viernes, 7 de agosto de 2026

España se parece a una casa de putas

 

España se parece a una casa de putas

Quizás sea porque en muchas palabras del castellano llevan intercaladas la palabra puta.

 

Empecemos con el Congreso de los DiPUTAdos, allí los señores diPUTAdos, algunos rePUTAdos y otros no, disPUTAn a gritos esPUTAndo insultos  y echándose en cara el que tengan en sus filas muchos imPUTAdos por enchufar a PUTAS en algunas organizaciones gubernamentales. Me pregunto si no sería una buena idea el amPUTArles el miembro viril para que no sean tan PUTEros.

También tenemos a un expresidente un tal ZaPUTEro imPUTAdo por hacer PUTAdas.

Miembros del gobierno con esposa y hermano imPUTAdos, Fiscal General imPUTAdo y condenado, altos cargos de la Guardia Civil imPUTAdos, Pero si hay hasta una fontanera y un portero de PUTY Club imPUTAdos. ¡Madre mía qué PUTIferio!

Se rumorea en las redes sociales que hay algunas altas personalidades que son padres PUTAtivos, con lo que eso implica. De todas formas, no solo en España, sino en todo el mundo se ha comPUTAdo que la mayoría de la clase política son hijos de padres PUTAtivos, es decir unos hijos de PUTA.

Aunque muchas organizaciones de prostitutas se han quejado.

No todos los políticos son nuestros hijos, han dicho.

Si todo el mundo está pasando apuros, ¿Quién se está haciendo rico?

 

Si todo el mundo está pasando apuros,

¿Quién se está haciendo rico?

 

La economía no se está derrumbando para todos. Para algunos, está funcionando exactamente como estaba previsto. Cuando la gente común lucha contra la inflación, las deudas, el alquiler, la inseguridad laboral y el aumento del costo de vida, la pregunta obvia es: ¿a dónde va el dinero?

 

Las crisis no destruyen la riqueza por igual, sino que a menudo la transfieren. Desde la Antigua Roma hasta la Revolución Francesa, desde el colapso de la confianza en el período de entreguerras hasta la crisis financiera de 2008 y la economía actual marcada por el alto costo de vida, el mismo patrón se repite una y otra vez. Cuando el público absorbe la presión mientras los dueños de activos, los acreedores, los bancos, los monopolios y los sectores con conexiones políticas permanecen protegidos, la desigualdad se convierte en algo más que un problema financiero.

Se convierte en una crisis de legitimidad.

 

Esta es una historia sobre dinero y poder, pero también sobre confianza. ¿Por qué la bolsa sube mientras las familias se quedan atrás? ¿Por qué la riqueza de los multimillonarios crece mientras los trabajadores se empobrecen? ¿Por qué la inflación castiga a algunos mientras protege a otros? ¿Y por qué los gobiernos actúan con rapidez cuando los bancos están en peligro, pero con lentitud cuando las familias comunes se ahogan en deudas?

 

Hay que analizar los mecanismos ocultos del sistema financiero moderno —inflación, propiedad de activos, deuda, rescates financieros, gestión de crisis y concentración de riqueza— desde la perspectiva de la historia económica. Porque si todos tienen dificultades, alguien sigue enriqueciéndose. La verdadera pregunta es qué sucederá cuando los demás empiecen a darse cuenta.

Datos clave y perspectivas. 

El dinero no desaparece en una crisis, sino que se mueve. La inflación, la deuda, los alquileres, los rescates financieros y la política económica suelen determinar quién sufre las consecuencias y quién se beneficia.

 

La antigua Roma muestra cómo la concentración de la propiedad de la tierra, la captura por parte de las élites y la deuda ciudadana debilitaron la legitimidad de la República mucho antes de su colapso final. 

La Revolución Francesa no fue causada únicamente por la pobreza, sino por la creencia de que las dificultades se habían vuelto unilaterales: la gente común pagaba a través de los impuestos y la inflación del pan, mientras que los privilegiados seguían protegidos.

 

El período de entreguerras revela cómo la inflación, el desempleo, la humillación y la inestabilidad económica pueden destruir la confianza en las instituciones y abrir la puerta a políticas autoritarias.

La crisis financiera de 2008 puso de manifiesto la asimetría del capitalismo moderno: los bancos fueron tratados como si fueran sistémicos, mientras que los hogares tuvieron que absorber las ejecuciones hipotecarias, el desempleo y la pérdida de patrimonio. 

 

La inflación no es solo un problema de precios, sino también un problema de poder. Perjudica de manera diferente a los asalariados, los inquilinos y los hogares vulnerables a las deudas que a los propietarios de activos, los acreedores y las corporaciones con poder de fijación de precios. 

 

La economía actual está cada vez más dividida entre la economía de activos y la economía de salarios. Los mercados pueden subir mientras la gente común se queda atrás. El peligro más profundo no reside simplemente en la desigualdad.

Reside en lo que sucede cuando un número suficiente de personas cree que la economía ya no funciona como un sistema compartido, sino como una máquina para proteger a los ganadores.

jueves, 6 de marzo de 2025

 

Los enemigos de Europa

Este fin de semana los enemigos de Europa se reunieron en un circo que llamaron “Cumbre de Londres por Ucrania” para anunciar que “Europa” quiere ir a la guerra

 

Debido a la obstinación en el uso de argumentos infantiles, absurdos y belicistas en la opinión oficial me veo en la necesidad de comenzar aclarando algo básico, pero fundamental:

La Unión Europea es el primer enemigo de Europa.

No es el único, pero es una organización globalista que fue creada para absorber la soberanía de los Estados y centralizar el gran expolio de la industria, el bienestar y la libertad política de los ciudadanos de las distintas naciones de Europa. La segunda y última aclaración es que Europa no es una nación, sino un espacio histórico de civilización en el que sus naciones presentan intereses a veces contrapuestos y en otras ocasiones sinergias naturales.

 

Este fin de semana los enemigos de Europa se reunieron en una especie de circo que llamaron “Cumbre de Londres por Ucrania” para anunciar que “Europa” quiere ir a la guerra contra Rusia, es una necesidad en defensa de la democracia y libertad.

Yo estoy bastante seguro de que los españoles somos europeos, como cristianos viejos de una nación histórica de Europa, y estoy bastante seguro de que no hemos votado ir a la guerra.

En el resto de Europa pasa lo mismo. Tampoco se ha planteado dicha posibilidad en el Congreso de los Diputados donde dicen que reside la soberanía nacional, aunque esté secuestrada por los partidos gracias a la Constitución del ´78. También estoy bastante segura de que la Comisión Europea, el órgano de Gobierno de la burocracia bruselense no tiene ninguna competencia, ni derecho de mandar a morir a las generaciones de europeos a una guerra absurda que nadie quiere salvo los señores de la guerra, los amos de los que estaban en Londres. Ni Pedro Sánchez, ni Úrsula von der Leyen son nadie para tomar esa decisión. 

Esta última, una de las representantes insignes de la peor élite globalista atesora un historial de escándalos de corrupción desde que fue ministra de defensa en Alemania hasta ser presidenta de la Comisión con los contratos mil millonarios con la empresa de vacunas en la que trabajaba su marido. Von der Leyen ha presentado el plan “Rearmar Europa” por el que pretende que los empobrecidos europeos gracias a ella y los planes climáticos y el fin del gas barato destinen 800.000 millones de euros a gasto militar para tener una “Europa segura y resiliente”. Un lenguaje covidiano vuelve a surgir como antesala de un escenario de control, miedo, muerte y saqueo.

 

El problema es que con la guerra y el ambiente bélico festivo de quienes trabajan para los malos es que le pedirán la vida de sus hijos en el frente.

 

Ya sea por causas del clima, sanitarias y ahora de la guerra no hay que perder de vista que el principal negocio de la élite globalista de insaciable poder es usted, todo lo que tiene y todo lo que ya no podrán tener sus hijos.

El gran expolio coordinado desde organizaciones supranacionales como la Unión Europea donde en nombre de la democracia y la libertad le arrebatarán su derecho a votar a un candidato que no les guste, como la AfD y le exigirán los sacrificios que ellos jamás harán. Necesitan un enemigo al que combatir de forma perpetua como el clima, el covid o Putin para que la sumisión sea de forma voluntaria. El estado ideal para perpetrar un robo descomunal es que el paria entregue su dinero con una sonrisa. El problema es que con la guerra y el ambiente bélico festivo de quienes trabajan para los malos es que le pedirán la vida de sus hijos en el frente. Mientras sus hijas se quedarán aquí con los marroquíes.

 

Algunos encuentran necesario que los hijos de otros vayan a luchar hasta que no quede ni un ruso en Rusia, la guerra infinita, mientras Europa se asfixia en una desindustrialización galopante y Reino Unido es una provincia de Pakistán. Al fin tendremos una Europa sin bots rusos, pero con afganos atentando a diario. Es hora de no tener nunca más gas barato, ¿a qué clase de racista le importa que esto llene de hiyabs? Si no fuese trágico resultaría hasta cómico. 

 

En ese “Plan de Rearme” hay más mentiras que en el anuncio de una estafa. La industria que se beneficiará serán empresas norteamericanas, no europeas, sin que el producto sea beneficioso para los usuarios finales, pues son armas. También afirma von der Leyen sin rubor que no costará dinero a los europeos, que esto se paga con los intereses de las reservas que han robado a Rusia y con deuda. Europa ya se hunde en una deudocracia, este plan de 

Rearme vaciará hasta la última hucha de pensiones, sanidad, educación, transporte, vivienda, energía…, todo destinado a la industria de la guerra, a los bolsillos de unos pocos.

 

Europa lo que necesita es un rearme espiritual para poder salvarse. La guerra ya ha comenzado y son las élites contra el pueblo.

 

miércoles, 7 de junio de 2023

Retrato de un psicópata narcisista.

 

Retrato de un psicópata narcisista.

Por Rafael García Alonso

La psicopatía narcisista es una alteración de la personalidad que combina un trastorno antisocial con un trastorno narcisista. El trastorno de personalidad antisocial es un desorden mental consistente en la falta de respeto a los derechos ajenos, lo cual se traduce en un patrón de conducta caracterizado por la deshonestidad, la manipulación, la falsedad y la impulsividad, acompañándose todo ello de una absoluta falta de escrúpulos y una ausencia total de remordimientos. Por su parte, el trastorno de personalidad narcisista es una afección mental consistente en un egocentrismo exacerbado, que da lugar a que los individuos que lo padecen muestren una arrogancia desorbitada y una exagerada falta de empatía con el resto del mundo. En consecuencia, aquellos individuos aquejados de psicopatía narcisista actúan en todo momento impulsados por el interés personal, sin que les preocupe lo más mínimo el perjuicio que sus acciones puedan ocasionar a terceras personas o a la colectividad.

Atendiendo a lo expuesto, no cabe la menor duda de que Pedro Sánchez constituye un claro ejemplo de personalidad antisocial y narcisista, basándose esta consideración no en una apreciación subjetiva, sino en un razonamiento inductivo derivado de la suma de actuaciones protagonizadas por el sujeto en cuestión a lo largo de su vida.

Así, una vez acabados sus estudios universitarios P. Sánchez anhelaba doctorarse, si bien, dadas sus evidentes limitaciones intelectuales, pronto descartó el camino de la excelencia, consistente en la realización de una tesis doctoral original, para optar por la vía del engaño, dedicando en consecuencia todos sus esfuerzos a plagiar el trabajo de otros autores.

 De esta forma, ya desde el principio de su andadura profesional, el “doctor cum fraude” venía a poner de manifiesto que la impostura, al ser cualidad inherente a su naturaleza, habría de constituir una de las principales señas de identidad de su forma de conducirse en la vida.

A su vez, como los psicópatas son contumaces en sus malévolas intenciones, P. Sánchez, ya metido de lleno en política, decidió presentarse como candidato a la Secretaría General del PSOE, y no tuvo mejor ocurrencia que intentar amañar las elecciones mediante la colocación de una urna tras unas cortinillas para que sus acólitos pudieran introducir papeletas con su nombre y, a pesar de que se descubrió el entuerto con la consiguiente algarabía, este aprendiz de Maquiavelo consiguió finalmente culminar con éxito su propósito, iniciándose así la conversión del partido socialista en una secta sanchista, cuyo credo, siguiendo la inclinación natural de su líder, ha consistido esencialmente en mentir a la ciudadanía para conseguir llegar al poder.

Siguiendo esta misma línea de actuación, en los comicios electorales de 2019 P. Sánchez se comprometió por activa y por pasiva a no formar Gobierno con los comunistas de Podemos ni asociarse con los golpistas de ERC y los filoterroristas de Bildu. Pues bien, con una falta de escrúpulos que solo puede calificarse de indecente, P. Sánchez incumplió todas sus promesas electorales, conformando un Gobierno socialcomunista con el respaldo de golpistas y filoterroristas. Igualmente, P. Sánchez se comprometió, por un lado, a no conceder ningún tipo de beneficio penitenciario a los golpistas catalanes y finalmente les concedió el indulto, y, por otro lado, a defender la memoria de las víctimas del terrorismo vasco para acto seguido dedicarse con ahínco a blanquear a la organización criminal etarra. Obviamente, tales actuaciones han puesto de manifiesto que P. Sánchez, en aras del poder y sus prebendas, es capaz de traspasar todo tipo de líneas rojas, demostrando de esta forma una deshonestidad difícilmente superable.

Estando ya al frente del Gobierno de España, a principios de 2020 llegó el corona virus y a pesar de los informes que, procedentes de la Organización Mundial de la Salud y de un Comité de Expertos de la Unión Europea, obraban en su poder alertando del riesgo que para la salud de la población suponía el patógeno chino, P. Sánchez consintió el 8M la celebración de manifestaciones feminazis por toda la geografía española, provocando con ello una enorme y mortífera expansión del virus. De hecho, tan solo una semana después decretó el estado de alarma y cerró el Parlamento para no verse obligado a dar personalmente explicación alguna a la ciudadanía, recortando de esta forma los derechos y libertades de los españoles de forma palmariamente anticonstitucional, tal y como se encargó de establecer mediante sentencia firme el propio Tribunal Constitucional. A su vez, P. Sánchez, mostrando al mundo su proverbial arrogancia, asumió el mando único de la pandemia, con lo cual, dada su incompetencia, tuvo como fatal desenlace el que España se convirtiera en el país de la Unión Europea con peores tasas de morbimortalidad, a pesar de lo cual, en el colmo del trilerismo político, este consumado narcisista alardeó de su gestión de la pandemia sacando a relucir un informe de la Universidad Johns Hopkins que finalmente se demostró inexistente.

Si bien a lo largo de su periplo presidencial han sido numerosas las tropelías cometidas por el psicópata monclovita, cabe destacar que habiéndose declarado un ferviente feminista y ecologista sus actuaciones parecen ir en la dirección opuesta, manteniendo de esta forma su inveterada fidelidad a esa norma que rige su vida, consistente en decir una cosa y hacer la contraria. Así, en lugar de defender a las mujeres del acoso sexual que muchas de ellas padecen, el Gobierno socialcomunista aprobó la “ley del solo sí es así”, lo cual en la práctica ha supuesto la reducción de condena o la excarcelación directa de más de 1.000 depredadores sexuales. A su vez, en lugar de contribuir a la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero, este patético presidente no ha hecho otra cosa que coger el avión Falcón para la gran mayoría de sus desplazamientos, mostrando con ello no solo un desprecio absoluto por el medio ambiente, sino también la laxitud de sus presuntas convicciones ideológicas.

La última fechoría de nuestro patético presidente aconteció tras el derrumbe socialista en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Así, incapaz asumir el fracaso y afrontar la crítica interna, P. Sánchez adelantó las elecciones generales, para acto seguido convocar a su grupo parlamentario para que le brindara el “vergonzante aplauso de la derrota”, algo que la ovina secta sanchista llevó a cabo temerosa y sumisamente ante la fatua sonrisa del psicópata monclovita. De hecho, el grado de borreguismo del PSOE ha llegado a tal punto que, a pesar de los funestos resultados obtenidos, P. Sánchez tan solo ha recibido desde las filas socialistas las críticas de dirigentes históricos, como son Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, Nicolás Redondo Terreros o Paco Vázquez. A su vez, con este adelanto electoral P. Sánchez, en una nueva demostración de cinismo, ha pretendido evitar pronunciarse públicamente en relación a su aberrante política de pactos con el filoterrorismo etarra, si bien Arnaldo Otegi pronto desbarató sus planes al declarar que ocultar que el PSOE y Bildu llevaban cuatro años juntos tanto a nivel nacional como en el País Vasco y Navarra no era otra cosa que “creer que la gente es boba”, viniendo así a poner de manifiesto que la manipulación de los hechos y la falsificación de la realidad son prácticas habituales de esta suerte de tahúr que desgraciadamente tenemos por presidente. Finalmente, a la hora de adelantar las elecciones también primó el cálculo electoral, de tal forma que, haciendo gala de su diabólica forma de hacer política, el psicópata monclovita estableció la fecha de las elecciones el 23 de julio, es decir, en pleno periodo vacacional y en mitad del puente de Santiago. El objetivo de tal decisión solo puede ser, por un lado, que haya una baja participación del electorado con la esperanza de que la abstención sea más pronunciada en las filas de la derecha, y, por otro lado, que se produzca una gran cantidad de votos por Correo, y es aquí donde se encienden todas las alarmas, ya que ello puede suponer un auténtico pucherazo electoral, tal y como hemos podido comprobar en las pasadas elecciones, donde se produjo una importante compra de votos en distintos municipios del territorio nacional por parte del partido socialista. En consecuencia, parece evidente que el adelante electoral tan solo responde a los espurios intereses de un sociópata ávido de poder definitivamente reconvertido en sátrapa bolivariano.

A la luz de todo lo expuesto, parece tarea ineludible del pueblo español acudir masivamente a la veraniega cita electoral para expulsar de una vez por todas de la política a un individuo como P. Sánchez que no es otra cosa que la esperpéntica personificación de la maldad en estado puro.

 

miércoles, 31 de mayo de 2023

¿Del partido político a la corrupción, o de la corrupción al partido político?

 

¿Del partido político a la corrupción, o de la corrupción al partido político?

Por Luis Alberto Calderón

 

Para André Hauriou un partido político encarna una visión general o parcial de la sociedad, lo que quiere decir que los partidos políticos son la representación de la parte de la sociedad a la que sustituyen, por lo que también son la imagen externa e interna de unas virtudes y miserias que ya estaban en las personas que se afilian y conforman el mismo. Pudiéramos pensar que un partido político puede cambiar el espíritu del que se acerca a él, si dicho espíritu es bajo y mezquino, pero si estos partidos se conducen y anidan en lo que se denomina democracia liberal, hemos de recordar al profesor Del Valle cuando dice que dicha democracia liberal entraña una pluralidad incoherente de individuos que van hacia una unidad imposible, sin acciones y reacciones recíprocas y sin la forma de una suprema solidaridad.

Si los partidos políticos que nos ofrece el sistema actual lo componen hombres que aprovechan su posición y cargo en el partido para su propia ambición personal, cayendo en la ambición del beneficio económico, es porque dichas organizaciones no son útiles para cambiar el carácter por uno más elevado y superior. Si Aristóteles calificó al hombre, cuando alcanza la perfección, como el mejor de los animales, de la misma manera se convierte en el peor de todos cuando se aparta de la ley y de la justicia. Ni que decir que aquellos que se conducen por la corrupción no son mejores que los animales, sino meramente alimañas.

De ahí que resulte gracioso -si no fuera de lo que hablamos lo más serio para el comportamiento del hombre- escuchar cómo se arrojan el listón de la corrupción un partido a otro, cuando es la sociedad misma de la que procede el mal, es decir, que vivimos en una sociedad en la que la corrupción es la regla que rige nuestra vida. Unos partidos políticos que no respetan las instituciones que los ha creado conllevan en sí mismos el estigma de la corrupción, terminando por corromper las voluntades de aquellos que deberían defender. Si partidos políticos como los nuestros eliminan la independencia de los distintos poderes están corrompiendo el mismo sistema sobre el que se sustentan.

Ahora mismo sólo tenemos un único poder, el ejecutivo, y bajo su control se desarrolla el legislativo y el judicial, sin que esto haya sido corregido por el partido político, como es el PP, que se suponía era el defensor más claro de las instituciones. Pero este partido está inmerso en la corrupción como uno más. Corrupción generada por un sistema educativo que no transmite lo que es correcto y la búsqueda de la verdad, además también de decirla, conforme obligaban a sus súbditos los persas. Por el contrario, tenemos unos señores políticos que obligan a los ciudadanos a realizar determinados actos, a través de las leyes que dictan, comprobando que son los primeros que las incumplen, y cuando ello acaece, esa ley que ha debido ser dictada en los límites de la virtud, termina por no obligar y, en consecuencia, en el derecho del ciudadano a desobedecerla.

Dice Marco Aurelio que si un acto no es correcto, no se haga, y si no es verdad, no se diga. Pues aquí, en nuestro marco territorial y político, tenemos políticos que hacen lo incorrecto, tanto como tenemos políticos que no dicen nunca la verdad, y en algunos casos suman una y otra conducta. Estamos inmersos ahora en el caso Mediador, y lo que debería ser un escándalo general que nos llevara a terminar con el sistema político que ahora tenemos, lo aceptamos como uno más de los habidos hasta la fecha. Lo peor no es que la sociedad esté en un sopor impeditivo de un mínimo movimiento, sino que los gestores del propio partido político afectado por dicho caso, como es el PSOE, no haya dado el primer paso apartando de la militancia a todos y cada uno de los personajes cuyos nombres se conocen relacionados, directa o indirectamente, ni que como partido que gobierna, no facilite la investigación a los organismos correspondientes, en aras a una ocultación que lleva  la sospecha.

Una sociedad debería estar conducida por los virtuosos, por aquellos que hacen lo que es correcto y dicen lo que es verdad. Cuenta Mariano Navarro Rubio en sus Memorias, que Franco quiso parar la instrucción del caso Matesa respecto de aquél, pero el Fiscal General -por entonces Fernando Herrero Tejedor- anunció su dimisión si no se le permitía el procesamiento del señor Navarro, con lo que Franco desistió de su intención permitiendo el curso de la instrucción. Claro es que eran otros personajes y otros tiempos, distintos a los actuales en lo que se hace lo que se no debe y no se dice lo que se debe.

 

sábado, 27 de mayo de 2023

25 razones para votar contra Sánchez

 

25 razones para votar contra Sánchez

Es muy probable, amable lector, que no tengas demasiadas ganas de votar este domingo. La abstención no para de crecer por razones perfectamente conocidas, resumibles en una frase sencilla: el profundo divorcio entre clase dirigente y mayoría social. Es probable que pienses, con razón, que ninguna lista de las que te piden el voto merece tu confianza. Pero las elecciones locales y autonómicas del domingo se han convertido en un plebiscito sobre el futuro de Pedro Sánchez y su coalición de comunistas, golpistas, separatistas y terroristas. No solo elegimos alcaldes, sobre todo votamos echar o dejar seguir al gobierno más calamitoso y dañino desde 1978.

Una oportunidad excepcional de cambio que no veíamos desde aquel 14 de abril en que España despertó siendo una monarquía y se acostó republicana (y hay justicia poética en que ahora los expulsados en este plebiscito vayan a ser los mismos que tanto idealizan aquél). La ocasión merece el esfuerzo de acudir el domingo al colegio electoral y elegir el voto que más eficaz resulte para cerrar el peor capítulo de nuestra historia política reciente. A continuación, enumero 25 razones del porqué. Podrían ser 50 o 100, pero si dudas quizás alguna de ellas te anime a votar Sánchez no, nunca más.

1 – Sánchez miente siempre, sobre todo y a todos. Miente al mundo, a Europa, a los suyos y nos miente a ti y a mí, lector. Su gobierno es la guerra permanente contra cualquier verdad.

2 - Gobierna corrompiendo, enfrentando, abusando, restando. Coloniza las instituciones para liquidar su independencia, llenándolas de secuaces.

3 – Aprovechó la pandemia, que primero negó una y otra vez extendiendo el contagio, para imponer estados de alarma inconstitucionales, cerrar el Congreso, recortar las libertades de reunión y movimiento con esa excusa.

4 – Ataca la división de poderes, pues el Gobierno se salta al Congreso, ataca al Poder Judicial y convierte el Constitucional en un órgano que inventa derechos, retuerce la Constitución y modifica leyes.

5 – Gobierna con comunistas, golpistas indultados y terroristas blanqueados. Su partido incluso recurre a la compra de votos para alterar la voluntad popular.

6 – Absuelve al terrorismo convirtiendo a los etarras en sus socios preferentes, legitimando los fines por los que asesinaron y regalándoles más influencia y poder, haciendo de los asesinos modelos de virtud política, y llamando a esto “paz”.

7 – Catalaniza la política española apoyando a los golpistas y la corrupción con impunidad, indultos y retirada del Estado de Cataluña, abandonada a rufianes, racistas y trincones.

8 – Adopta el acoso nacionalista al pluralismo como vía para eliminar rivales políticos, convertidos en enemigos difamados, marginados, envilecidos desde las tribunas gubernamentales.

9 – Intenta imponernos su ideología y creencias mediante leyes que niegan la naturaleza sexual, dan derechos a los animales y dictan qué historia debemos creer, cómo debemos sentir y hablar.

10 – Adopta las ideologías de género y queer que atacan la masculinidad, multiplican los géneros, imponen un lenguaje artificial y censuran la disidencia.

11 - Convierte a las mujeres en menores de edad dependientes de la protección legal del Gobierno, y dice defender su libertad sexual liberando violadores condenados.

12 – Aprueba leyes absurdas y oportunistas que aumentan la inseguridad jurídica, el poder discrecional del Gobierno y la indefensión ciudadana.

Máquina de bulos y desinformación

13 – Financia con el Presupuesto la manipulación estadística e informativa de los Tezanos y la máquina de bulos y desinformación a su servicio.

14 – Ha convertido los servicios públicos en pura ineptocracia donde todo es arbitrariedad, incompetencia, opacidad y oscurantismo, convertidos en una tortura para el ciudadano, que paga más que nunca a cambio de menos.

15 – Lleva al apogeo la multiplicación de organismos públicos inútiles y costosos, convertidos en agencia de colocación y recompensa de los suyos.

16 – Protege al okupa y abandona al propietario, subvenciona el fraude y castiga el trabajo, apoya al comunista y ahuyenta al empresario.

17 – Arruina al país dejando la herencia de una deuda y déficit público disparada, utilizada para comprar voluntades, intentar controlarlo todo e impedir que nazca nada nuevo. El capitalismo de amiguetes medra como nunca mientras grandes empresas huyen a países más hospitalarios.

18 – Convierte los medios de comunicación públicos y privados cómplices en servil aparato de propaganda, bombo peronista y batucada podemita.

19 – Juega con el recuerdo y restos de Franco para resucitar la polarización de la guerra civil, reabrir heridas, inventar conflictos, cultivar el odio.

20 – Traiciona los compromisos de España con el Sáhara Occidental y sus habitantes por motivos e intereses inconfesables, hundiendo la reputación internacional española al nivel de satrapía provinciana.

21 – Logra que España no cuente nada en la Unión Europea ni en los foros donde se decide el futuro del mundo, reducidos al papel de país pedigüeño, imprevisible, desleal y carente de objetivos y principios.

22 – Somos campeones de Europa de paro juvenil y adulto, precariedad laboral, pérdida de poder adquisitivo y fiscalidad depredadora.

23 – Récord en falta de transparencia, fraude y manipulación, es incapaz de justificar y de informar a dónde van y en qué se emplean los fondos europeos y quién se beneficia de ellos.

24 – Vacía la educación de contenidos, impone el aprobado automático, desprecia la formación de la memoria y del pensamiento crítico, convierte la profesión docente en mezcla de mero administrativo y animador de fiestas infantiles.

25 – Abandona la profesión científica a la precariedad y la improvisación, y entrega la universidad a grupúsculos políticos, sindicatos y caciques, olvidando su doble misión de transmitir conocimiento y aumentarlo con la investigación.

Echar a Sánchez es la condición necesaria para regenerar esta democracia demasiado deteriorada, envilecida por prácticas mafiosas y atacada por ideologías insoportables. Ya discutiremos y trabajaremos la reconstrucción.

Carlos Martínez Gorriarán

 

domingo, 21 de mayo de 2023

España en la encrucijada.

 

España en la encrucijada.

Por Rafael García Alonso

Tras sus pésimos resultados en las elecciones generales de 2019 Pedro Sánchez dedicó todos sus esfuerzos a obtener la presidencia del Gobierno de España, aunque ello supusiera incumplir todas y cada una de sus promesas preelectorales. En consecuencia, con la falta de escrúpulos que le caracteriza, P. Sánchez pactó con comunistas, golpistas y filoterroristas, conformándose así un nuevo Frente Popular que habría de regir los destinos de la nación española a lo largo de la legislatura que este año concluye. Como no podía ser de otra forma, ya que de la mala hierba nada bueno se puede esperar, las consecuencias derivadas de la actuación de este Gobierno Frankenstein han sido funestas para los españoles.

Así, el entramado podemita, consciente de que el comunismo solo puede prosperar electoralmente en medio del caos, ha traído consigo la crispación y la fractura social, todo ello con el rotundo apoyo del psicópata monclovita. De esta forma hemos asistido, con una mezcla de repudio y estupefacción, al hecho de que una doctrina como la ideología de género, que consagra la desigualdad ante la ley de hombres y mujeres y promueve el enfrentamiento entre ambos sexos, se ha convertido en el eje vertebrador de la convivencia, contraviniendo las normales pautas de relación determinadas por la propia naturaleza del ser humano. Asimismo, en apoyo de las aberrantes demandas del colectivo LGTBIQ+, se ha legalizado el cambio de sexo a partir de los 12 años, una edad en la que los individuos no han desarrollado plenamente su personalidad, con el agravante de que ni los progenitores ni los psicólogos y psiquiatras pueden interferir de ningún modo en la decisión del menor a la hora de iniciar un proceso de cambio de sexo que indefectiblemente concluye con la lamentable mutilación de los genitales y la hormonación de por vida. A su vez, hemos podido comprobar como desde el Gobierno socialcomunista, en lugar de implementar políticas de ayuda a la mujer embarazada, se promueve el aborto indiscriminado, demostrando la enorme maldad que anida en sus entrañas al negar alegremente el derecho a la vida del nasciturus. Igualmente, el Gobierno socialcomunista, plenamente inmerso en la “cultura del subsidio” con la única finalidad de desarrollar redes clientelares de voto cautivo, ha basado su política económica en la expansión del gasto público, lo cual ha traído consigo un vertiginoso crecimiento de la deuda pública y una fiscalidad confiscatoria que compromete la viabilidad de las empresas y autónomos, convirtiéndose así en una infernal máquina de creación de parados. Además, en una línea de acoso indisimulado a la propiedad privada, también hemos asistido a la defensa por parte del Estado de la ocupación de viviendas por individuos en su mayoría delincuentes, llegando esta promoción de la okupación al punto de registrar en el Congreso una proposición de ley que contempla ilegalizar empresas como “Desokupa”, debido a la impagable ayuda que a tantas familias ha prestado para recuperar su vivienda, lo cual ya es el colmo de la indecencia. Acompañando a todo ello nos encontramos con el apoyo del Gobierno socialcomunista a las mafias de tráfico de personas, de tal forma que actualmente tenemos una inmigración descontrolada, que no hace otra cosa que provocar, por un lado, el desarrollo de guetos culturales que se convierten en zonas “no-go” y, por otro lado, el aumento de la delincuencia debido a la falta de integración social de los inmigrantes ilegales. Por último, en este breve relato de barbaridades cometidas por este Gobierno de rasgos sociopáticos -ya que no distingue el bien del mal- vemos como, más allá de un discurso falsario en defensa del medio ambiente, nuestro deplorable presidente para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera no hace otra cosa que desplazarse en el Falcon, mientras que para paliar la sequía que secularmente padece España no tiene otra ocurrencia que destruir 108 embalses, lo cual pone en riesgo el suministro de agua a la población, amenaza la supervivencia de la agricultura y la ganadería y provoca una disminución de la producción de una energía verde como es la hidráulica. En consonancia con todo lo expuesto, cabe concluir que la coalición entre socialistas y comunistas solo ha ocasionado una progresiva demolición del constructo ideológico y moral propio de la civilización occidental, así como una acelerada propagación de la conflictividad social y la miseria a lo largo y ancho del territorio nacional, todo lo cual no debe sorprender a nadie, ya que ese es su legado habitual.

Igualmente, los pactos de Pedro Sánchez tanto con el independentismo catalán -supremacista y golpista- como con el separatismo vasco -racista y terrorista- ha tenido nefastas consecuencias para la convivencia ciudadana y el desarrollo de las siempre necesarias políticas de ámbito nacional, al perpetrarse desde la más absoluta impunidad un ataque sin precedentes a la unidad de la nación española, vulnerándose así el pacto constitucional suscrito por la inmensa mayoría de los españoles.

Por lo que respecta al pacto entre socialcomunistas e independentistas catalanes, hemos podido comprobar como P. Sánchez ha cumplido sumisamente con todas y cada una de las demandas de ERC, de tal forma que el Gobierno socialcomunista ha concedido el indulto a los líderes políticos golpistas, ha eliminado del Código Penal el delito de sedición a la vez que rebajaba las penas para el delito de malversación de caudales públicos y ha permitido que se elimine el español como lengua vehicular en las escuelas catalanas, dejando con todo ello allanado el camino para una nueva intentona sediciosa. Con la falsedad que le caracteriza, según P. Sánchez con todas estas medidas se ha conseguido normalizar la relación entere el Estado español y la Generalidad catalana, cuando la realidad es que el propio presidente catalán, Pere Aragonés, ha anunciado a bombo y platillo la celebración en un breve lapso de tiempo de un nuevo referéndum de autodeterminación, lo cual para nada sugiere que efectivamente se haya llegado a un entente cordial entre el Estado español y las fuerzas políticas independentistas.

En relación al pacto entre socialcomunistas y separatistas vascos, cabe decir que la subordinación del Gobierno de P. Sánchez a las exigencias de un filoterrorista como Arnaldo Otegi ha sido la nota predominante de esta ignominiosa relación, caracterizada por la búsqueda de apoyo parlamentario por los unos y el blanqueamiento del terrorismo abertzale por los otros. Así, hemos podido ver de cómo se trasladaba a todos los presos etarras a las cárceles vascas para la obtención de beneficios penitenciarios, como se permitían los actos callejeros de exaltación del terrorismo, como se aceptaba la puesta en marcha de un proceso de inmersión lingüística y, en el colmo de la ruindad, hemos escuchado a P. Sánchez mostrar sus condolencias al entramado abertzale por el suicidio en la cárcel de Martutene del terrorista Igor González Sola. Como contrapartida, en una clara demostración de que con las bestias sanguinarias solo cabe acabar con ellas, Bildu ha respondido al servilismo de P. Sánchez incluyendo en sus listas electorales a 44 condenados por pertenencia a ETA, ninguno de los cuales ha manifestado el más mínimo arrepentimiento por sus actos terroristas. Pues bien, frente a tamaña perversidad no por esperado deja de ser deleznable el que no haya habido ni el más mínimo reproche por parte del psicópata ávido de poder que tenemos al frente del Gobierno de España, demostrando así que su bajeza moral no admite límite alguno.

Ante tan deplorable escenario el nuevo Frente Popular ha encontrado en la Ley de Memoria Democrática su “bálsamo de Fierabrás”, ya que, apelando no a la racionalidad sino al sentimentalismo, se impone de manera absolutamente dictatorial un relato maniqueo y falsario en virtud del cual todo partido de derechas es esencialmente fascista, mientras que todo partido de izquierdas o independentista es progresista, logrando así aglutinar -ya sea por ignorancia, por necedad o por intereses espurios- a cierta parte de la ciudadanía. Son muchos los politólogos que han señalado que ello supone “reabrir viejas heridas” lo cual no deja de ser otra cosa que un eufemismo, ya que lo que subyace en dicho sintagma es la pervivencia de una estructura política caracterizada por la aceptación tácita de una dicotomía basada en el ensalzamiento de la izquierda y la estigmatización de la derecha. En consecuencia, en España no es ya que se estén reabriendo viejas heridas, sino que lo que realmente se está produciendo es una encarnizada batalla ideológica en la que se enfrentan dos proyectos políticos: por un lado, un proyecto socialcomunista, basado en la destrucción de la unidad e identidad histórica y moral de la nación española y la instauración de una república confederal de carácter bolivariano, y, por otro lado, un proyecto liberal-conservador, que apuesta por la unidad de España y la preservación de su historia, principios y valores. Inmersos en esta encrucijada ha llegado la hora de que los españoles decidamos cual de ambos modelos merece nuestra confianza, para de esta forma marcar la senda de nuestro destino. “Alea iacta est”.