miércoles, 7 de junio de 2023

Retrato de un psicópata narcisista.

 

Retrato de un psicópata narcisista.

Por Rafael García Alonso

La psicopatía narcisista es una alteración de la personalidad que combina un trastorno antisocial con un trastorno narcisista. El trastorno de personalidad antisocial es un desorden mental consistente en la falta de respeto a los derechos ajenos, lo cual se traduce en un patrón de conducta caracterizado por la deshonestidad, la manipulación, la falsedad y la impulsividad, acompañándose todo ello de una absoluta falta de escrúpulos y una ausencia total de remordimientos. Por su parte, el trastorno de personalidad narcisista es una afección mental consistente en un egocentrismo exacerbado, que da lugar a que los individuos que lo padecen muestren una arrogancia desorbitada y una exagerada falta de empatía con el resto del mundo. En consecuencia, aquellos individuos aquejados de psicopatía narcisista actúan en todo momento impulsados por el interés personal, sin que les preocupe lo más mínimo el perjuicio que sus acciones puedan ocasionar a terceras personas o a la colectividad.

Atendiendo a lo expuesto, no cabe la menor duda de que Pedro Sánchez constituye un claro ejemplo de personalidad antisocial y narcisista, basándose esta consideración no en una apreciación subjetiva, sino en un razonamiento inductivo derivado de la suma de actuaciones protagonizadas por el sujeto en cuestión a lo largo de su vida.

Así, una vez acabados sus estudios universitarios P. Sánchez anhelaba doctorarse, si bien, dadas sus evidentes limitaciones intelectuales, pronto descartó el camino de la excelencia, consistente en la realización de una tesis doctoral original, para optar por la vía del engaño, dedicando en consecuencia todos sus esfuerzos a plagiar el trabajo de otros autores.

 De esta forma, ya desde el principio de su andadura profesional, el “doctor cum fraude” venía a poner de manifiesto que la impostura, al ser cualidad inherente a su naturaleza, habría de constituir una de las principales señas de identidad de su forma de conducirse en la vida.

A su vez, como los psicópatas son contumaces en sus malévolas intenciones, P. Sánchez, ya metido de lleno en política, decidió presentarse como candidato a la Secretaría General del PSOE, y no tuvo mejor ocurrencia que intentar amañar las elecciones mediante la colocación de una urna tras unas cortinillas para que sus acólitos pudieran introducir papeletas con su nombre y, a pesar de que se descubrió el entuerto con la consiguiente algarabía, este aprendiz de Maquiavelo consiguió finalmente culminar con éxito su propósito, iniciándose así la conversión del partido socialista en una secta sanchista, cuyo credo, siguiendo la inclinación natural de su líder, ha consistido esencialmente en mentir a la ciudadanía para conseguir llegar al poder.

Siguiendo esta misma línea de actuación, en los comicios electorales de 2019 P. Sánchez se comprometió por activa y por pasiva a no formar Gobierno con los comunistas de Podemos ni asociarse con los golpistas de ERC y los filoterroristas de Bildu. Pues bien, con una falta de escrúpulos que solo puede calificarse de indecente, P. Sánchez incumplió todas sus promesas electorales, conformando un Gobierno socialcomunista con el respaldo de golpistas y filoterroristas. Igualmente, P. Sánchez se comprometió, por un lado, a no conceder ningún tipo de beneficio penitenciario a los golpistas catalanes y finalmente les concedió el indulto, y, por otro lado, a defender la memoria de las víctimas del terrorismo vasco para acto seguido dedicarse con ahínco a blanquear a la organización criminal etarra. Obviamente, tales actuaciones han puesto de manifiesto que P. Sánchez, en aras del poder y sus prebendas, es capaz de traspasar todo tipo de líneas rojas, demostrando de esta forma una deshonestidad difícilmente superable.

Estando ya al frente del Gobierno de España, a principios de 2020 llegó el corona virus y a pesar de los informes que, procedentes de la Organización Mundial de la Salud y de un Comité de Expertos de la Unión Europea, obraban en su poder alertando del riesgo que para la salud de la población suponía el patógeno chino, P. Sánchez consintió el 8M la celebración de manifestaciones feminazis por toda la geografía española, provocando con ello una enorme y mortífera expansión del virus. De hecho, tan solo una semana después decretó el estado de alarma y cerró el Parlamento para no verse obligado a dar personalmente explicación alguna a la ciudadanía, recortando de esta forma los derechos y libertades de los españoles de forma palmariamente anticonstitucional, tal y como se encargó de establecer mediante sentencia firme el propio Tribunal Constitucional. A su vez, P. Sánchez, mostrando al mundo su proverbial arrogancia, asumió el mando único de la pandemia, con lo cual, dada su incompetencia, tuvo como fatal desenlace el que España se convirtiera en el país de la Unión Europea con peores tasas de morbimortalidad, a pesar de lo cual, en el colmo del trilerismo político, este consumado narcisista alardeó de su gestión de la pandemia sacando a relucir un informe de la Universidad Johns Hopkins que finalmente se demostró inexistente.

Si bien a lo largo de su periplo presidencial han sido numerosas las tropelías cometidas por el psicópata monclovita, cabe destacar que habiéndose declarado un ferviente feminista y ecologista sus actuaciones parecen ir en la dirección opuesta, manteniendo de esta forma su inveterada fidelidad a esa norma que rige su vida, consistente en decir una cosa y hacer la contraria. Así, en lugar de defender a las mujeres del acoso sexual que muchas de ellas padecen, el Gobierno socialcomunista aprobó la “ley del solo sí es así”, lo cual en la práctica ha supuesto la reducción de condena o la excarcelación directa de más de 1.000 depredadores sexuales. A su vez, en lugar de contribuir a la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero, este patético presidente no ha hecho otra cosa que coger el avión Falcón para la gran mayoría de sus desplazamientos, mostrando con ello no solo un desprecio absoluto por el medio ambiente, sino también la laxitud de sus presuntas convicciones ideológicas.

La última fechoría de nuestro patético presidente aconteció tras el derrumbe socialista en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Así, incapaz asumir el fracaso y afrontar la crítica interna, P. Sánchez adelantó las elecciones generales, para acto seguido convocar a su grupo parlamentario para que le brindara el “vergonzante aplauso de la derrota”, algo que la ovina secta sanchista llevó a cabo temerosa y sumisamente ante la fatua sonrisa del psicópata monclovita. De hecho, el grado de borreguismo del PSOE ha llegado a tal punto que, a pesar de los funestos resultados obtenidos, P. Sánchez tan solo ha recibido desde las filas socialistas las críticas de dirigentes históricos, como son Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, Nicolás Redondo Terreros o Paco Vázquez. A su vez, con este adelanto electoral P. Sánchez, en una nueva demostración de cinismo, ha pretendido evitar pronunciarse públicamente en relación a su aberrante política de pactos con el filoterrorismo etarra, si bien Arnaldo Otegi pronto desbarató sus planes al declarar que ocultar que el PSOE y Bildu llevaban cuatro años juntos tanto a nivel nacional como en el País Vasco y Navarra no era otra cosa que “creer que la gente es boba”, viniendo así a poner de manifiesto que la manipulación de los hechos y la falsificación de la realidad son prácticas habituales de esta suerte de tahúr que desgraciadamente tenemos por presidente. Finalmente, a la hora de adelantar las elecciones también primó el cálculo electoral, de tal forma que, haciendo gala de su diabólica forma de hacer política, el psicópata monclovita estableció la fecha de las elecciones el 23 de julio, es decir, en pleno periodo vacacional y en mitad del puente de Santiago. El objetivo de tal decisión solo puede ser, por un lado, que haya una baja participación del electorado con la esperanza de que la abstención sea más pronunciada en las filas de la derecha, y, por otro lado, que se produzca una gran cantidad de votos por Correo, y es aquí donde se encienden todas las alarmas, ya que ello puede suponer un auténtico pucherazo electoral, tal y como hemos podido comprobar en las pasadas elecciones, donde se produjo una importante compra de votos en distintos municipios del territorio nacional por parte del partido socialista. En consecuencia, parece evidente que el adelante electoral tan solo responde a los espurios intereses de un sociópata ávido de poder definitivamente reconvertido en sátrapa bolivariano.

A la luz de todo lo expuesto, parece tarea ineludible del pueblo español acudir masivamente a la veraniega cita electoral para expulsar de una vez por todas de la política a un individuo como P. Sánchez que no es otra cosa que la esperpéntica personificación de la maldad en estado puro.

 

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