viernes, 25 de septiembre de 2020

Dictadura de Primo de Rivera

 

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 Miguel Primo de Rivera

Al período de la dictadura de Primo de Rivera le siguió otro que fue conocido como la dictablanda.
El rey había ligado la monarquía a la dictadura de Primo de Rivera dándole su apoyo se encuentra en una encrucijada ante la dimisión de Primo de Rivera y su posterior muerte, por lo que decidió iniciar un lento retorno a la legalidad constitucional, para lo que encargó la formación de Gobierno al general Dámaso Berenguer se restableció la Constitución de 1876, retornaron a sus puestos los concejales y diputados provinciales cesados por la dictadura en 1923 y se promulgó una amnistía general. Pero en realidad el estilo de gobierno sigue siendo el mismo, realizándolo por decreto y sin la reunión de las Cortes, cerradas desde hacía siete años, ni la convocatoria de elecciones para la elección de un nuevo parlamento. Esto significó el definitivo golpe de gracia a la monarquía, pues la oposición no se organizó sólo en contra del gobierno sino con el objetivo de derribar el régimen monárquico encarnado en la figura de Alfonso XIII. Los distintos partidos de la oposición acabaron conformando un consenso generalizado que se materializó en el Pacto de San Sebastián; en el no solo participaron todos los partidos declaradamente republicanos, sino también el PSOE y varios partidos catalanistas(se reunieron, entre otros, Casares Quiroga, Largo Caballero o Alcalá Zamora, futuro presidente de la II república). El compromiso alcanzado era la proclamación de la República, para lo que se elige un Comité Revolucionario, pero no queda claro el modo en que esto se llevará a cabo. Paralelo a este grupo político se creó un Comité Militar, formado por oficiales medios de ideología republicana, que inició una conspiración que debía realizar un golpe de fuerza en diciembre de 1930. Este golpe se produjo de forma imprevista y poco organizada en la sublevación de Jaca y en Cuatro Vientos, encabezada por los capitanes Galán y García Hernández, a la que se sumó, con posterioridad a los hechos ,el Comité Revolucionario reunido en Madrid; la improvisación y las escasas fuerzas que logró sublevar condujeron al fracaso de la intentona golpista. Sin embargo, este fracaso fue beneficioso para la causa republicana, pues impidió que el nuevo régimen fuera alcanzado por las armas y creó los primeros mártires de la causa. Galán y García Hernández fueron ejecutados y todos los miembros del mismo Comité Revolucionario encarcelados.
El Gobierno Berenguer pretendió entonces celebrar unas elecciones generales, pero se opusieron a participar en ellas todas las fuerzas democráticas integrantes del Pacto de San Sebastián. La respuesta más importante, sin embargo, procedió del principal grupo monárquico, dirigido por El Conde de Romanones, que participaría en las elecciones sólo si el parlamento salido de ellas tuviera carácter de Cortes Constituyentes. La mala respuesta recibida aconsejó al rey la sustitución del Gobierno y, En febrero de 1931, se formó un nuevo gabinete de concentración monárquica presidido por el almirante Aznar. El plan anterior es descartado y se decide un retorno a la normalización constitucional de más envergadura, más rápido, y aplicado de forma escalonada. Primero se celebran elecciones municipales y posteriormente provinciales y generales; la aplicación de este plan se evidenció imposible, pues los partidos del Pacto decidieron participar, pero dándole a los comicios una intencionalidad muy distinta, presentándolos como un plebiscito sobre la persistencia de la monarquía.
Las elecciones municipales se celebraron el 12 de abril de 1931 y fueron ganadas en términos absolutos por los partidos monárquicos; sin embargo, en las grandes ciudades fue rotunda la victoria de los partidos coaligados en el Pacto de San Sebastián, cuyos principales dirigentes, integrantes del Comité Revolucionario seguían estando en prisión. La lentitud de los resultados del ámbito rural, donde se impusieron abrumadoramente los monárquicos, se conocieron mucho después que los de las grandes ciudades, por lo que se generó un sentimiento eufórico de victoria republicana, además se consideraba que en el campo se mantenían vigentes estructuras caciquiles y que manipulaban al electorado a favor del rey. Al día siguiente de los comicios, el Gobierno del almirante Aznar se dividió ante los pasos que debían tomarse. Aunque unos ministros pretendían sostener la situación e incluso optar por un retorno a la dictadura ante un esperado levantamiento republicano, otros se opusieron al uso de la fuerza y solicitaron una negociación con los líderes opositores para que el pueblo español pudiera expresar su voluntad al respecto. Alfonso XIII apoyó esta opción y se le ofreció al Comité Revolucionario la formación de un gobierno de concentración y la convocatoria de unas Cortes constituyentes que decidieran sobre el futuro régimen político. La propia oferta evidenciaba la debilidad del Gobierno, que se humillaba frente al comité y el Comité no aceptó el plan propuesto, aduciendo que las elecciones habían sido ya un plebiscito que había mostrado la opinión antimonárquica del país. Los acontecimientos se precipitaron; imposibilitada la negociación, negada la posibilidad de ejercer la fuerza y con las calles de las grandes ciudades controladas por las masas republicanas, el poder del Gobierno se desmoronó. Antes de sostener por cualquier medio sus prerrogativas, lo que muy probablemente hubiera tenido dramáticas consecuencias, Alfonso XIII decidió abandonar Madrid el día 14(evitando así una posible guerra civil) y, al día siguiente, España, camino del exilio, sin haber abdicado de sus derechos dinásticos y constitucionales (será rey en el exilio). El 14 de abril de 1931 fue proclamada la República y el Comité Revolucionario pasó directamente de la cárcel a los despachos gubernamentales, convertido en Gobierno provisional al frente del cual fue designado Niceto Alcalá-Zamora.

Etapas dentro del periodo de la II República

En este apartado vamos a explicar de forma sintética las distintas etapas que se dieron dentro de la II república, centrándonos en el bienio Azañista y el suceso de casa viejas.
1-Gobierno Provisional
El gobierno provisional fue constituido por los firmantes del pacto de San Sebastián y hizo ya reformas importantes, que tuvo diversas consecuencias:
-dicta su primer decreto de importancia destinado a combatir el paro agrícola. Las reformas, organizadas por Largo Caballero, continuarían en los meses siguientes con la oposición de la mayoría de alcaldes y terratenientes, seguidores de la monarquía.
- El mundo financiero acogió mal el cambio de régimen. Un préstamo holandés privado de 60 millones de dólares concedido al último gobierno de la monarquía fue cancelado, se registró una fuga de capitales y la cotización de la peseta se depreció un 20% durante el primer mes de la República. Indalecio Prieto, ministro de economía, tuvo que tomar cartas y amenazó con multas y confiscaciones a los implicados en la fuga de capitales, negoció la compra de divisas extranjeras y cerró un tratado de compra de gasolina con la Unión Soviética a un precio ostensiblemente más barato que los ofrecidos por las compañías británicas y estadounidenses.
La enseñanza religiosa en la escuela pública dejó de ser obligatoria, pasa a ser voluntaria.
-El gobierno proclama la libertad religiosa. Además, se decreta que el Ministerio de Instrucción Pública es libre de retirar las obras de arte que guardasen los edificios religiosos si se estimaba que corrían peligro de resultar deteriorados.
-Azaña comienza la reforma del Ejército. Además, se elimina el rango de Capitán General; las Capitanías eran una institución con la capacidad de hacerse con el gobierno ante situaciones de tensión. Las funciones de los generales de división se reducirían a las estrictamente castrenses y se intentaría reducir el número de oficiales de 26.000 a 8.300. Para lograrlo, a aquellos oficiales que renunciasen voluntariamente se les ofrecería el retiro con la paga completa, algo que era visto por los altos mandos como un soborno a pesar de que se comprendía lo necesario de la reforma. No obstante, miles de oficiales se acogieron a la medida

El bienio progresista (1931-1933)

Este periodo se caracterizó por el esfuerzo del gobierno por modernizar la nación, intentando salvarla de sus atrasos económico y social. En esta etapa se elaboró y aprobó la nueva constitución, la cual fue una de las más avanzadas de la época. Ésta supuso el primer enfrentamiento grave con la iglesia, que no la aceptó. Debido a que la situación económica internacional se encontraba marcada por la crisis mundial de 1929, esto agravó los problemas económicos de la Republica, lo cual llevó a que las reformas se desarrollen de forma lenta, provocando el rechazo de los jornaleros, campesinos y obreros decepcionados. A consecuencia se produjeron huelgas, manifestaciones y levantamientos obreros. En esta época se crearon las misiones pedagógicas, que llevaban el conocimiento a los pueblos, en las que participaron ilustres personajes como Miguel Hernández, además se construyeron muchos colegios de primaria públicos, considerados esenciales en la II república. También se fundaron coaliciones de derechas como la CEDA, constituida por católicos moderados además de organizaciones sindicales (JONS) y la falange. Se llevaron a cabo medidas. Mediante la aprobación, el 9 de diciembre de la Constitución de la República Española de 1931. En esta etapa se empezaron a aprobar algunos estatutos de autonomía como el catalán o el vasco, se aprobó la ley del divorcio y la secularización de cementerios, se aprobó en el Parlamento la Ley de Bases para la Reforma Agraria, se disolvió la compañía de Jesús (confiscando sus bienes económicos e inmuebles) y al final de este periodo se aprobó el voto femenino, gracias a la intervención de mujeres políticas como Clara Campoamor. Otras mujeres se opusieron al voto, si bien lucharon por los derechos femeninos, se opusieron por la sencilla razón de que las mujeres tendían a la derecha, puesto que estaban muy influidas por la iglesia y, como dijo V. Kent "deberán pasar algunos años hasta que las mujeres vean los frutos de la república". Ciertamente gracias al voto femenino ganará la derecha, en el periodo conocido como "bienio Radical-Cedista".
Un suceso clave que sirvió como impulsor de la impopularidad de Azaña fue lo sucedido en Casas Viejas. El 8 de enero se dio un levantamiento anarquista a nivel nacional (la llamada Revolución de Enero de 1933). Anarquistas de toda la geografía española se rebelan con el objetivo de instaurar el comunismo libertario. Varios ayuntamientos de provincias son incendiados y en Barcelona los obreros y la policía se enfrentaron. En algunos lugares como Valencia o Sevilla se declara el Estado de Guerra y se procede a la clausura de los sindicatos obreros.
El 11 de enero es una fecha clave por los Sucesos de Casas Viejas, que copan las portadas de los diarios. El 11 de enero de 1933 tuvo lugar en la localidad gaditana que actualmente se llama Benalup-Casas Viejas- una revuelta protagonizada por un amplio grupo de anarquistas de la CNT secundando la huelga general revolucionaria convocada por la central sindical a nivel nacional, con la intención de hacer la revolución, para así conseguir llegar a organizarse sin gobierno, atendiendo a su ideología libertaria. Hicieron reparto de alimentos para los más necesitados, abolición de la propiedad privada, destituyendo al alcalde e intentando tomar el cuartel de la Guardia Civil, donde se encontraban un sargento y tres números. Durante el enfrentamiento hirieron de muerte al sargento y a uno de los números.
Enterado el Gobierno, envió inmediatamente fuerzas de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto, todos ellos al mando del capitán Manuel Rojas que entraron a tiros en el pueblo, incendiaron la casa donde se habían refugiado algunos de los dirigentes de la insurrección, entre ellos Francisco Cruz Gutiérrez, conocido como "Seisdedos" que muere calcinado junto a otros vecinos al ser incendiada su choza por la Guardia de Asalto, y luego procedieron a una serie de detenciones: fusilando a participantes, sospechosos, vecinos y a sus familiares aleatoriamente, algunos de los cuales fueron ejecutados tras sufrir tremendas torturas (algunos fueron quemados vivos) y ante el revuelo su oficial al mando, el capitán Rojas, afirmo recibir órdenes directas de Manuel Azaña, y le atribuye la frase «Los tiros, a la barriga». No obstante, Azaña negó haber dado esa clase de orden y tras la investigación nunca se pudo demostrar su implicación en los hechos. Alejandro Lerroux presenta una moción de censura, pero la retira a la vista de las conclusiones. Varios diputados de diferentes partidos se pusieron en contacto con Azaña para proponerle una Dictadura como medio para acabar con la inestabilidad social.

El bienio conservador (radical-Cedista) (1933-1935)

En las elecciones, los partidos republicanos se presentaron divididos y muy enfrentados en su disputa por un mismo electorado de centro. En el Partido Socialista aparecieron graves enfrentamientos, con opiniones opuestas ante la posibilidad de coaligarse con otros grupos republicanos o tratar de obtener el poder en solitario. En contraste con los anteriores, los radicales afianzaron su imagen de centro republicano, coligándose en algunas circunscripciones con fuerzas de izquierda o de derecha según las posibilidades. Pero sin duda fue la derecha la que más esfuerzos movilizó para alcanzar una amplia coalición electoral. El 12 de octubre se alcanzó la Unión de Derechas y Agrarios, en el que se reunían las candidaturas de la CEDA, los alfonsinos, los tradicionalistas y los independientes agrarios y católicos; su peso se manifestó en la elaboración de listas, lo que permitió una máxima rentabilidad parlamentaria de los comicios. Si la crisis anterior había evidenciado la imposibilidad de sostener una República de centro-izquierda, las elecciones de noviembre de 1933 abrieron la oportunidad de que la República se estabilizara en una versión más conservadora, aplicando medidas contrarias a algunas reformas anteriores.
Las dos principales fuerzas políticas eran la Confederación Española de Derechas Autónomas, liderada por Gil Robles, y el Partido Radical de Lerroux; dada su mayoría parlamentaria, del entendimiento de ambas fuerzas dependía que la república conservadora se asentara. A pesar de sus profundas diferencias ideológicas, la actitud paulatinamente más conservadora de Lerroux hizo que alcanzara rápidamente un apoyo parlamentario cuando fue propuesto como Presidente del Gobierno. Los gobiernos radicales contaron desde el comienzo con importantes oposiciones, aunque la oposición más radical la llevaron a cabo no sólo los partidos de, sino también grupos de centro y derecha catalanes y vascos, que veían peligrar la continuidad de sus estatutos de autonomía. Esta oposición, las diferencias ideológicas y las distintas estrategias políticas hicieron que la característica principal del segundo bienio republicano fuera la inestabilidad.
La caída del gabinete de Lerroux por el escándalo del estraperlo (1935) empeoró el desprestigio del Partido Radical y contribuyó a la desintegración de la coalición derechista. El gobierno dimitió y se hizo una convocatoria de elecciones para el 16 de febrero de 1936, tras un fallido intento de crear un nuevo gobierno estable sin la CEDA. Las izquierdas se unieron en una amplia alianza de oposición llamada Frente Popular.

El frente popular (1936)

El nuevo Gobierno, presidido por Azaña y con miembros de su partido y de Unión Republicana (Martínez Barrios). La labor de este nuevo gobierno azañista se atuvo al programa conjunto del Frente Popular: reapertura del parlamento catalán, reinicio del proceso autonómico del País Vasco, promulgación de una amnistía general y aceleración de la reforma agraria. El asunto legislativo más delicado fue el cuestionamiento en las Cortes de la figura del presidente de la República Alcalá- Zamora. Por iniciativa socialista y en la única votación en que derechas e izquierdas alcanzaron un acuerdo en este período, el Presidente fue rechazado y, en consecuencia, perdió sus poderes. El 10 de mayo las Cortes nombraron a Azaña como Presidente(un error) por lo que al final el Presidente del Gobierno fue Casares Quiroga, del partido de Azaña. Pero lo más importante de este período fue el desarrollo de una doble dinámica política. Si el gobierno y las Cortes, mantenían la legalidad constitucional y desarrollaban el programa que les había llevado a sus cargos, en las calles proliferó una actuación radical que llevó a altercados de orden público. A ello hay que sumar la ocupación ilegal de tierras y los atentados a instituciones religiosas, lo que contribuyó decididamente a inclinar a la derecha moderada hacia soluciones anticonstitucionales. Los grandes beneficiados de esta pérdida del control público fueron los grupos extremistas, fuerzas con escasa o nula representación parlamentaria, pero con una gran capacidad de movilización de grupos de agitadores. El gobierno se veía incapacitado para frenar esa espiral de violencia y esperaba que, tanto el reforzamiento de la disciplina desde la dirección de los partidos, como el aumento de las fuerzas de orden público, acabaran con el clima de inestabilidad. Pero ambas medidas tardaron en producirse y la agitación callejera alcanzó su cenit el 12 de julio; pistoleros falangistas asesinaron al teniente de la Guardia de Asalto José Castillo, de conocida filiación socialista; en respuesta, al día siguiente compañeros de ese cuerpo asesinaron al principal dirigente de la extrema derecha, José Calvo Sotelo. La conspiración militar que se venía preparando desde hacía meses encontró la excusa necesaria para alzarse contra la República. Comenzará la Guerra Civil Española, con protagonistas entre los sublevados de personajes como Sanjurjo, que ya había protagonizado la "Sanjurjada" o F. Franco, que tras los favores recibidos por Primo de Rivera( jefe de la academia militar de Zaragoza) se vio relegado durante la II República, con el cierre de esta academia.

 

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