domingo, 13 de noviembre de 2022

Cuando vas de estadista y eres un filoetarra y un golpista

 

Cuando vas de estadista y eres un filoetarra y un golpista

Cuando vas de estadista y eres un filoetarra y un golpista

—1874: Pavía toma el Congreso, a caballo o no, que eso también está en discusión 148 años después, y acaba con la primera república que hubo en España.

—1923: Miguel Primo de Rivera acaba con la democracia con la colaboración de Alfonso XIII y no pocos partidos a derecha e izquierda.

—1932: tras contemplar los primeros desmanes sangrientos de la izquierda, José Sanjurjo protagoniza una asonada con el respaldo de una parte reducida de la derecha, los nostálgicos de la monarquía, que es rápidamente sofocada por el Gobierno legítimo de la República.

—1934: el asesino Largo Caballero no acepta que la derecha gobierne aglutinada en torno a ese antecedente del PP que fue la CEDA y provoca un levantamiento que acaba con la vida de 2.000 españoles. Le llaman «Revolución» pero fue una rebelión con todas las de la ley. A la par, el genocida Companys lleva a la práctica aquello de que «a río revuelto, ganancia de pescadores» y declara el «Estado catalán» en un golpe bis.

—1936: Franco, Mola, Sanjurjo y Queipo de Llano dan un golpe de Estado contra un Frente Popular que, todo hay que decirlo, había robado las elecciones de febrero e instaurado de facto un régimen de terror que pasaba por la eliminación del adversario, ya fueran católicos, monárquicos, liberales, empresarios o simplemente disidentes de un régimen ya en manos de la Unión Soviética.

—1981: el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero asalta el Congreso y secuestra a los diputados. Se sabe quiénes eran los otros dos grandes capos del putsch, Armada y Milans, y se intuye la identidad del «Elefante Blanco», que es como se bautizó al número 1 de la pirámide rebelde. Aquel Elefante Blanco tenía y tiene impunidad e inmunidad.

—2017: los partidos independentistas catalanes declaran abolida la Constitución en Cataluña, es decir, la democracia, y proclaman la República saltándose todas las normas habidas y por haber. El Ejecutivo de Mariano Rajoy suspende de mentirijillas la autonomía catalana aplicando por primera vez en democracia el artículo 155 de la ley de leyes.

La derogación del delito de sedición es la gota que colma el vaso de la demolición del sistema constitucional que nos regalamos en 1978 

Se me tachará de hiperbólico, de apocalíptico, otros me tildarán de sectario, la extrema izquierda que nos gobierna me pondrá a caer de un burro para variar, pero objetivamente creo que Pedro Sánchez atesora ya suficientes elementos en su persona para que se le considere el autor de la octava gran asonada de los últimos 148 años en España. La Pedrada. Lo acontecido esta semana con la derogación del delito de sedición para garantizar la impunidad de los tejeritos catalanes es la gota que colma el vaso de la demolición del sistema constitucional que los españoles nos regalamos en 1978 tras casi 40 años de dictadura. Una explosión descontrolada que continúa adelante a velocidades supersónicas.

Lo primero que hace Sánchez con este intolerable trágala es cambiar la ley para favorecer a unos delincuentes, mejor dicho, para agraciar a los protagonistas de uno de los peores actos, si no el peor, que se puede perpetrar en una democracia: un golpe de Estado. Peor aún: ahora cualquier español o grupo organizado tendrá la tentación de cambiar al presidente de turno y el ordenamiento legal. Cepillarte al inquilino de Moncloa para ponerte tú saldrá prácticamente gratis: cinco años como mucho. Y si te sale bien, a vivir en Palacio, a volar en Falcon y a veranear en la residencia real de La Mareta ¡que la vida son dos días! Y si eres un desahogado nivel dios a robar como si no hubiera un mañana.

Lo que hasta ahora era la sedición se considerará tras esta asonada «un delito de desórdenes públicos agravados», sancionado con un máximo de seis años de reclusión, lo cual implica que en unos dos estarás en la calle. «Por intentarlo tampoco se pierde nada», pensará más de uno. La sanción máxima previa era de hasta 15 años por sedición y de hasta 25 por rebelión, el delito por el que el Supremo debería haber condenado a esta gentuza. Por cierto: penas algo más ligeritas de las contempladas en la legislación de los grandes estados europeos.

La segunda consecuencia de La Pedrada es que hace saltar por los aires definitivamente la separación de poderes inherente a cualquier sistema de libertades. Sin legalidad no hay democracia. Elemental, perogrullesco apostillaría yo, pero conviene repetirlo porque en esta España socialcomunista se están perdiendo los más elementales principios que sustentan un sistema digno de aquel nombre. Puedo imaginar la impotencia que invade a los magistrados del Tribunal Supremo, como el gran Llarena o el superlativo Marchena, que pusieron en su sitio a los golpistas encabezados por Puigdemont y Junqueras con la única arma que se puede emplear: el Estado de Derecho.

El prevaricador que prometió que endurecería el delito de sedición, Pedro Sánchez, ha hecho exactamente lo contrario: abolirlo

El instructor del 1-O en particular y del procés en general, Pablo Llarena, debe estar que fuma en pipa al observar que su extraordinario trabajo y sus interminables desvelos han quedado en papel mojado. Los delincuentes se han salido con la suya por acción y los magistrados que los sentaron en el banquillo y los juzgaron han sido gravemente desautorizados por omisión. ¿De qué sirvió a Llarena, por ejemplo, aguantar como un jabato los ataques a una de sus viviendas en Cataluña, donde residía habitualmente? ¿Para qué su mujer, Gema Espinosa, a la sazón directora de la Escuela Judicial con sede en Barcelona, tiró de valentía y decencia moral pensando que resistiendo, ganarían? Para nada. O, sí: para que llegue quien más te tiene que respaldar, el presidente del Gobierno, y se acueste con quienes te escrachaban, te amenazaban de muerte, acosaban fascistoidamente a tus hijos y te obligaban a ti y a tu mujer a ir con cinco escoltas mañana, tarde y noche.

Llueve sobre mojado. El prevaricador que prometió que endurecería el delito de sedición, Pedro Sánchez, ha hecho exactamente lo contrario: abolirlo. Y que le den a la ley, a la Carta Magna, a ese Rey que se dejó la piel aquel mes de octubre de 2017 en el que vivimos peligrosamente, a los dueños de España, los españoles, que yo me mantengo al menos un año más en Moncloa, en Doñana y, sobre todo y por encima de todo, en ese Falcon que antes o después será objeto de una tesis en Psiquiatría.

Es la culminación del segundo procés que consiste en legitimar a los que protagonizaron un putsch, a aquellos que ejercieron el terrorismo —es lo que practicaban los CDR según la Audiencia Nacional—, a los que tienen sometidos desde hace cuatro décadas a los españolistas en Cataluña, que no en vano suponen casi el 60% de la población. También a los que te obligan a rotular por bemoles tu botiga en catalán y a que tu hijo no pueda estudiar en la lengua que a ti te dé la realísima gana.

Todo comenzó aquel 1 de junio de 2018 en el que el traidor Pedro Sánchez se unió a lo peor de cada casa, los golpistas de ERC, los etarras de Bildu y los podemitas del delincuente coletudo, para sacar de La Moncloa a quien había ganado legítimamente las elecciones con 52 escaños de diferencia: Mariano Rajoy. El segundo gran capítulo se escribió con los indultos a unos tejeritos que no se han arrepentido del levantamiento contra el orden democrático de hace un lustro. Otra puñalada al poder judicial y otra demostración de lo embustero que es el personaje: se comprometió a incrementar las penas por sedición pero también empeñó su palabra en no indultar a los golpistas jamás.

El siguiente hito de la hoja de ruta de Sánchez y sus colegas será aupar a la Lehendakaritza a Arnaldo Otegi en las próximas elecciones vascas

El golpe de Sánchez es de 360 grados, se extiende a norte, sur, este y oeste. Su alianza estable con Bildu le hace merecedor de nuestro asco perpetuo. A la cabeza de Bildu está el ex jefe de ETA Arnaldo Otegi, un malnacido que cuando era un terrorista de a pie pegó un tiro en la pierna al centrista Gabriel Cisneros, secuestró al embajador Javier Rupérez y mantuvo en un zulo de 3 metros de largo, 1,50 de ancho y 1,80 de alto al directivo de Michelin Luis Abaitua. Item más: el número 2 de Bildu es David Pla, número 1 de la banda terrorista y máximo responsable de una decena de asesinatos entre 2008 y 2011, el del socialista Isaías Carrasco entre otros.

Suma y sigue: en mi tierra, Navarra, la presidenta socialista, María Chivite, tiene de aliado prioritario y permanente a Bildu. Su interlocutor es el jefe de filas en el Parlamento, Adolfo Araiz, el tipejo que parió la estrategia de «socialización del dolor», que consistió en extender los asesinatos de ETA más allá del Ejército y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Un plan que provocó la muerte de Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, Miguel Ángel Blanco y mis paisanos Tomás Caballero y José Javier Múgica, entre otros. El siguiente hito de la hoja de ruta de Sánchez y sus colegas será aupar a la Lehendakaritza a Arnaldo Otegi en las próximas autonómicas vascas en 2024. Un do ut des diabólico: yo te doy el Gobierno vasco, tú a mí el de España. Tiempo al tiempo.

Ni miento ni exagero cuando digo que Sánchez es un filoetarra. La Real Academia señala textualmente que el prefijo «filo» se emplea «para la formación de nombres y adjetivos con el sentido de ‘amigo de’ y ‘aficionado a’». Cualquiera de las dos acepciones le viene al pelo al pájaro. Y que es un golpista creo que está ya en el terreno de lo que los anglosajones denominan «más allá de toda duda razonable». Primero fue colaborador y socio de los golpistas: no en vano, ERC es, extramuros, su socio preferente de legislatura. Ahora forman parte del mismo equipo: el de ese golpe cada vez menos silencioso que está tumbando la Constitución, la independencia judicial y la alternancia democrática. Hugo Chávez, Erdogan y Putin empezaron así. Salieron de las urnas pero pronto se aprovecharon de los agujeros de la democracia para, sin prisa pero sin pausa, transformar sus regímenes en dictaduras o autocracias. En eso estamos ya desde el jueves. Ya sólo un vuelco electoral puede parar esta locura.

martes, 25 de octubre de 2022

En manos de vagos y vagas.

 

En manos de vagos y vagas. Por Eugenio Fernández Barallobre

El otro día, alguien me remitió un listado de doce miembros de la malvada y maldita podemía que ocupan escaño en el Congreso de los Diputados; de todos ellos, además de su nombre y edad, figuraba su experiencia laboral o profesional a lo largo de su vida activa.

Los datos que figuran en el listado son realmente sobrecogedores y ponen de manifiesto en manos de que caterva de indocumentados/indocumentadas estamos.

La lista, como he señalado, incluía doce nombres. De ellos, cinco hombres y siete mujeres, todos ellos comprendidos entre los 31 y los 47 años, es decir, ninguno niño/niña/niñe de teta, más bien todos talluditos y en edad más que suficiente para estar dentro del mercado laboral.

De los doce, al menos tres son Ministros de este gobierno de chiste y chirigota y digo al menos tres ya que como no conozco ni me suena la inmensa mayoría de los ministros/ministras puede que sea alguno más.  

De esta caterva de doce indocumentados, tan solo figuran con experiencia laboral cuatro de ellos y esta experiencia -cajera, empleado en la universidad, técnico social y otro que no figura su empleo- no superó, en ninguno de los casos, un año de vida laboral, el resto, los otros ocho, NO TRABAJARON NUNCA, es decir, no dieron palo al agua.

A la vista de esta desoladora imagen de los tíos y tías encargados de redactar y aprobar las leyes por las que tenemos que regirnos todos los españoles -así nos va-, cabe preguntarse, ¿de qué coño ha vivido esta gente a lo largo de estos años?

Una respuesta podría ser que se trata de una colección de “hijos de papá” reconvertidos a la pijoprogresía comunistoide, de esos que jamás doblaron el espinazo y que han vivido toda su vida a cuenta de los demás, bien por herencia familiar, bien por las paguitas que pudieran recibir por no hacer nada y estar rascándose la entrepierna, con perdón, durante todos estos años.

La otra opción, puede que más plausible, sea que han vivido a cuenta de las cuantiosas subvenciones que reciben los chiringuitos de donde proceden o, incluso, que hayan sido financiados por el partido o lo que sea eso en lo que milita esta tropilla.

Sin embargo, en este caso, cabría preguntarse de dónde salió el dinero para mantenerlos a todos ellos sin trabajar antes de que ocupasen escaño en el Congreso ya que, la aparición de la sectaria podemía en el panorama político nacional, es relativamente reciente.

Todo esto evidencia el estado semi agónico de nuestra sociedad en la que, tipos de esta catadura, ocupan puestos con capacidad de tomar decisiones y, sobre todo, de gastarse nuestros dineros a su antojo, ese que tanto cuesta ganar a los que trabajan o trabajamos.   

Todavía recuerdo cuando escuché decir a alguien que la llegada de la podemía a la escena política suponía una inyección de savia nueva ya que, la mayoría de ellos, eran jóvenes universitarios, ajenos a las corruptelas de la casta política tradicional. Sin embargo, aquella persona que se le llenaba la boca al decirlo, tal vez no supiese que fue, precisamente, en la Universidad donde toda esta tropa se granjeó los “méritos” para llegar a donde han llegado y no precisamente destacando como buenos estudiantes o por su gran formación académica, sino a base de encabezar huelgas, protestas, escraches, mesas contra no sé qué y algaradas en general, en resumen, como activistas que, dando de lado sus obligaciones estudiantiles cuyas matrículas pagamos todos, se granjearon la simpatía de la caverna ultraizquierdosa, eso, amén de otros favores de los que mejor no hablamos.

Es inaceptable desde todo punto de vista que gente como esta, con una formación deficiente, sin experiencia alguna en el mundo laboral, sean los encargados de gestionar la vida y hacienda de los que llevamos toda la vida trabajando y de ellos dependa el futuro de España.

¿Qué puede saber toda esta tropilla de esfuerzos, de sacrificios, de afán de superación, de deslomarse para llegar a fin de mes? Nada ya que su única experiencia radica en formar parte de un partido tóxico, mentiroso y populista que es necesario echar como sea de la escena política y a la mayor brevedad posible.

Un partido al que se le llenaba la boca hablando de justicia social, de igualdad, etc. hasta que sus dirigentes pisaron moqueta, entonces le dieron la espalda a los barrios obreros en los que decían vivir -algunos hasta en eso mintieron- para irse a chalets con piscina en las zonas más caras; darse los grandes festines y olvidarse del pueblo al que decían servir.

Qué lástima que se derogase aquella Ley de vagos y maleantes, por cierto, puesta en vigor por la II República, ya que tal vez nos hubiese liberado de mucho vago, vaga y “vague”, que hay que ser inclusivo.

lunes, 22 de agosto de 2022

Se torean bueyes

Se torean bueyes

 Hoy es menester, por la parte que me toca, el romper una lanza por los jóvenes españoles y ser “abogado de pleitos pobres”, como dice mi madre. Primero, como algo necesario para exponer cualquier razonamiento, hay que comenzar por realizar autocrítica. La juventud española es, sin atisbo de duda, la más hedonista y bobalicona de la historia de España. Hasta aquí mi crítica. Muchos de nuestros lectores, mayoritariamente los que peinan canas, habrán reparado en la exigua definición negativa que he adjudicado a los chavales de hoy en día, y es evidente que podría haber enumerado un gran catálogo de adjetivos, e incluso improperios, contra la masa joven, cada vez más raquítica. Sin embargo, esas dos características con las que abro estas líneas son las que denotan la cuestión fundamental por la que los jóvenes estamos sumidos en la más absoluta miseria moral, social y económica; la herencia que hemos recibido de la generación que debió educarnos.

Como instinto primario, casi como un reflejo, es sencillo y hasta parece elemental deshacerse en descalificativos contra la marabunta de barbilampiños y niñas de papá que brotan por todas partes, diciendo payasadas y completamente desubicados en el mundo, haciéndole el “caldo gordo” a los que los mantienen y hunden cada vez más en la precariedad. Sin embargo, ¿Qué se les puede pedir a los hijos de la LOE, la LOMCE, la LOGSE, la LOMLOE y las demás leyes educativas promulgadas por el Régimen del 78? Desde hace más de 40 años, este sistema lleva fabricando una sociedad de ignorantes y, por encima de todo, de confundidos. El espíritu de la juventud, por muy ágrafa que sea, siempre combustiona ante la injusticia y ante las reivindicaciones que consideran justas. Ese espíritu ha sido confundido durante décadas en luchas completamente estériles que han servido para entretenerles, mientras que eran manejados con un hábil pase de muleta y rejoneados sin piedad. La banda ya ha tocado el aviso y, nosotros, los jóvenes de España, vamos derechos a colocar nuestra crisma frente a la espada que va a darnos muerte. Ni siquiera hemos sido un morlaco bravo, digno de adornar con su cabeza disecada la pared de un museo, más bien hemos protagonizado un espectáculo frío y manso. En la plaza de esta generación, se torean bueyes.

Sin embargo, sería injusto para nosotros y exculpatorio para los que nos han llevado hasta este punto, el pasar por alto a los responsables externos de esta situación. El abandono total de la disciplina familiar por parte de los padres de mi generación y los de las inmediatamente anteriores y posteriores, ha provocado que millones de muchachos se hayan criado sin ningún tipo de brújula moral desde la más tierna infancia. La falta de esta jerarquía paterno-filial ha dejado a los hijos de estas generaciones completamente vacíos de carácter y de madurez, ya que su infancia y su adolescencia están, psicológicamente, incompletas. La traslación de esa carencia a la vida de la primera adultez, provoca que los jóvenes no tengan ninguna vocación real de responder con vigor al mundo que le rodea, sucumbiendo a la dialéctica infantil de cuatro politicuchos, fruto de su inacabada formación moral e intelectiva. Paralelamente, esto se adereza con unos planes de estudios manifiestamente deficientes que fabrican atontados en masa, sazonado con un contenido ideológico subyacente que los prepara, como pista de aterrizaje, para tragar toda la basura política al hacerse mayores.

Y es que, aquel lema y eslogan del 15-M de “Sin casa, sin curro, sin futuro” es una constante en la juventud española desde el año 2008. Encarecieron una vida hasta cotas indecentes, que acompañaron con la cultura de la hipoteca y el préstamo bancario, hasta que la burbuja explotó. Y esa deflagración, pilló de lleno y frontalmente a millones de jóvenes que se encontraban preparándose para iniciar una vida. En ese momento, las élites vieron con temor una respuesta joven y popular, y para sustituir al 15-M, crearon a Podemos y así domesticaron a la masa. Una vez más, los jóvenes nos dejábamos engañar, “esclavo es aquel que espera que venga alguien y lo libere” que decía Ezra Pound. Y esa situación decadente se extiende hasta hoy, llegando en nuestros días a su punto álgido. Es casi imposible para alguien de mi edad aspirar antes de los 35 años ni siquiera a casarse y, en consecuencia, a adquirir una vivienda. La amplia mayoría de los jóvenes no tienen unos padres que, cercados también por una situación económica asfixiante, puedan prestar ayuda a sus hijos para iniciar su vida fuera del hogar familiar. Una vida cara, unos sueldos inmóviles y unas élites que optan por intentar convencernos de que es mejor ser pobre, mejor compartir casa y coche, no comer carne, renunciando por el camino a las conquistas sociales de los trabajadores en pos de la “lucha contra el cambio climático”, porque al robarnos nuestra propiedad, como proyección del hombre sus cosas, nos están robando la libertad. Y esta juventud, hija de la LOMCE y de unos padres incompetentes, traga. Las preguntas que quedan flotando en el ambiente son: ¿Quiénes son los culpables? ¿Los jóvenes en solitario o también las generaciones que nos educaron y el sistema que nos ha corrompido? ¿De verdad creen que es culpa de un chaval de 18 o de 23 años el trabajar 11 horas al día y cobrar 800 euros? Han devaluado tanto la enseñanza que se percibe un sueldo mayor (que sigue siendo vergonzosamente bajo) en trabajos para los que no es necesaria una cualificación, que en los que sí es necesario acudir con el titulito en la mano. La expedición en masa de éstos, los han convertido en papel mojado junto con el hundimiento del nivel, de los criterios y del contenido de la enseñanza universitaria. Por eso para un joven como yo, el haber sido testigo durante años de como masas y masas de jóvenes eran engañados y entretenidos por chamanes vendehúmos en las facultades no puede por más que sublevarle el espíritu. Extrapolen esto a cualquier muchacho en cualquier ámbito.

Quiero que la juventud pueda acceder a un trabajo estable y dignamente remunerado, sin que haya necesidad de importar mano de obra barata de otros países, que pueda tener una conciliación familiar que le permita formar una familia, sin que las ayudas del Estado vayan para los que vienen de fuera, quiero que podamos elegir el vivir en un pueblo de la España rural o en una gran capital, quiero que mi familia esté segura en cada barrio y pueblo de España. Quiero para mí y para todos los jóvenes de España, en definitiva, como lúcidamente manifestó el gran Eduardo García Serrano en una intervención televisiva, aspirar a poder, en un futuro, llevar a mis hijos al parque de atracciones, a cenar con mi mujer o a comprar un buen libro sin tener que esperar al primer día de mes. No buscamos riqueza, buscamos la dignidad.

jueves, 7 de julio de 2022

VOTA, PAGA Y CALLA.

 VOTA, PAGA Y CALLA. Tus hijos vivirán peor que tú y ni siquiera en tu pensión hallarán refugio porque la pobreza  la ha mudado de limosna a calderilla, pero serán felices porque bajo el palio de la democracia, de la OTAN y de la UE no cabe más que la felicidad. ¡Qué felicidad! sentirse, saberse demócrata en las colas del hambre, qué pletórica sensación de gratitud mientras se espera el maná del Salario Mínimo Vital para ir tirando...hasta los comedores y los roperos de Cáritas con las manos en los bolsillos vacíos, la mirada en la punta de los zapatos, la barbilla clavada en el pecho, el pecho hueco de esperanza y en la lengua sólo una pregunta: ¿quién da la vez?

VOTA, PAGA Y CALLA. En el felpudo, las mondas de la pobreza mientras la miseria sube por las escaleras porque el ascensor está estropeado, y no tienes ni para pagar la derrama de la reparación. Por eso el cartero, con la lengua fuera, maldice tu nombre y tu piso cuando te trae las cartas certificadas de Hacienda, los burofax de las demandas de impagos y las notificaciones del Ministerio de Trabajo en las que se te comunica que no eres un parado, sino ese oxímoron que te llama fijo-discontínuo. Fijo en la pobreza por discontínuo en la dignidad del trabajo. Vamos, el salto de mata revestido de retórica progresista, pero con la mata cada vez más lejos, cada vez más alta y cada vez más espinosa. Y tú ya no eres un chaval.

VOTA, PAGA Y CALLA. En tu pobreza solo hay impuestos y urnas que te vacían la despensa, la nevera y la anoréxica cuenta corriente pero que llenan de dignidad democrática el presente de tu hambre porque Franco es perseguido por analfabetos y por leyes, por canallas sin más oficio que el odio y con un beneficio parlamentario que pagas tú con tus impuestos, con tus números rojos y con la lacerante presencia de tus hijos, que ya van pareciendo niños sacados de las fotos de posguerra pero con camisetas de PortAventura y gorritas de los Lakers para abrigar a los piojos. No es un casting de Netflix, es tu álbum familiar.

VOTA, PAGA Y CALLA. Tú, al limbo de los fijos discontínuos y tus hijos, al Erasmus de la pobreza de solemnidad. Tú estás mayor para liar el petate y llevarte a España en la suela de los zapatos, y tus hijos, bachilleres, diplomados y licenciados en el macrobotellón de los aprobados a granel, se fosilizarán en el sofá de casa sin más afán que el de vegetar en un subsidio.  

Ánimo, que no desfallezca tu espíritu democrático: sigue votando, sigue pagando y, sobre todo, sigue callando.

jueves, 16 de junio de 2022

Razones para votar a Macarena Olona en las elecciones andaluzas. Por Rafael García Alonso

 Razones para votar a Macarena Olona




Tras el rotundo triunfo del centro derecha en las elecciones autonómicas de Madrid y de Castilla y León, las elecciones andaluzas que han de celebrarse el próximo 19 de junio adquieren una importancia capital, ya que una nueva derrota de la izquierda, esta vez en uno de sus tradicionales feudos, supondría la antesala perfecta para la definitiva expulsión de la coalición social comunista del Gobierno de España.

Sin embargo, la tarea no resulta sencilla ya que los partidos socialcomunistas tienen un caladero electoral que responde a la existencia de tres perfiles de votantes bien diferenciados, pero todos ellos difíciles de atraer a las filas de la insurrección. Así, en primer lugar, se encuentra un reducido grupo de “fanáticos iluminados” que a pesar de haber leído a Marx, Engels, Lenin, Gramsci, Althusser o Laclau, entre otros autores de renombre, defienden los postulados del marxismo, ya sea clásico o moderno, obviando con una contumacia propia de deficientes cognitivos el que una ideología que, desde un prisma colectivista, defiende la dictadura del Partido Comunista, suprime los derechos y libertades individuales y promueve el control por parte del Estado de todos los medios de producción determinando así las condiciones de vida de los trabajadores solo puede conducir a la opresión y a la miseria del conjunto de la población, con la lógica excepción de las élites asentadas en el poder. En segundo lugar, tenemos un grupo más numeroso de “esnobs socialmente acomodados”, lo cuales, sin haber leído a un solo teórico del marxismo, gustan de presumir de un progresismo conceptualmente subsidiario de los mantras del pensamiento políticamente correcto, lo cual no hace otra cosa que reflejar una personalidad acomplejada, derivada de una incapacidad innata de transitar de la palabra a los hechos en la ayuda a los más necesitados. Finalmente, hallamos un tercer grupo constituido por vagos y maleantes reconvertidos, por mor de una sistema basado en la subvención del mediocre, en “especialistas de la ociosidad permanente”, inmersos todos ellos en costosas e improductivas redes clientelares que tienen como única finalidad la consolidación de un voto cautivo.

La existencia de estos distintos grupos de votantes socialcomunistas responde a motivos históricos, negados por los fanáticos, malinterpretados por los esnobs y despreciados por los ociosos. Así, tras el constatado fracaso del socialismo real, una parte de la izquierda decidió adquirir una nueva imagen que la alejara de todo exceso totalitario, de tal forma que, en el Congreso del SPD alemán, celebrado en 1959 en la localidad de Bad Godesberg (Bonn), la socialdemocracia optó por abandonar la ideología marxista, lo cual en la práctica supuso la aceptación de la economía de libre mercado, si bien bajo una relativa tutela del Estado. Así, el nuevo paradigma socialista se vio sintetizado en el célebre eslogan “Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”, marcándose así el comienzo de un nuevo horizonte dentro de las políticas de izquierdas. El experimento no acabó de fructificar del todo ya que al final todos los Gobiernos de signo socialista han acabado poniendo el énfasis en la importancia distributiva del Estado frente al mercado, sin caer en la cuenta de que todo Estado solo puede repartir lo que la sociedad civil genera, de tal forma que cuando se fomenta la iniciativa privada mediante políticas fiscales asumibles se genera riqueza y es entonces posible ayudar a los colectivos más desfavorecidos, mientras que cuando lo que impera es el desmedido afán recaudatorio de un Estado colectivista lo que se genera es pobreza por desincentivación de la creación de empleo privado y lo que se reparte es miseria. En cualquier caso, bajo los auspicios de dictadores de la talla de Fidel Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez, se celebró en 1990 el llamado Foro de Sao Paulo, en el cual se establecieron las líneas maestras de lo que se ha dado en denominar Socialismo del siglo XXI, el cual, manteniendo intacto el ideario comunista con la única excepción de la sustitución de la lucha de clases por la lucha de identidades, vino a tomar el relevo de una socialdemocracia que no acababa de convencer a la intelectualidad izquierdista. El resultado de todo ello ha sido que el inmisericorde monstruo del totalitarismo absoluto y la pobreza extrema vuelva a extender sus alas para reinar con particular fuerza en Hispanoamérica, pero también para amenazar la estabilidad de las democracias occidentales. España constituye una particular y perversa excepcionalidad dentro de la Unión Europea, ya que actualmente está gobernada por una coalición socialcomunista constituida, por un lado, por un PSOE definitivamente reconvertido en una secta sin ideas ni principios, donde reina la amoralidad y el afán de poder bajo la égida de un narcisista patológico y, por otro lado, por UP, una formación que no es otra cosa que un conglomerado de agrupaciones comunistas lideradas por perturbados psíquicos con reminiscencias bolivarianas. Pues bien, esta coalición socialcomunista tiene como principales logros conducir a España al borde de la quiebra, tal y como indican todos y cada uno de los indicadores macroeconómicos, hacer peligrar la unidad de la nación española, degradar la democracia y socavar el Estado de Derecho como señala el informe “Democracy Index 2021” publicado por The Economist y, como remate, sentar las bases de una sociedad constituida por analfabetos disfuncionales.

Si bien resulta evidente que con tan lamentables credenciales parece prácticamente imposible que cualquier persona mínimamente sensata otorgue su voto a alguno de los partidos políticos que conforman la coalición socialcomunista, también es cierto que resulta imprescindible la existencia de una alternativa de gobierno que inspire confianza, transmita capacidad, y, en definitiva, abra las puertas de la esperanza a una ciudadanía desmoralizada.

Una vez desaparecido el bipartidismo por la irrupción de una nueva dinámica electoral y teniendo en cuenta los distintos sondeos demoscópicos que se han ido conociendo en los últimos días, es obvio que la única alternativa capaz de impedir que los socialcomunistas alcancen el poder en la Junta de Andalucía es una coalición PP-Vox.

Generalmente el votante del PP -haya leído o no a ilustres pensadores liberales como John Locke, Alexis de Tocqueville, Benjamin Constant, John Stuart Mill, Friedrich Hayek, Isaiah Berlin, Raymond Aron, Giovanni Sartori o John Rawls- suele ser una persona pragmática, de corazón tibio, fervoroso partidario del consenso y dado a evitar la confrontación política, aunque ésta venga de visita. Esta personalidad de base resulta coherente con un partido que nació sumido en un mar de complejos y que a lo largo de su andadura ha ido desarrollando una devota pleitesía a los postulados socioculturales de la izquierda, por más que éstos sean contrarios a su forma de entender lo que deben ser las relaciones de poder entre gobernantes y gobernados, la estructura social y la importancia del individuo dentro de la colectividad y las dinámicas económicas desarrolladas en el marco del libre mercado y la ley de la oferta y la demanda. En consonancia con esta perspectiva los distintos Gobiernos del PP, ya sea a nivel nacional o autonómico, se han caracterizado por una óptima gestión económica con la consiguiente repercusión social y una renuncia absoluta a la batalla cultural en defensa de su propia cosmovisión política. Así, centrándonos en al tema que nos ocupa, tras acceder a la presidencia de la Junta de Andalucía, acabando así con 37 años en los que Andalucía fue un cortijo socialista en el que la nota predominante fue la corrupción, Juanma Moreno ha conseguido sanear las cuentas públicas y aumentar el empleo, pero ha sido incapaz de derogar una sola de las leyes ideológicas de la izquierda. De hecho, para contar con el apoyo de Vox el nuevo presidente andaluz se comprometió a implementar una serie de medidas, todas ellas con una carga ideológica importante, y después de casi cuatro años de legislatura tan solo ha cumplido la mitad de los puntos del acuerdo. Es más, demostrando un insensato y cobarde sometimiento al discurso de la izquierda, Juanma Moreno ha rechazado cualquier posibilidad de pacto con Vox, algo que inevitablemente va a necesitar si quiere volver a ser inquilino durante otros cuatro años del Palacio de San Telmo.

Obviamente, el momento histórico actual, con España al borde de la catástrofe socioeconómica por obra y gracia del Gobierno socialcomunista, no es propicio para dirigentes pusilánimes ni para actitudes medrosas, sino que, por el contrario, lo que se necesita son líderes con el suficiente temple para llevar adelante sus programas de gobierno y con el suficiente coraje para afrontar sin complejos la batalla cultural. En definitiva, es el momento de depositar nuestra confianza y conceder nuestro apoyo a una persona como Macarena Olona, capaz de enfrentarse con determinación y sabiduría al discurso del miedo propagado desde la izquierda. Las razones que justifican tal decisión son múltiples y variopintas. Así,

 1.- Si ama a España como patria suya que es, defiende su legado y reniega del multiculturalismo , debe votar a Macarena Olona;

2.- Si quiere recuperar la soberanía nacional y dejar de ser un títere en manos de los burócratas europeos al servicio del nuevo orden mundial, debe votar a Macarena Olona;

3.- Si está a favor del Estado de Derecho y de la igualdad de todos los españoles ante la ley, debe votar a Macarena Olona;

4.- Si cree que los niños deben ser educados por sus padres y no ser adoctrinados en las escuelas, debe votar a Macarena Olona;

5.- Si está en contra de la ideología de género y de la perturbadora manipulación de la sexualidad infantil, debe votar a Macarena Olona; 

6.- Si no admite el falseamiento de la historia ni la imposición de los dogmas socialcomunistas, debe votar a Macarena Olona;

7.- Si está decidido a acabar con el tráfico de personas y expulsar a los inmigrantes que han entrado ilegalmente en España para dedicarse a la economía sumergida o a la delincuencia, debe votar a Macarena Olona;

8.- Si quiere que le bajen los impuestos al mismo tiempo que se reduce el gasto público destinado a una Administración hipertrofiada, a unos sindicatos cleptómanos e ineficaces y a unos chiringuitos ideológicos socialmente contaminantes, sin menoscabo alguno de los servicios públicos ni de los programas de ayuda a los más necesitados debe votar a Macarena Olona;

9.- Si respeta al medio ambiente, pero no está a favor de acabar con la ganadería, la agricultura y la pesca, debe votar a Macarena Olona; y, para terminar,

10.- Si quiere un presente digno para usted y un futuro próspero para sus hijos, debe votar a Macarena Olona.

Decía el historiador estadounidense Timothy Snyder que “Si nadie está dispuesto a morir por la libertad, todos moriremos bajo la tiranía”. Tienen los andaluces una oportunidad histórica de acompañar en la batalla contra la tiranía socialcomunista a una mujer valerosa de indudable talla moral e intelectual, como es Macarena Olona. Por ello resulta de vital importancia que en esta cita electoral Vox obtenga la recompensa que su arrojo merece.

martes, 14 de junio de 2022

4.200 religiones vivas y miles de creencias ya extinguidas

 4.200 religiones vivas y miles de creencias ya extinguidas

Si usted cree ciegamente en alguna de las 4.200 religiones que existen en el mundo, seguramente su fe merezca un hueco en uno de esos 4.200 cielos que habitualmente se contradicen unos a otros. Durante milenios, millones de personas han creído en dioses que hoy ni siquiera se recuerdan. Los humanos les rezaron, les erigieron templos e incluso mataron por ellos, pero hoy aquellos seres todopoderosos no existen. Tampoco existían entonces, pero ahora no existen ni en la memoria colectiva. Son religiones extinguidas.

Un paseo por la mayor colección privada de manuscritos del mundo, con casi 14.000 piezas que se remontan a los 5.000 años de antigüedad, podría hacer temblar las convicciones de cualquier persona religiosa. Es la colección Schøyen, acumulada en Oslo por el empresario noruego Martín Schøyen. En uno de sus manuscritos, una tablilla de arcilla de hace 4.400 años, aparece una recopilación de dioses sumerios: Enlil, Ninlil, Enki, Nergal, Hendursanga, Inanna-Zabalam, Ninebgal, Inanna, Utu, Nanna. Lo fueron todo. Se legisló en su nombre. Sus historias, como las de todos los dioses, eran la Verdad revelada coma por coma y punto por punto.

 Y hoy no son nada. La sumeria, florecida en lo que hoy es Iraq, no es la única religión extinguida representada en la colección Schøyen. También aparecen amuletos dedicados a Enki, el dios del agua dulce en el que creían los asirios hace 2.800 años; papiros egipcios dedicados a Osiris hace más de 3.000 años, espejos de bronce con inscripciones dedicadas a dioses etruscos y rituales contra la migraña practicados por los sacerdotes babilónicos hace 4.000 años.

Dogmas prehistóricos

Son cinco religiones extinguidas sin salir de la colección del empresario noruego, pero el número total de dogmas y evangelios desaparecidos es incalculable. En realidad, ni siquiera se sabe con certeza cuántas creencias diferentes siguen vivas. “Se puede afirmar con seguridad que nadie sabe con exactitud cuántas religiones hay, aunque la mejor estimación es 4.200”, señala el filósofo estadounidense Kenneth Shouler en su libro The Everything World Religions Book. Es la misma cifra que ofrece Adherents.com, una página web especializada en acumular datos de religiones actuales. Otros cientos habrían desaparecido, o incluso miles, si tenemos en cuenta que muchos paleo antropólogos sostienen que otras especies humanas, como los neandertales, tuvieron creencias religiosas cientos de miles de años antes que la nuestra. De aquellas especies quedan huesos fósiles. De sus religiones, ni eso.

El profesor estadounidense Daniel Abrams saltó a los medios de comunicación en 2011, cuando su equipo vaticinó mediante modelos matemáticos la desaparición de las religiones a medio plazo en los nueve países que estudiaron. Eran Australia, Austria, Canadá, la República Checa, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suiza, países en los que los censos disponían de datos de afiliación religiosa en el último siglo.

La tesis de Abrams, de la Universidad Northwestern, y sus colegas era sencilla y ya la habían aplicado para calcular el ritmo de desaparición de idiomas minoritarios. Los científicos parten de la base de que un grupo social con muchos miembros es más atractivo para un ciudadano, y de que un grupo social tiene un estatus y una utilidad. Por ejemplo, argumentaban, en Perú puede ser más útil y tener un estatus superior hablar español que quechua. Lo mismo estaría ocurriendo con las religiones en los países ricos, en los que las iglesias se vacían. Un Euro barómetro de 2010 mostraba que el 51% de los europeos cree en un dios, otro 26% cree en alguna clase de “espíritu o fuerza vital” y un 20% es ateo. El ateísmo es mayor en Francia (40%), República Checa (37%) y Suecia (34%), pero sigue siendo residual en países como Grecia (4%) y Rumania (1%).

¿Agonizando?

“El hecho es que las personas sin afiliación religiosa constituyen el grupo religioso que más crece en cualquier parte del mundo donde hay datos disponibles. Y las personas sin afiliación ya son mayoría en varios lugares. Nuestro modelo sugiere que esta tendencia continuará”, explica Abrams.

«Nuestros nietos podrían ver La Meca convertida en El Mágico Reino de Alá de Walt Disney»

Daniel Dennett - Filósofo

¿Se podría calcular cuántas religiones se han extinguido a lo largo de la historia? “Es una pregunta difícil”, responde Abrams. “Debería ser posible obtener una estimación aproximada del orden de magnitud. El problema es que incluso esa estimación sería subjetiva, porque no hay una manera aceptada mundialmente para determinar si dos sistemas tienen suficientes elementos en común como para constituir una sola religión”, matiza. “Se parece bastante a intentar contar el número de especies que han vivido en algún momento en el planeta, pero es incluso más complicado”.

En su libro Romper el hechizo: la religión como un fenómeno natural, el filósofo estadounidense Daniel Dennett propugna la investigación científica de las religiones e intenta predecir su futuro. En una de sus hipótesis más radicales, el fenómeno religioso ya agoniza. “En este escenario, aunque puede haber algunas manifestaciones de resurgimiento locales y temporales, o incluso algunas catástrofes violentas, las grandes religiones del mundo pronto se extinguirían, como lo hacen cientos de religiones menores que se desvanecen antes de que los antropólogos puedan siquiera registrarlas”, reflexiona Dennett, codirector del Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts (EEUU). En ese escenario extremo, “nuestros nietos vivirán la transformación de la Ciudad del Vaticano en el Museo Europeo del Catolicismo Romano, y la de La Meca en El Mágico Reino de Alá de Walt Disney”.


"Así lo quiere Dios".

 

Ya no nos satisface más que se explique la caída y el alza de las acciones diciendo;

"Así lo quiere Dios".

Tal explicación coloca a la ignorancia y a la educación en exacta igualdad, y en realidad impide explicar cosa alguna como es real y debido. ¿Pretenderá el religioso que el verdadero propósito de la ciencia es explicar cómo y por qué Dios actúa? Desde tal punto de vista, la ciencia consistiría en la investigación de la ley de acción arbitraria y en un gran esfuerzo para determinar las leyes que por necesidad obedecerá el capricho infinito.

Desde el punto de vista filosófico, la ciencia es el conocimiento de las leyes de la vida; de las condiciones conducentes a la felicidad; de los hechos que nos rodean, y de las relaciones que mantenemos con nuestros semejantes y las cosas por medio de las cuales el hombre sojuzga a la naturaleza y somete las fuer zas elementales a su voluntad, haciendo de la fuerza ciega un servidor de su cerebro. La creencia en una providencia especial no deja lugar al espíritu de investigación y es incompatible con el es fuerzo personal. ¿Por qué va un hombre a tratar de oponerse a los designios de Dios? ¿Quién de ustedes puede añadir un codo a su estatura? Bajo la influencia de esa creencia, el hombre, iluminado por una ilusión, considera los lirios del campo y descuida los planes para el mañana.

Creyéndose en las manos de un poder infinito, que en cualquier momento lo puede lanzar al más profundo infierno o elevarlo al más alto cielo, necesariamente abandona la idea de lograr algo por sus propios esfuerzos. Mientras esa creencia era general, en el mundo reinaban la ignorancia, la superstición y la miseria. Las energías humanas se desperdiciaban en un vano esfuerzo por obtener la ayuda de ese poder, que se suponía superior a la naturaleza. Por siglos incontables hasta seres humanos eran sacrificados en el altar de este dios imposible.

Para agradarlo, las madres han vertido la sangre de sus criaturas, los mártires han cantado himnos triunfales en medio de las llamas; los sacerdotes se han hartado de sangre; las monjas han renunciado a los éxtasis del amor; los viejos han implorado temblando; las mujeres han llorado y suplicado; todo dolor ha sido soportado, y todo horror ha sido perpetrado.

A través de los tenebrosos largos años, la humanidad ha sufrido más de lo que uno puede concebir. La mayor parte de las miserias han sido sufridas por el débil, el amante, el inocente. 

Las mujeres han sido tratadas como bestias ponzoñosas, y niños pequeños han sido pisoteados como si fuesen sabandijas. Numerosos altares se han enrojecido hasta con la sangre de bebés; bellas mozas han sido entregadas a viscosas serpientes; razas humanas completas han sido condenadas a siglos de esclavitud; en todas partes, atrocidades que el poder del genio es incapaz de expresar. Durante todos esos años, los sufrientes han suplicado; los labios marchitos de hambre han rezado; las pálidas víctimas han implorado; y el cielo ha permanecido sordo y ciego.

¿De qué han servido los dioses al hombre? No es respuesta decir que cierto dios creó el mundo y dictó ciertas leyes, y que entonces volvió su atención a otros asuntos, dejando sus hijos débiles, ignorantes, desvalidos, a librar la batalla de la vida solos. No es ninguna solución declarar que en algún otro mundo este dios hará a unos pocos de sus súbditos, o aunque fuese a todos, felices. ¿Qué derecho tenemos a esperar que un ser perfectamente sabio, bueno y poderoso obre mejor que como ha obrado, como sigue obrando? El mundo está lleno de imperfecciones.

Si fue hecho por un ser todopoderoso, ¿qué razón tenemos para decir que lo hará más cerca de la perfección que lo está ahora? Si el "Padre" todopoderoso permite a la mayoría de sus hijos vivir en la ignorancia y la miseria ahora, ¿qué pruebas tenemos de que va a mejorar su condición jamás? ¿Tendrá Dios mayor poder? ¿Se tornará más misericordioso? ¿Aumentará su amor hacia sus criaturas? ¿Pueden jamás cambiar su conducta la sabiduría, el poder y el amor infinitos? ¿Es susceptible de mejorar en alguna medida el infinito?