universo imperfecto no puede ser obra de un ser perfecto
"O bien no es el dios de los cristianos el autor del universo, o bien, si lo ha creado él, es un dios imperfecto, puesto que su obra es imperfecta. Dilema o silogismo, esos dos razonamientos conducen a la misma conclusión: lo perfecto no puede determinar lo imperfecto".
El ser eterno, activo, necesario, no puede haber sido, en ningún momento, inactivo o inútil
"O bien dios no ha sido eternamenta activo y eternamente necesario porque antes de la creación no era ni activo ni necesario, o bien era incompleto, es decir imperfecto y, por tanto, no existe. O bien, al ser eternamente activo y eternamente necesario, no puede haberse hecho así después, y por tanto, no ha creado. Imposible salir de ahí".
El ser inmutable no puede haber creado
"Si dios ha creado, ha creado sin motivo y sin objetivo. Ha actuado a la manera de un loco y la creación aparece como un acto de demencia. Además, si dios es eterno, el universo también lo es, y si el universo es eterno, no ha empezado nunca, no ha sido creado".
La idea de providencia descansa sobre la idea de un creador perfecto
"Pase que se afirme la existencia del creador perfecto o la de la providencia perfecta, pero la razón se opone a ambas juntas. Si el creador es pefecto, la providencia es inútil. Si la providencia es necesaria, entonces el creador es imperfecto. Hay que escoger".
La multiplicidad de dioses demuestra que no existe ninguno
"La multiplicidad de religiones proclama que dios carece de poder o de justicia. Sin embargo, dios debe ser infinitamente poderoso e infinitamente justo, tal como afirman los creyentes, todos de acuerdo en este punto con razón. Si a dios le falta uno solo de estos atributos esenciales -poder o justicia- no es perfecto, y si no es perfecto, no existe".
El infierno es la negación de la infinita bondad
El infierno prueba que dios no es ni bueno ni misericordioso. La existencia de un dios de misericordia y amor es incompatible con la del infierno. O bien no hay infierno, o bien dios no es infinitamente bueno".
El problema del mal
"Todas las manos suplicantes que se tienden a dios, todas las súplicas de los templos, iglesias, capillas y basílicas, se tienden en vano. Dios permanece sordo, impasible, inexorable. ¿Por qué no puede atender a los que le imploran y conjuran para que ponga fin a sus males? ¿Es porque no quiere secar las lágrimas, disipar los sufrimientos? Reflexiona y decide".
Si dios existe, es responsable tanto del mal moral como del mal físico
"¿Sí o no, tendría dios el poder de suprimir el mal si fuera esa su voluntad? Si es que sí, y el mal persiste, es que no ha querido evitarlo. De todos modos, ya se trate de mal moral o de mal físico, dios es responsable de ello plenamente".
Donde estalla la impostura
"Al erigir a su dios como justiciero, los creyentes hacen de él un usurpador. Al conferirle el deber de castigar o de recompensar, le atribuyen un derecho arbitrario, un poder inicuo, y si dios ejerce ese poder, sólo podrá hacerlo en contra de toda verdadera equidad".
Dios violaría los principios esenciales y las reglas fundamentales de la justicia
"Hay una desproporción escandalosa y evidente entre el mérito y la recompensa, una desproporción manifiesta e indignante entre la falta y el castigo. Una desproporción por todas partes. La justicia divina se encuentra así en absoluto antagonismo con los fundamentos y las reglas de la equidad, y el "dios justiciero" cae a los pies de esas reglas y principios".
La tesis de la impostura aplicada al catolicismo
"La iglesia se ha convertido poco a poco, con sus fieles y sus pastores, en esa organización de propaganda y combate, armada de una doctrina sustancial, coherente y dotada de mandos y efectivos cada vez más numerosos y cada vez mejor equipados. Es infinitamente probable que el catolicismo haya seguido una gradación: error inocente, mentira culpable e impostura criminal".
El cristianismo primitivo
"Por una serie de acciones y reacciones recíprocas, cambios profundos han desnaturalizado gradualmente el cristianismo (…) que está lleno de divergencias e incluso de contradicciones. Esos cambios necesariamente han dado a luz nuevas mentiras, al igual que éstas han engendrado inevitablemente nuevas modificaciones. Ese flujo de nuevas mentiras ha dado como resultado el disimular la impostura de la creación más y mejor que nunca, consolidándola. Ha dado como resultado el precisar las consecuencias actuales de la impostura católica en todos los ámbitos religioso, político, económico, moral y social".
La impostura se desarrolla
"Poco a poco, la Iglesia se proclama única depositaria de las verdades eternas, de las enseñanzas celestiales y de los poderes divinos. Laicos o clérigos se jactan de demostrar como a + b la existencia de su dios, y tratan desdeñosamente de insensatos, ignorantes, intolerantes o gentes de mala fe a los que no siguen sus pretendidas demostraciones. Esos sectarios ceden a los malos consejos que les da su rabia impotente y, en el furor, cuando se trata de demostrar que hay dios, ante la constatación de su incapacidad, querrían suprimir a todos los que se atreven a dudar o negar. Dejémoslos con su furiosa intolerancia, y sigamos".
El cristianismo hace de la obediencia una virtud cardinal,
con el fin de asentar la dominación que codicia
El punto capital, esencial para la Iglesia, es inspirar a los enemigos de la fe, verdaderos o supuestos, un terror salvador, afirmar elevadamente el deber imperioso de la Iglesia de hacer respetar por todos y en todas partes su autoridad soberana y su derecho absoluto a castigar con penas muy severas a todo el que trate de sustraerse a su dominio".
La iglesia interpreta a favor de sus intereses las desigualdades sociales
"¡Oh cruz, pequeño trozo de madera sobre el que, jadeando y expirando, se ha extendido Cristo, para cuántas cosas has servido! ¡Menudo partido ha sacado de ti la impostura de tu Iglesia! ¡Que de mentiras se han proferido en tu nombre! ¡Que de nefastas enseñanzas, bajo tu pretexto, porque tú eres el emblema de los tormentos a los que sucumbió el fundador del cristianismo, cuánto mal has hecho, cuánto mal sigues haciendo!"
La institución de los sacramentos es un maravilloso instrumento de dominación
"El sacramento de la penitencia ha sido instituido por la Iglesia con el fin de acercar a ella a todas las ovejas del rebaño del que, según ella, ha recibido el mandato de cuidar. La Iglesia es, según ella, responsable ante dios y el buen pastor de no dejar jamás alejarse a su grey, si no quiere exponerse a perderla".
El confesionario
"Gracias al confesionario, cada parroquia posee información y ficha de cada uno, constantemente puesta al día".
La eucaristía
"El católico se entregará pasivamente, atado de pies y manos, a la autoridad absoluta del sacerdote, para escapar al terror del infierno y sus atrocidades, que la Iglesia describe con todo lujo de detalles y una crueldad refinadísima, hasta el límite de lo inconcebible".
Jerarquía: del Papa señor soberano al fiel, esclavo absoluto
"La organización de la Iglesia católica es un ejemplo del grado de despotismo que alcanzan los que establecen la autoridad, y del grado de bajeza a que descienden los que soportan el peso abrumador de la jerarquía".
La Iglesia y la verdad
"¡Pobres creyentes lisiados de la sesera!¡Cómo vais a llorar si no cedéis a vuestra pereza de espíritu criminal! ¡Y si esa renuncia al uso de vuestras facultades intelectuales tuviera al menos la excusa de ser pura y desinteresada, en lugar de tender a evitar el infierno y ganar el cielo!"
Para conquistar el mundo, la Iglesia ha tratado constantemente
de apoyarse en las dos clases opuestas
"Desde hace siglos, los inspiradores, directores y jefes del movimiento católico no han dejado de aplicar todos los recursos de sutileza, diplomacia y disimulo, que poseen con creces. Es un trabajo lento, metódico, progresivo, sin descanso, que marcha a la par, admirablemente, con el espíritu de conquista y la voluntad de dominación que empujan a la Iglesia a no retroceder ante nada cuando se trata de triunfar".
En sus orígenes, el cristianismo fue un movimiento popular
"Si la represion de que fueron víctimas los primeros cristianos tuvo como objetivo sofocar el cristianismo como movimiento social, alcanzó plenamente su objetivo. Pero, si por el contrario se propuso derrotarlo como corriente religiosa, ha obtenido un resultado diamentralmente opuesto, ya que lo ha reforzado, vivificado, saneado y exaltado".
El cristianismo ha perdido su pureza inicial
"¿Qué hubo en común entre ese movimiento que había soliviantado a los miserables contra los opulentos, y a los esclavos contra los señores, y ese cristianismo de resignación terrestre y de esperanza celestial, que hablaba de un acuerdo entre los ricos y los indigentes, y enseñaba el amor entre esclavos y señores?"
La Iglesia naciente y el mundo romano
"Cuando el emperador Teodosio, tras la masacre particularmente odiosa de Salónica en el año 390, se presentó con su séquito para entrar en la iglesia, San Ambrosio se lo prohibió. El emperador se inclinó ante la sentencia del obispo y sólo entró después de realizar una solemne penitencia. Desde entonces, el poder de la Iglesia rivaliza con el de César y, a cambio de la sumisión del clero a las cosas mundanas, a la autoridad imperial, Teodosio multiplicó los edictos que hicieron de la religión católica la única reconocida, autorizada y protegida por el Imperio, es decir, una religión de Estado".
La técnica constante del clero católico
"Los concilios fijan el dogma, precisan la creencia y reglan la disciplina. Carlomagno resucitó durante un tiempo el Imperio de Occidente, y el papa León III (año 800) llevó sobre su cabeza la corona imperial. Bajo el propio Carlomagno, la Iglesia, agrupada, jerarquizada, disciplinada bajo la autoridad papal, hizo alianza con el Estado ideal: el Imperio".
La Iglesia cómplice del Estado
"Cuando hubo desacuerdo entre el Estado y la Iglesia, las cosas se ataron y desataron, pero en ninguna circunstancia esos conflictos, ni siquiera los más grandes y prolongados, rompieron la entente secreta e instintiva que unía fatalmente al señor espiritual con el señor temporal, con vistas al sometimiento político del pueblo y la explotación económica de sus productores".
La doctrina social de la Iglesia
"La revolución que viene y que, tarde o temprano, barrerá a esta sociedad de servidumbre y de miseria, barrerá también de un golpe el cristianismo, que ha ligado su suerte a la del mundo de podredumbre moral y de miseria física. Ese será el justo castigo de esta religión que, desde hace siglos, sólo vive de la impostura.
La Iglesia y la asistencia
"En todas las avenidas que parten de la asistencia y se dirigen a la encrucijada de la miseria, se erige la Iglesia, aportando aquí una parte de lo que ha recibido allá, mezclándose entre la opulencia y la más absoluta indigencia".
La Iglesia y la enseñanza
"La Iglesia está al acecho de los nacimientos, de los matrimonios y de las muertes. Aprovecha todas las ocasiones que ofrecen el bautismo, el matrimonio y la muerte para acercarse a las familias y coger sitio. Sigue beneficiándose del imperio que, tras siglos de enseñanza, ha conquistado sobre las conciencias débiles y los espíritus obtusos".
La Iglesia, la magistratura y el ejército
"Las mejores plazas, las situaciones más brillantes, los puestos más elevados, los tratos más ventajosos y las combinaciones más lucrativas son acaparados por esos que la sabiduría popular llama 'los escapados jesuitistas'".
La Iglesia y la riqueza
"Para ganar la partida, la Iglesia necesita disponer de enormes capitales, si no será derrotada. Ella lo sabe, y porque lo sabe, predicando, para guardar las apariencias, el desprecio a las riquezas, practica la más violenta avaricia".
La fuerza de la tradición en materia religiosa y social
"Lo que da fuerza a una civilización es la antigüedad de sus mandos, el peso de una educación, de una moral y una rutina hereditarias que enmascaren sus vicios, y hagan creer en el carácter respetable, inevitable, protector e indestructible de sus instituciones, alejando de las mentes, como algo insensato o criminal, la idea de su derrocamiento".
La creencia es una enfermedad infantil
"Es fácil concebir cómo se hace para que el niño se convierta en presa fácil de las supersticiones más burdas y de las credulidades más ridículas. Ahora bien, lo que es verdad para un niño de hoy, para ese que crece a nuestro lado, ha sido verdad para la humanidad entera cuando estaba en su período de infancia, caracterizado por la curiosidad, la ignorancia, el temor y el amor hacia lo maravilloso".
El error de Pascal
"El hombre se hizo un animal religioso y lo seguirá siendo durante todo el tiempo que sea niño. Dejará de serlo cuando alcance su mayoría, quiero decir, cuando haya adquirido unos conocimientos científicos que armen sólidamente su razón contra el miedo a lo desconocido y la atracción hacia lo maravilloso".
Decadencia del cristianismo
"Desde hace dos siglos, el cristianismo declina con rapidez; su prestigio disminuye de lustro en lustro. Los filósofos y enciclopedistas del siglo XVIII han socavado fuertemente su influencia, la revolución ha subordinado al clero, y los magníficos progresos de la ciencia, poniendo los dichos de la religión en contradicción con las realidades, han contribuido gloriosamente a precipitar el proceso de caída en el que zozobrará el cristianismo antes de que pase demasiado tiempo".
El creer y el saber se oponen
"El movimiento no puede pararse y vendrán tiempos en que el dominio del saber constituirá un imperio inmenso en el que el creer no reinará más que sobre un territorio ínfimo".
El cristianismo es aliado de la clase capitalista
"Todas las veces que el orden capitalista está en serio peligro, se ve a la Iglesia y el ejército, es decir, la impostura sistemática y la violencia organizada, acoplarse monstruosamente con el fin de paralizar la indignación popular, de proteger a los poderes establecidos y salvar al orden capitalista amenazado: es la alianza del sable y el hisopo".
La religión no puede ser un asunto de orden estrictamente privado
"No dejará de mezclarse en la cosa pública hasta que, en la evolución que la empuja, como a todo organismo vivo, hacia la muerte, haya recorrido enteramente las tres fases: infancia, madurez y vejez, que en todo movimiento histórico preceden y conducen a la desaparición".
El cristianismo balante
"No pidáis a los dirigentes que sean justos, no esperéis que los patronos sean buenos. Unos y otros son, por la fuerza misma de las cosas, lo que son, lo que hace falta que sean. Son actores encargados de interpretar la obra. Es inútil abuchearles o cambiar los intérpretes; es la obra la que no vale. Habría que bajar el telón y cambiar el programa".
El cristianismo es enemigo de la revolución venidera
"Cristo encarna la virtud cristiana, su vida y la del cristiano ideal. Éste ha de ser pobre y sumiso, que no conozca el bienestar ni la libertad. Su doctrina, su moral y su ejemplo son la expiación y la obediencia. Se opone por tanto violenta, irreductiblemente, al ideal de bienestar y de libertad que sirve de consigna a la revolución en marcha".
La concepción política de la Iglesia y la libertad son excluyentes
"Es completamente imposible que haya cualquier conciliación entre la religión y la libertad política. La oposición es evidente e irreductible".
La religión se opone a la libertad de trabajo
"En este terreno, la oposición estalla, manifiesta e irreductible, entre la concepción religiosa y la libertad de trabajo y de los trabajadores, entre el programa económico del cristianismo y el ideal de bienestar y libertad hacia el que se encamina el proletariado del siglo XX".
El espíritu religioso es mortal para la vida intelectual
"La vida intelectual será completamente transformada cuando, liberada la humanidad de la tutela de las religiones, el espíritu científico sustituya al espíritu religioso".
Pobreza e impostura de la moral cristiana
"La impostura está constituida por el encadenamiento metódico de mentiras imbricadas y necesitadas unas de otras, en un orden sistemático que condiciona toda la moral y tiene un mismo objetivo: la soberanía de la Iglesia".
A modo de conclusión, Sébastien Faure nos deja este mensaje claro y persuasivo: "Ha llegado la hora de que la humanidad del siglo XX elija entre el ideal decepcionante y criminal de todas las autoridades y todas las religiones (pobreza y sumisión) y el ideal común a todos los seres verdaderamente apasionados de la justicia y la libertad (el bienestar y la libertad). Ese es el ideal sublime que han adoptado cierto número de hombres y mujeres, y que difunden con toda la lucidez de su razón, con todos los recursos de su saber y todo el ardor de su sensibilidad, con toda la nobleza de su conciencia. Se exponen voluntariamente a la calumnia, a la injuria, a la persecución. Saben lo que les espera. Pero sus convicciones son tan inquebrantables, que nada los desanimará".
Sébastien Faure fue un destacado miembro del movimiento anarquista francés durante medio siglo, y uno de los más eficaces de todos los propagandistas anarquistas, a pesar de que es poco conocido fuera de Francia.
Auguste Louis Sébastien Faure nació en 1858 en una familia católica de clase media en Saint-Etienne (cerca de Lyon en el centro de Francia). Fue educado en escuelas jesuitas y destinadas para el sacerdocio, pero después de la muerte de su padre entró en el negocio de los seguros. Después del servicio militar, pasó un año en Inglaterra. Se casó y se trasladó a Burdeos (en el suroeste de Francia). Pronto perdió la fe y se convirtió en un socialista. Se propuso, sin éxito, como candidato del Partido Obrero (el marxista Partido de los Trabajadores) en la Gironda en las elecciones de 1885, pero bajo la influencia de Piotr Kropotkin, Élisée Reclus y Joseph Tortelier se trasladó hacia el anarquismo.
En 1888 rompió con los socialistas, se instaló en París, y dedicó el resto de su vida a una carrera como propagandista de tiempo completo para el anarquismo. Él y su esposa se separaron, aunque se reconciliaron después de muchos años. Se convirtió en un escritor y orador muy activo, para ganarse la vida dando conferencias en todo el país.
Él nunca pretendió ser un pensador original, pero fue un divulgador eficaz de las ideas de otros. Tomó una línea moderada en el movimiento, y abogó por un enfoque ecléctico, que trató de unir a todas las tendencias. No estaba convencido del nuevo movimiento sindical a finales de 1890, pero fue un sindicalista activo. No era un individualista, pero tomó en serio el individualismo. No estaba a favor de métodos violentos, pero simpatizaba con aquellos que los utilizaban. Él no era un simple teórico de sillón, pero fue de los más buscados, detenido y procesado y, ocasionalmente, encarcelado por sus actividades.
En un primer momento se asoció estrechamente con Louise Michel, pero pronto se convirtió en una figura importante por derecho propio, y uno de los más conocidos anarquistas en el país. En 1894 fue uno de los acusados en el “Juicio de los treinta”, cuando las autoridades francesas intentaron, sin éxito, suprimir el movimiento anarquista la relación de sus líderes en conspiraciones criminales, y fue absuelto. Estuvo involucrado con varios periódicos en diversas ocasiones en varias partes de Francia, el más importante de los cuales fue "Le Libertaire" (El Libertario), que comenzó con Louise Michel, en noviembre de 1895 y que se publicaba una vez por semana, hasta junio de 1914. Estuvo activo en el movimiento de Dreyfusard, en sustitución de "Le Libertaire" con el periódico "Diario del Pueblo" en 1899. También produjo "Le Quotidien" (El Diario) en Lyon durante 1901-1902. Desde 1903 fue activista en el movimiento del control de la natalidad. De 1904 a 1917 trabajó una escuela liberal llamada La Ruche (La Colmena) en Rambouillet (cerca de París).
Era un opositor moderado de la Primera Guerra Mundial, y emitió un manifiesto Vers la Paix (Hacia la paz) a finales de 1914. Produjo un semanario de izquierda "Ce qu'il faut dire" de abril 1916 a diciembre 1917. En 1918 y 1921 estuvo brevemente en prisión por delitos sexuales envuelto con jóvenes chicas, esto lo perjudicó pero no destruyó su carrera.
Después de la guerra revivió "Le Libertaire", que se prolongó desde 1919 hasta 1939. En 1921 lideró un movimiento anarquista reaccionario francés contra la dictadura comunista de crecimiento en la Unión Soviética. En enero de 1922 comenzó "La Revue Anarquista", revista mensual líder en el movimiento anarquista francés entre las dos guerras mundiales.
En la década de 1920 se opuso al sectarismo, tanto de los Plataformistas autoritarios y de sus críticos, y defendió lo que llamó un “anarquista de síntesis” en la que el individualismo, el comunismo libertario y anarco-sindicalismo podrían coexistir. En 1927 encabezó una secesión de la Unión Anarquista nacional, y en 1928 ayudó a fundar la Asociación de Anarquistas federales e iniciar su trabajo, "La Voix Libertaire" que duró desde 1928 hasta 1939.. Se reconcilió con la organización nacional y "Le Libertaire" en 1934. Durante la década de 1930 tomó parte en el movimiento por la paz como un miembro destacado de la Liga Internacional de los Combatientes por la Paz. En 1940 se refugió de la guerra en Royan (cerca de Burdeos), donde murió en 1942.
Además de innumerables artículos y conferencias (muchas de las cuales fueron impresos como folletos y algunos de los cuales fueron recopilados como libros), y varios folletos anarquistas y ateos. Su principal obra fue una trilogía ambiciosa de libros La Douleur universelle: Filosofía Libertaire (Dolor universal dolor: Filosofía liberal), una obra sobre los problemas causados por la autoridad, que fue publicado en 1895; Medicastres: Libertaire Philosophie (Charlatanes: Filosofía Liberal), un relato de las falsas soluciones a los problemas causados por la autoridad, que no fue publicado; y communisme Lun: Le bonheur universel (Mi comunismo universal de la felicidad), un relato ficticio de la revolución libertaria, que fue publicado en 1921. En 1923 publicó L'religieuse impostura (impostura religiosa), un largo ataque a la religión (una edición revisada apareció en 1948).
En 1926 comenzó su proyecto más ambicioso: La preparación de la Enciclopedia Anarquista, una de las publicaciones liberales y más valiosa e impresionante jamás producida. Este apareció en 1927 como una serie de piezas separadas y luego en 1932 en un conjunto de volúmenes masivos. Toda la obra, que contiene cerca de 3.000 páginas, consistió en una referencia general alfabética con la colaboración de los principales escritores anarquistas de todo el mundo. Faure fue el editor en jefe, y también el autor de muchos de los artículos más importantes.
El folleto Douze preuves de l'inexistencia de Dieu, ("Doce pruebas de la no existencia de Dios"), que está basado en conferencias que dio en muchas ocasiones, se publicó por primera vez en París en 1914. Fue reimpreso con frecuencia, y también traducido en varias ocasiones. Justo antes de su muerte, una traducción de Aurora Alleva y DS Menico fue publicada en los Estados Unidos como ¿Existe Dios?
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Miguel Primo de Rivera
Al período de la dictadura de Primo de Rivera le siguió otro que fue conocido como la dictablanda.
El rey había ligado la monarquía a la dictadura de Primo de Rivera dándole su apoyo se encuentra en una encrucijada ante la dimisión de Primo de Rivera y su posterior muerte, por lo que decidió iniciar un lento retorno a la legalidad constitucional, para lo que encargó la formación de Gobierno al general Dámaso Berenguer se restableció la Constitución de 1876, retornaron a sus puestos los concejales y diputados provinciales cesados por la dictadura en 1923 y se promulgó una amnistía general. Pero en realidad el estilo de gobierno sigue siendo el mismo, realizándolo por decreto y sin la reunión de las Cortes, cerradas desde hacía siete años, ni la convocatoria de elecciones para la elección de un nuevo parlamento. Esto significó el definitivo golpe de gracia a la monarquía, pues la oposición no se organizó sólo en contra del gobierno sino con el objetivo de derribar el régimen monárquico encarnado en la figura de Alfonso XIII. Los distintos partidos de la oposición acabaron conformando un consenso generalizado que se materializó en el Pacto de San Sebastián; en el no solo participaron todos los partidos declaradamente republicanos, sino también el PSOE y varios partidos catalanistas(se reunieron, entre otros, Casares Quiroga, Largo Caballero o Alcalá Zamora, futuro presidente de la II república). El compromiso alcanzado era la proclamación de la República, para lo que se elige un Comité Revolucionario, pero no queda claro el modo en que esto se llevará a cabo. Paralelo a este grupo político se creó un Comité Militar, formado por oficiales medios de ideología republicana, que inició una conspiración que debía realizar un golpe de fuerza en diciembre de 1930. Este golpe se produjo de forma imprevista y poco organizada en la sublevación de Jaca y en Cuatro Vientos, encabezada por los capitanes Galán y García Hernández, a la que se sumó, con posterioridad a los hechos ,el Comité Revolucionario reunido en Madrid; la improvisación y las escasas fuerzas que logró sublevar condujeron al fracaso de la intentona golpista. Sin embargo, este fracaso fue beneficioso para la causa republicana, pues impidió que el nuevo régimen fuera alcanzado por las armas y creó los primeros mártires de la causa. Galán y García Hernández fueron ejecutados y todos los miembros del mismo Comité Revolucionario encarcelados.
El Gobierno Berenguer pretendió entonces celebrar unas elecciones generales, pero se opusieron a participar en ellas todas las fuerzas democráticas integrantes del Pacto de San Sebastián. La respuesta más importante, sin embargo, procedió del principal grupo monárquico, dirigido por El Conde de Romanones, que participaría en las elecciones sólo si el parlamento salido de ellas tuviera carácter de Cortes Constituyentes. La mala respuesta recibida aconsejó al rey la sustitución del Gobierno y, En febrero de 1931, se formó un nuevo gabinete de concentración monárquica presidido por el almirante Aznar. El plan anterior es descartado y se decide un retorno a la normalización constitucional de más envergadura, más rápido, y aplicado de forma escalonada. Primero se celebran elecciones municipales y posteriormente provinciales y generales; la aplicación de este plan se evidenció imposible, pues los partidos del Pacto decidieron participar, pero dándole a los comicios una intencionalidad muy distinta, presentándolos como un plebiscito sobre la persistencia de la monarquía.
Las elecciones municipales se celebraron el 12 de abril de 1931 y fueron ganadas en términos absolutos por los partidos monárquicos; sin embargo, en las grandes ciudades fue rotunda la victoria de los partidos coaligados en el Pacto de San Sebastián, cuyos principales dirigentes, integrantes del Comité Revolucionario seguían estando en prisión. La lentitud de los resultados del ámbito rural, donde se impusieron abrumadoramente los monárquicos, se conocieron mucho después que los de las grandes ciudades, por lo que se generó un sentimiento eufórico de victoria republicana, además se consideraba que en el campo se mantenían vigentes estructuras caciquiles y que manipulaban al electorado a favor del rey. Al día siguiente de los comicios, el Gobierno del almirante Aznar se dividió ante los pasos que debían tomarse. Aunque unos ministros pretendían sostener la situación e incluso optar por un retorno a la dictadura ante un esperado levantamiento republicano, otros se opusieron al uso de la fuerza y solicitaron una negociación con los líderes opositores para que el pueblo español pudiera expresar su voluntad al respecto. Alfonso XIII apoyó esta opción y se le ofreció al Comité Revolucionario la formación de un gobierno de concentración y la convocatoria de unas Cortes constituyentes que decidieran sobre el futuro régimen político. La propia oferta evidenciaba la debilidad del Gobierno, que se humillaba frente al comité y el Comité no aceptó el plan propuesto, aduciendo que las elecciones habían sido ya un plebiscito que había mostrado la opinión antimonárquica del país. Los acontecimientos se precipitaron; imposibilitada la negociación, negada la posibilidad de ejercer la fuerza y con las calles de las grandes ciudades controladas por las masas republicanas, el poder del Gobierno se desmoronó. Antes de sostener por cualquier medio sus prerrogativas, lo que muy probablemente hubiera tenido dramáticas consecuencias, Alfonso XIII decidió abandonar Madrid el día 14(evitando así una posible guerra civil) y, al día siguiente, España, camino del exilio, sin haber abdicado de sus derechos dinásticos y constitucionales (será rey en el exilio). El 14 de abril de 1931 fue proclamada la República y el Comité Revolucionario pasó directamente de la cárcel a los despachos gubernamentales, convertido en Gobierno provisional al frente del cual fue designado Niceto Alcalá-Zamora.