jueves, 7 de julio de 2022

VOTA, PAGA Y CALLA.

 VOTA, PAGA Y CALLA. Tus hijos vivirán peor que tú y ni siquiera en tu pensión hallarán refugio porque la pobreza  la ha mudado de limosna a calderilla, pero serán felices porque bajo el palio de la democracia, de la OTAN y de la UE no cabe más que la felicidad. ¡Qué felicidad! sentirse, saberse demócrata en las colas del hambre, qué pletórica sensación de gratitud mientras se espera el maná del Salario Mínimo Vital para ir tirando...hasta los comedores y los roperos de Cáritas con las manos en los bolsillos vacíos, la mirada en la punta de los zapatos, la barbilla clavada en el pecho, el pecho hueco de esperanza y en la lengua sólo una pregunta: ¿quién da la vez?

VOTA, PAGA Y CALLA. En el felpudo, las mondas de la pobreza mientras la miseria sube por las escaleras porque el ascensor está estropeado, y no tienes ni para pagar la derrama de la reparación. Por eso el cartero, con la lengua fuera, maldice tu nombre y tu piso cuando te trae las cartas certificadas de Hacienda, los burofax de las demandas de impagos y las notificaciones del Ministerio de Trabajo en las que se te comunica que no eres un parado, sino ese oxímoron que te llama fijo-discontínuo. Fijo en la pobreza por discontínuo en la dignidad del trabajo. Vamos, el salto de mata revestido de retórica progresista, pero con la mata cada vez más lejos, cada vez más alta y cada vez más espinosa. Y tú ya no eres un chaval.

VOTA, PAGA Y CALLA. En tu pobreza solo hay impuestos y urnas que te vacían la despensa, la nevera y la anoréxica cuenta corriente pero que llenan de dignidad democrática el presente de tu hambre porque Franco es perseguido por analfabetos y por leyes, por canallas sin más oficio que el odio y con un beneficio parlamentario que pagas tú con tus impuestos, con tus números rojos y con la lacerante presencia de tus hijos, que ya van pareciendo niños sacados de las fotos de posguerra pero con camisetas de PortAventura y gorritas de los Lakers para abrigar a los piojos. No es un casting de Netflix, es tu álbum familiar.

VOTA, PAGA Y CALLA. Tú, al limbo de los fijos discontínuos y tus hijos, al Erasmus de la pobreza de solemnidad. Tú estás mayor para liar el petate y llevarte a España en la suela de los zapatos, y tus hijos, bachilleres, diplomados y licenciados en el macrobotellón de los aprobados a granel, se fosilizarán en el sofá de casa sin más afán que el de vegetar en un subsidio.  

Ánimo, que no desfallezca tu espíritu democrático: sigue votando, sigue pagando y, sobre todo, sigue callando.

jueves, 16 de junio de 2022

Razones para votar a Macarena Olona en las elecciones andaluzas. Por Rafael García Alonso

 Razones para votar a Macarena Olona




Tras el rotundo triunfo del centro derecha en las elecciones autonómicas de Madrid y de Castilla y León, las elecciones andaluzas que han de celebrarse el próximo 19 de junio adquieren una importancia capital, ya que una nueva derrota de la izquierda, esta vez en uno de sus tradicionales feudos, supondría la antesala perfecta para la definitiva expulsión de la coalición social comunista del Gobierno de España.

Sin embargo, la tarea no resulta sencilla ya que los partidos socialcomunistas tienen un caladero electoral que responde a la existencia de tres perfiles de votantes bien diferenciados, pero todos ellos difíciles de atraer a las filas de la insurrección. Así, en primer lugar, se encuentra un reducido grupo de “fanáticos iluminados” que a pesar de haber leído a Marx, Engels, Lenin, Gramsci, Althusser o Laclau, entre otros autores de renombre, defienden los postulados del marxismo, ya sea clásico o moderno, obviando con una contumacia propia de deficientes cognitivos el que una ideología que, desde un prisma colectivista, defiende la dictadura del Partido Comunista, suprime los derechos y libertades individuales y promueve el control por parte del Estado de todos los medios de producción determinando así las condiciones de vida de los trabajadores solo puede conducir a la opresión y a la miseria del conjunto de la población, con la lógica excepción de las élites asentadas en el poder. En segundo lugar, tenemos un grupo más numeroso de “esnobs socialmente acomodados”, lo cuales, sin haber leído a un solo teórico del marxismo, gustan de presumir de un progresismo conceptualmente subsidiario de los mantras del pensamiento políticamente correcto, lo cual no hace otra cosa que reflejar una personalidad acomplejada, derivada de una incapacidad innata de transitar de la palabra a los hechos en la ayuda a los más necesitados. Finalmente, hallamos un tercer grupo constituido por vagos y maleantes reconvertidos, por mor de una sistema basado en la subvención del mediocre, en “especialistas de la ociosidad permanente”, inmersos todos ellos en costosas e improductivas redes clientelares que tienen como única finalidad la consolidación de un voto cautivo.

La existencia de estos distintos grupos de votantes socialcomunistas responde a motivos históricos, negados por los fanáticos, malinterpretados por los esnobs y despreciados por los ociosos. Así, tras el constatado fracaso del socialismo real, una parte de la izquierda decidió adquirir una nueva imagen que la alejara de todo exceso totalitario, de tal forma que, en el Congreso del SPD alemán, celebrado en 1959 en la localidad de Bad Godesberg (Bonn), la socialdemocracia optó por abandonar la ideología marxista, lo cual en la práctica supuso la aceptación de la economía de libre mercado, si bien bajo una relativa tutela del Estado. Así, el nuevo paradigma socialista se vio sintetizado en el célebre eslogan “Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”, marcándose así el comienzo de un nuevo horizonte dentro de las políticas de izquierdas. El experimento no acabó de fructificar del todo ya que al final todos los Gobiernos de signo socialista han acabado poniendo el énfasis en la importancia distributiva del Estado frente al mercado, sin caer en la cuenta de que todo Estado solo puede repartir lo que la sociedad civil genera, de tal forma que cuando se fomenta la iniciativa privada mediante políticas fiscales asumibles se genera riqueza y es entonces posible ayudar a los colectivos más desfavorecidos, mientras que cuando lo que impera es el desmedido afán recaudatorio de un Estado colectivista lo que se genera es pobreza por desincentivación de la creación de empleo privado y lo que se reparte es miseria. En cualquier caso, bajo los auspicios de dictadores de la talla de Fidel Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez, se celebró en 1990 el llamado Foro de Sao Paulo, en el cual se establecieron las líneas maestras de lo que se ha dado en denominar Socialismo del siglo XXI, el cual, manteniendo intacto el ideario comunista con la única excepción de la sustitución de la lucha de clases por la lucha de identidades, vino a tomar el relevo de una socialdemocracia que no acababa de convencer a la intelectualidad izquierdista. El resultado de todo ello ha sido que el inmisericorde monstruo del totalitarismo absoluto y la pobreza extrema vuelva a extender sus alas para reinar con particular fuerza en Hispanoamérica, pero también para amenazar la estabilidad de las democracias occidentales. España constituye una particular y perversa excepcionalidad dentro de la Unión Europea, ya que actualmente está gobernada por una coalición socialcomunista constituida, por un lado, por un PSOE definitivamente reconvertido en una secta sin ideas ni principios, donde reina la amoralidad y el afán de poder bajo la égida de un narcisista patológico y, por otro lado, por UP, una formación que no es otra cosa que un conglomerado de agrupaciones comunistas lideradas por perturbados psíquicos con reminiscencias bolivarianas. Pues bien, esta coalición socialcomunista tiene como principales logros conducir a España al borde de la quiebra, tal y como indican todos y cada uno de los indicadores macroeconómicos, hacer peligrar la unidad de la nación española, degradar la democracia y socavar el Estado de Derecho como señala el informe “Democracy Index 2021” publicado por The Economist y, como remate, sentar las bases de una sociedad constituida por analfabetos disfuncionales.

Si bien resulta evidente que con tan lamentables credenciales parece prácticamente imposible que cualquier persona mínimamente sensata otorgue su voto a alguno de los partidos políticos que conforman la coalición socialcomunista, también es cierto que resulta imprescindible la existencia de una alternativa de gobierno que inspire confianza, transmita capacidad, y, en definitiva, abra las puertas de la esperanza a una ciudadanía desmoralizada.

Una vez desaparecido el bipartidismo por la irrupción de una nueva dinámica electoral y teniendo en cuenta los distintos sondeos demoscópicos que se han ido conociendo en los últimos días, es obvio que la única alternativa capaz de impedir que los socialcomunistas alcancen el poder en la Junta de Andalucía es una coalición PP-Vox.

Generalmente el votante del PP -haya leído o no a ilustres pensadores liberales como John Locke, Alexis de Tocqueville, Benjamin Constant, John Stuart Mill, Friedrich Hayek, Isaiah Berlin, Raymond Aron, Giovanni Sartori o John Rawls- suele ser una persona pragmática, de corazón tibio, fervoroso partidario del consenso y dado a evitar la confrontación política, aunque ésta venga de visita. Esta personalidad de base resulta coherente con un partido que nació sumido en un mar de complejos y que a lo largo de su andadura ha ido desarrollando una devota pleitesía a los postulados socioculturales de la izquierda, por más que éstos sean contrarios a su forma de entender lo que deben ser las relaciones de poder entre gobernantes y gobernados, la estructura social y la importancia del individuo dentro de la colectividad y las dinámicas económicas desarrolladas en el marco del libre mercado y la ley de la oferta y la demanda. En consonancia con esta perspectiva los distintos Gobiernos del PP, ya sea a nivel nacional o autonómico, se han caracterizado por una óptima gestión económica con la consiguiente repercusión social y una renuncia absoluta a la batalla cultural en defensa de su propia cosmovisión política. Así, centrándonos en al tema que nos ocupa, tras acceder a la presidencia de la Junta de Andalucía, acabando así con 37 años en los que Andalucía fue un cortijo socialista en el que la nota predominante fue la corrupción, Juanma Moreno ha conseguido sanear las cuentas públicas y aumentar el empleo, pero ha sido incapaz de derogar una sola de las leyes ideológicas de la izquierda. De hecho, para contar con el apoyo de Vox el nuevo presidente andaluz se comprometió a implementar una serie de medidas, todas ellas con una carga ideológica importante, y después de casi cuatro años de legislatura tan solo ha cumplido la mitad de los puntos del acuerdo. Es más, demostrando un insensato y cobarde sometimiento al discurso de la izquierda, Juanma Moreno ha rechazado cualquier posibilidad de pacto con Vox, algo que inevitablemente va a necesitar si quiere volver a ser inquilino durante otros cuatro años del Palacio de San Telmo.

Obviamente, el momento histórico actual, con España al borde de la catástrofe socioeconómica por obra y gracia del Gobierno socialcomunista, no es propicio para dirigentes pusilánimes ni para actitudes medrosas, sino que, por el contrario, lo que se necesita son líderes con el suficiente temple para llevar adelante sus programas de gobierno y con el suficiente coraje para afrontar sin complejos la batalla cultural. En definitiva, es el momento de depositar nuestra confianza y conceder nuestro apoyo a una persona como Macarena Olona, capaz de enfrentarse con determinación y sabiduría al discurso del miedo propagado desde la izquierda. Las razones que justifican tal decisión son múltiples y variopintas. Así,

 1.- Si ama a España como patria suya que es, defiende su legado y reniega del multiculturalismo , debe votar a Macarena Olona;

2.- Si quiere recuperar la soberanía nacional y dejar de ser un títere en manos de los burócratas europeos al servicio del nuevo orden mundial, debe votar a Macarena Olona;

3.- Si está a favor del Estado de Derecho y de la igualdad de todos los españoles ante la ley, debe votar a Macarena Olona;

4.- Si cree que los niños deben ser educados por sus padres y no ser adoctrinados en las escuelas, debe votar a Macarena Olona;

5.- Si está en contra de la ideología de género y de la perturbadora manipulación de la sexualidad infantil, debe votar a Macarena Olona; 

6.- Si no admite el falseamiento de la historia ni la imposición de los dogmas socialcomunistas, debe votar a Macarena Olona;

7.- Si está decidido a acabar con el tráfico de personas y expulsar a los inmigrantes que han entrado ilegalmente en España para dedicarse a la economía sumergida o a la delincuencia, debe votar a Macarena Olona;

8.- Si quiere que le bajen los impuestos al mismo tiempo que se reduce el gasto público destinado a una Administración hipertrofiada, a unos sindicatos cleptómanos e ineficaces y a unos chiringuitos ideológicos socialmente contaminantes, sin menoscabo alguno de los servicios públicos ni de los programas de ayuda a los más necesitados debe votar a Macarena Olona;

9.- Si respeta al medio ambiente, pero no está a favor de acabar con la ganadería, la agricultura y la pesca, debe votar a Macarena Olona; y, para terminar,

10.- Si quiere un presente digno para usted y un futuro próspero para sus hijos, debe votar a Macarena Olona.

Decía el historiador estadounidense Timothy Snyder que “Si nadie está dispuesto a morir por la libertad, todos moriremos bajo la tiranía”. Tienen los andaluces una oportunidad histórica de acompañar en la batalla contra la tiranía socialcomunista a una mujer valerosa de indudable talla moral e intelectual, como es Macarena Olona. Por ello resulta de vital importancia que en esta cita electoral Vox obtenga la recompensa que su arrojo merece.

martes, 14 de junio de 2022

4.200 religiones vivas y miles de creencias ya extinguidas

 4.200 religiones vivas y miles de creencias ya extinguidas

Si usted cree ciegamente en alguna de las 4.200 religiones que existen en el mundo, seguramente su fe merezca un hueco en uno de esos 4.200 cielos que habitualmente se contradicen unos a otros. Durante milenios, millones de personas han creído en dioses que hoy ni siquiera se recuerdan. Los humanos les rezaron, les erigieron templos e incluso mataron por ellos, pero hoy aquellos seres todopoderosos no existen. Tampoco existían entonces, pero ahora no existen ni en la memoria colectiva. Son religiones extinguidas.

Un paseo por la mayor colección privada de manuscritos del mundo, con casi 14.000 piezas que se remontan a los 5.000 años de antigüedad, podría hacer temblar las convicciones de cualquier persona religiosa. Es la colección Schøyen, acumulada en Oslo por el empresario noruego Martín Schøyen. En uno de sus manuscritos, una tablilla de arcilla de hace 4.400 años, aparece una recopilación de dioses sumerios: Enlil, Ninlil, Enki, Nergal, Hendursanga, Inanna-Zabalam, Ninebgal, Inanna, Utu, Nanna. Lo fueron todo. Se legisló en su nombre. Sus historias, como las de todos los dioses, eran la Verdad revelada coma por coma y punto por punto.

 Y hoy no son nada. La sumeria, florecida en lo que hoy es Iraq, no es la única religión extinguida representada en la colección Schøyen. También aparecen amuletos dedicados a Enki, el dios del agua dulce en el que creían los asirios hace 2.800 años; papiros egipcios dedicados a Osiris hace más de 3.000 años, espejos de bronce con inscripciones dedicadas a dioses etruscos y rituales contra la migraña practicados por los sacerdotes babilónicos hace 4.000 años.

Dogmas prehistóricos

Son cinco religiones extinguidas sin salir de la colección del empresario noruego, pero el número total de dogmas y evangelios desaparecidos es incalculable. En realidad, ni siquiera se sabe con certeza cuántas creencias diferentes siguen vivas. “Se puede afirmar con seguridad que nadie sabe con exactitud cuántas religiones hay, aunque la mejor estimación es 4.200”, señala el filósofo estadounidense Kenneth Shouler en su libro The Everything World Religions Book. Es la misma cifra que ofrece Adherents.com, una página web especializada en acumular datos de religiones actuales. Otros cientos habrían desaparecido, o incluso miles, si tenemos en cuenta que muchos paleo antropólogos sostienen que otras especies humanas, como los neandertales, tuvieron creencias religiosas cientos de miles de años antes que la nuestra. De aquellas especies quedan huesos fósiles. De sus religiones, ni eso.

El profesor estadounidense Daniel Abrams saltó a los medios de comunicación en 2011, cuando su equipo vaticinó mediante modelos matemáticos la desaparición de las religiones a medio plazo en los nueve países que estudiaron. Eran Australia, Austria, Canadá, la República Checa, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suiza, países en los que los censos disponían de datos de afiliación religiosa en el último siglo.

La tesis de Abrams, de la Universidad Northwestern, y sus colegas era sencilla y ya la habían aplicado para calcular el ritmo de desaparición de idiomas minoritarios. Los científicos parten de la base de que un grupo social con muchos miembros es más atractivo para un ciudadano, y de que un grupo social tiene un estatus y una utilidad. Por ejemplo, argumentaban, en Perú puede ser más útil y tener un estatus superior hablar español que quechua. Lo mismo estaría ocurriendo con las religiones en los países ricos, en los que las iglesias se vacían. Un Euro barómetro de 2010 mostraba que el 51% de los europeos cree en un dios, otro 26% cree en alguna clase de “espíritu o fuerza vital” y un 20% es ateo. El ateísmo es mayor en Francia (40%), República Checa (37%) y Suecia (34%), pero sigue siendo residual en países como Grecia (4%) y Rumania (1%).

¿Agonizando?

“El hecho es que las personas sin afiliación religiosa constituyen el grupo religioso que más crece en cualquier parte del mundo donde hay datos disponibles. Y las personas sin afiliación ya son mayoría en varios lugares. Nuestro modelo sugiere que esta tendencia continuará”, explica Abrams.

«Nuestros nietos podrían ver La Meca convertida en El Mágico Reino de Alá de Walt Disney»

Daniel Dennett - Filósofo

¿Se podría calcular cuántas religiones se han extinguido a lo largo de la historia? “Es una pregunta difícil”, responde Abrams. “Debería ser posible obtener una estimación aproximada del orden de magnitud. El problema es que incluso esa estimación sería subjetiva, porque no hay una manera aceptada mundialmente para determinar si dos sistemas tienen suficientes elementos en común como para constituir una sola religión”, matiza. “Se parece bastante a intentar contar el número de especies que han vivido en algún momento en el planeta, pero es incluso más complicado”.

En su libro Romper el hechizo: la religión como un fenómeno natural, el filósofo estadounidense Daniel Dennett propugna la investigación científica de las religiones e intenta predecir su futuro. En una de sus hipótesis más radicales, el fenómeno religioso ya agoniza. “En este escenario, aunque puede haber algunas manifestaciones de resurgimiento locales y temporales, o incluso algunas catástrofes violentas, las grandes religiones del mundo pronto se extinguirían, como lo hacen cientos de religiones menores que se desvanecen antes de que los antropólogos puedan siquiera registrarlas”, reflexiona Dennett, codirector del Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts (EEUU). En ese escenario extremo, “nuestros nietos vivirán la transformación de la Ciudad del Vaticano en el Museo Europeo del Catolicismo Romano, y la de La Meca en El Mágico Reino de Alá de Walt Disney”.


"Así lo quiere Dios".

 

Ya no nos satisface más que se explique la caída y el alza de las acciones diciendo;

"Así lo quiere Dios".

Tal explicación coloca a la ignorancia y a la educación en exacta igualdad, y en realidad impide explicar cosa alguna como es real y debido. ¿Pretenderá el religioso que el verdadero propósito de la ciencia es explicar cómo y por qué Dios actúa? Desde tal punto de vista, la ciencia consistiría en la investigación de la ley de acción arbitraria y en un gran esfuerzo para determinar las leyes que por necesidad obedecerá el capricho infinito.

Desde el punto de vista filosófico, la ciencia es el conocimiento de las leyes de la vida; de las condiciones conducentes a la felicidad; de los hechos que nos rodean, y de las relaciones que mantenemos con nuestros semejantes y las cosas por medio de las cuales el hombre sojuzga a la naturaleza y somete las fuer zas elementales a su voluntad, haciendo de la fuerza ciega un servidor de su cerebro. La creencia en una providencia especial no deja lugar al espíritu de investigación y es incompatible con el es fuerzo personal. ¿Por qué va un hombre a tratar de oponerse a los designios de Dios? ¿Quién de ustedes puede añadir un codo a su estatura? Bajo la influencia de esa creencia, el hombre, iluminado por una ilusión, considera los lirios del campo y descuida los planes para el mañana.

Creyéndose en las manos de un poder infinito, que en cualquier momento lo puede lanzar al más profundo infierno o elevarlo al más alto cielo, necesariamente abandona la idea de lograr algo por sus propios esfuerzos. Mientras esa creencia era general, en el mundo reinaban la ignorancia, la superstición y la miseria. Las energías humanas se desperdiciaban en un vano esfuerzo por obtener la ayuda de ese poder, que se suponía superior a la naturaleza. Por siglos incontables hasta seres humanos eran sacrificados en el altar de este dios imposible.

Para agradarlo, las madres han vertido la sangre de sus criaturas, los mártires han cantado himnos triunfales en medio de las llamas; los sacerdotes se han hartado de sangre; las monjas han renunciado a los éxtasis del amor; los viejos han implorado temblando; las mujeres han llorado y suplicado; todo dolor ha sido soportado, y todo horror ha sido perpetrado.

A través de los tenebrosos largos años, la humanidad ha sufrido más de lo que uno puede concebir. La mayor parte de las miserias han sido sufridas por el débil, el amante, el inocente. 

Las mujeres han sido tratadas como bestias ponzoñosas, y niños pequeños han sido pisoteados como si fuesen sabandijas. Numerosos altares se han enrojecido hasta con la sangre de bebés; bellas mozas han sido entregadas a viscosas serpientes; razas humanas completas han sido condenadas a siglos de esclavitud; en todas partes, atrocidades que el poder del genio es incapaz de expresar. Durante todos esos años, los sufrientes han suplicado; los labios marchitos de hambre han rezado; las pálidas víctimas han implorado; y el cielo ha permanecido sordo y ciego.

¿De qué han servido los dioses al hombre? No es respuesta decir que cierto dios creó el mundo y dictó ciertas leyes, y que entonces volvió su atención a otros asuntos, dejando sus hijos débiles, ignorantes, desvalidos, a librar la batalla de la vida solos. No es ninguna solución declarar que en algún otro mundo este dios hará a unos pocos de sus súbditos, o aunque fuese a todos, felices. ¿Qué derecho tenemos a esperar que un ser perfectamente sabio, bueno y poderoso obre mejor que como ha obrado, como sigue obrando? El mundo está lleno de imperfecciones.

Si fue hecho por un ser todopoderoso, ¿qué razón tenemos para decir que lo hará más cerca de la perfección que lo está ahora? Si el "Padre" todopoderoso permite a la mayoría de sus hijos vivir en la ignorancia y la miseria ahora, ¿qué pruebas tenemos de que va a mejorar su condición jamás? ¿Tendrá Dios mayor poder? ¿Se tornará más misericordioso? ¿Aumentará su amor hacia sus criaturas? ¿Pueden jamás cambiar su conducta la sabiduría, el poder y el amor infinitos? ¿Es susceptible de mejorar en alguna medida el infinito?

martes, 17 de mayo de 2022

Cuando esto sucede... La España distópica.

Política

Cuando esto sucede... La España distópica. 17 mayo 2022

La desigualdad histórica ha venido engendrando a lo largo del tiempo una desigualdad de condiciones y, en consecuencia, una duplicidad de clases: la minoría directora y la mayoría gobernada. La acción de la primera sobre la segunda se ha de resolver inevitablemente en una tutela administradora o una explotación.

En la España actual, donde las elites y el enjambre de parásitos que les sirve de instrumento carecen de sentido moral, ha acontecido, lógicamente, lo segundo, y la ideología marxista, el comunismo depredador que ha devenido en capitalsocialismo, con toda su cohorte de vergüenzas e infamias, resulta, en consecuencia, un fenómeno tan natural como la salida del sol.

Sirviendo lo anterior como proemio, digamos que, cuando una sociedad se deja clavar en el madero, como se ha dejado la nuestra, sin proferir un solo grito, ¿con qué razón habría de tener voz y prestigio entre las naciones que tratan de tomar parte activa en la formación de la historia contemporánea y aspiran a una regeneración o a la continuación del progreso?

El pueblo ha renunciado a su soberanía, permitiendo que sólo tengan voz los políticos, los oligarcas y sus lóbis, los intelectuales de pesebre, la cultura de la zeja, los falsos creadores de opinión, los sectarios de toda laya. Y, mientras consentía tal abominación, se ha dejado envolver por la coartada de la paz y el orden, máscara favorita de todos los despotismos.

La plebe, embebida en la cultura del goce, ha contemplado impasible la cínica deslealtad, la corrupción descarada o el inmenso crimen. Porque tan viejo como el andar a pie es que los déspotas, causantes y aprovechados del río revuelto, quieran inocular en los demás la moderación y el diálogo para poder ellos ejercer con más inmunidad su violencia y sus ventajas.

En la democracia nominal que se han montado los capitalsocialistas, que unos ensalzan con mejor retórica que otros, pero en la que nadie cree, el dinero sigue siendo intocable. En España, en general, no hay empresas, sino negocios, y se confunden dinero y riqueza, valor y precio. La corrupción es hija de la filosofía imperante, que prioriza el ganar dinero sin importarle cómo ganarlo, y explica a la gente que el que no lo gane a espuertas y de cualquier forma es idiota.

También ocurre algo increíble para cualquier mente razonable, y es que los que más derechos tienen hoy en España son los que más la atacan y denigran, los que más ascos le hacen a ser españoles, los más hispanófobos. Los intereses particulares se ocultan bajo los intereses generales, por eso hay consenso en la mayoría parlamentaria para protegerse y proteger a los más poderosos, sus jefes.

Los oligarcas financieros y políticos cabalgan con gran ceremonia y ven el temor y la voluptuosidad emparejados en el rostro del pueblo, un temor y una sensualidad no necesariamente inspirados por ellos, sino por la teatralidad de su albañal informativo, de su pompa mediática, a la que el pueblo sigue acudiendo, alienado, sin que nadie sea capaz de quebrar la estrategia y la impunidad de los impostores y de sus siervos.

Todo ello bajo una doble moral, tácitamente aceptada, que permite delinquir y traicionar y seguir siendo inocente si se es autoridad o se está agremiado a ella. Idea suprema del político de la casta y de sus colaboradores, para quienes mentir en público y ciscarse en la justicia no impide seguir dando clases solemnes de sacrificio, virtud y verdad. Pues las muchedumbres, abducidas y estragadas por la propaganda de sus conductores, han acabado aceptando la manipulación como sistema informativo, la mentira como sistema político, y el fraude como sistema económico, intelectual y educativo.

La partidocracia, convertida en secta omnipresente, funciona a golpe de consignas, y sus preceptos en la sombra movilizan los dispositivos de poder mediático que ocultan sus abusos y forjan la opinión del ciudadano. Con vergonzosa falta de criterio y de respeto hacia sus gobernados, estas señorías impunes no dejan de hartarse de opacas comisiones y nepotismos, y de subirse y complementarse los sueldos. A ellos y a su clientela.

Los sindicatos y las bandas violentas -no gobernando los suyos- sacan a la gente a las calles por una nonada, pero aguantan su mala conciencia de no movilizarse, en circunstancias políticas contrarias, ante injusticias laborales clamorosas, subidas de precios y de impuestos ruinosos para las clases medias, y millones y millones de parados.

Tras más de cuatro décadas de leyes aberrantes, corrupción y crimen, cientos de procesos y de recursos aguardan pacientemente su esclarecimiento y su sentencia, como lo exige la credibilidad de la democracia, de la Constitución y del propio Estado, y no obstante la justicia permanece muda. Los jueces, en general, están disponibles para el poder y, aparentando celo o cubriéndose con el manto de la justicia, arremeten contra aquel enemigo que, por serlo de sus señores, es también enemigo suyo.

Si un ciudadano, como nuevo Diógenes, se paseara farol en mano por las televisiones, los periódicos y las radios al uso en busca de un informador ético, le sería imposible encontrarlo. Lo único que vería claro es que la gobernación de España está sometida no a la conveniencia política y social del común, sino a los intereses de una minoría. Esta España capitalista y frentepopulista, siendo de todos sus enemigos, no es ni europea, ni americana, ni árabe, ni china, ni sobre todo española, ni se sabe qué coño es, y tenemos que verla como una hoja caída a merced del viento corredor.

Los necios y los resentidos, que son mayoría, eligen a los listos y a los malvados, porque prefieren quedarse tuertos con tal de que al vecino le saquen los dos ojos. Y, entre unos y otros, nos han obligado a ver la política -y a sus profesionales- como algo sombrío y execrable que corrompe todo lo que toca. Y nos han hecho comprender que vivimos en una sociedad totalitaria, alienada por dogmas y consignas, cuyos individuos han perdido su identidad y cuyas leyes y reglas sociales son utilizadas como instrumentos de temor y de opresión.

Cuando todo eso sucede, podemos decir que las ideas y la convivencia se han falseado, la democracia es un enjuague y la Patria ha sido traicionada y secuestrada por un grupo mafioso. Estamos en la España distópica, sueño y modelo de cualquier alma miserable. Por lo tanto, para volver a la España de unidad y de progreso, ya que no a una España utópica, sería benéfico que llegara un huracán, un cataclismo, una tragedia... y la inmensa catástrofe arrastrara con ella -selectivamente- todo lo agusanado y podrido.

 

lunes, 16 de mayo de 2022

Monarquía vs República y viceversa

Monarquía vs República y viceversa. Por Francisco Bendala Ayuso

Conste que ni la monarquía ni la república son per se ni problema ni solución, ni buena la una ni mala la otra, ni viceversa. Su eficacia o inutilidad depende de quiénes y cómo las lleven a la práctica. Ni hay que sacralizar o amar la primera, ni denostar o temer la segunda, ni viceversa.

La izquierda sigue soñando con una república sólo porque su odio a la monarquía es tan visceral e irracional como el que profesa a la propia España. El problema es que la república con la que sueña sólo la entiende revolucionaria, totalitaria y antinacional. Por eso destruyó la oportunidad que supuso la Segunda; de la Primera mejor ni hablar.

Por su parte, la derecha intenta defender una monarquía de nuevo aquejada gravemente de una de las dos enfermedades terminales de toda monarquía: la vaciedad; la otra, el absolutismo, está erradicada. El emérito fugado se encargó de vaciar a la monarquía “El rey reina, pero no gobierna” creyendo que la blindaba para siempre al hacerla irresponsable (inocente); y además echándola en manos de sus enemigos seculares, la izquierda. Qué gran error. Lo que hizo fue dejarla hueca, sin raíces, ajena, incomprensible, injustificable y, por ello, prescindible sobre todo para las nuevas generaciones. Por eso defenderla, como intenta la derecha, es muy difícil; y en justicia imposible a tenor del ejemplo tan nauseabundo como destructivo, personal e institucional, de tal personaje. Su hijo ha heredado, por lo tanto, un trono virtual restringido al papel couché.

España debió acabar con la monarquía en 1814 no dejando regresar el rey felón por su traición manifiesta o en 1931 tras la huida cobarde de Alfonso XIII. En ambas ocasiones debió implantarse la república como inmunización contra la enfermedad borbónica, dinastía que tanto mal nos ha prodigado. El problema en ambos casos fue que la izquierda sólo entendía la república antinacional y revolucionaria, mientras la derecha se empeñó en hacerse cómplice de la monarquía en vez de corregirla y sanarla para consolidarla como piedra angular única, verdadera e insustituible de la unidad, soberanía e independencia de la Patria.

El periodo de gobierno del Caudillo fue una providencial y perfecta simbiosis entre monarquía y república. Monarquía por tuvo a su frente una cabeza, un “monarca”, y república presidencialista por coincidir la jefatura del Estado con la presidencia del gobierno en él; asistido además por una “aristocracia” imbuida de sus mismos valores e ideales, contando con el apoyo unánime del pueblo al cual se consultó, democráticamente, en lo esencial. Sus resultados de todo tipo son incuestionables; por eso se vilipendia tan desaforadamente. Ahora bien, porque fue etapa providencial, tanto en la persona del “monarca” y “presidente republicano” como en las circunstancias de todo tipo, es irrepetible.

El problema actual sigue siendo el de siempre. La derecha, siempre egoísta y cobarde, se empeña --o se ve obligada-- en intentar defender una monarquía vacua, sin arraigo, desacreditada, prescindible, que pende de un hilo, en vez de corregirla, la cual es, por ello, fácil blanco de la izquierda que esgrime contra ella una república utópica fácil y atractiva de vender como panacea y solución mágica de todos nuestros males, ocultando que en realidad sería el paso intermedio a la verdadera: totalitaria, opresiva, antinacional, destructiva de la nación y de la Patria, así como de la libertad, soberanía e independencia del pueblo español; en el colmo de la incoherencia, pretende una república en la que el presidente asuma el mismo vacuo papel que ahora el rey –gastos incluidos—, lo que sería sustituir al uno por el otro, o sea, cambiarlo todo para que todo siguiera igual… o peor aún, si imaginamos lo que sería una república presidencialista en la que un socialista desempeñara al tiempo la jefatura del Estado y la del Gobierno: una terrible dictadura. Así pues, la monarquía caduca por haber incumplido su principal papel, defendida injustamente por la derecha, no tiene alternativa republicana porque la izquierda sólo la entiende totalitaria y antinacional, y la derecha ni quiere oír su nombre.

España se encuentra de nuevo en la tesitura de sufrir una monarquía inane o caer en una república dictatorial. Y es que ni izquierda ni derecha serían capaces de llegar a un acuerdo sobre la implantación de una república nacional verdadera que sustituyera a la monarquía porque, aunque lo hicieran, la izquierda no tardaría en empujar a dicha república hacia la dictadura, proceso que la derecha no sabría ni sería capaz de neutralizar.

PD.- Volvemos entonces a mirar, como siempre también, a las Fuerzas Armadas, sólo que esta vez parecen más ausentes que nunca, y peor aún: sin personalidad ni categoría para asumir el deber y la responsabilidad de enderezar la autodestructiva deriva nacional.

domingo, 15 de mayo de 2022

Estados Unidos lleva al mundo a una guerra nuclear

Estados Unidos lleva al mundo a una guerra nuclear. Por Antonio R. Peña

 

 15 mayo 2022

Posiblemente algunos de ustedes conocerán al coronel Richard Black. Su exposición y breve examen de la guerra ucraniana es totalmente diferente a la narrativa unánime de los medios de comunicación, gobiernos y partidos españoles y occidentales (todos, incluido, por desgracia, Vox). Y, desde luego, la realidad y la verdad expuesta por el coronel Black nada tienen que ver con las opiniones -de ciertos altos mandos del ejército español junto con periodistas y articulistas de lo más variopinto- vertidas en diversidad de medios de comunicación. Éstas opiniones del todo irreales cuando no ficticias. Desde mi perspectiva, son opiniones de seguidismo de la narrativa del globalismo masónico a cuyas ordenes están los gobiernos y parlamentos occidentales. Sin ir más lejos peguntémonos ¿conviene y es beneficioso para España y los españoles intervenir en esa guerra dando armas a uno de los contendientes? ¿conviene y es beneficioso para España y los españoles todo el entramado de sanciones a uno de los contendientes? ¿A quién están perjudicando todas esas sanciones? ¿a quién están beneficiando?

El coronel norteamericano Richard Black tiene larga experiencia en combate, se sitúa ideológicamente en la derecha republicana y es un patriota. Fue congresista por Virginia y senador por este estado. La Executive Intelligence Review ha publicado una entrevista  (con subtítulos) al coronel Black realizada por Mike Billington.

Básicamente, el testimonio del Coronel Black puede sintetizarse en los siguientes puntos:

1) Occidente, la OTAN (básicamente Estados Unidos, Gran Bretaña y UE) está en guerra contra Rusia y utiliza al territorio de Ucrania como escenario del choque militar -con la destrucción consiguiente- y utiliza a los ucranianos como “carne de cañón”, materia prima que se expone sin miramientos al enemigo sabiendo que éste los va a triturar. A Estados Unidos no le importa los sufrimientos por los que tengan que pasar los ucranianos. Estados Unidos-OTAN ya han hecho esto mismo en Afganistán, Irak, Siria. En Especialmente en Siria, donde financiaron, armaron y entrenaron al ISIS contra Rusia. Y Rusia les derrotó. Pero ahora vuelven a intentarlo en Ucrania.

2) Para los gobernantes de Estados Unidos es mucho más fácil apoderarse de las riquezas de un territorio destruyéndolo y desmenuzando a la población que lo habita que colonizarlo directamente. Por eso mismo no reparan en medios de destrucción total, como bombardeo de alfombra dejando las ciudades arrasadas. Seguidamente ponen sobre el terreno una fuerza militar numéricamente aplastante que se desenvuelve sin miramientos. Una vez el país está destruido económica y políticamente las fuerzas militares protegen la llegada de las diversas compañías extractoras, productoras y comerciales que harán grandes negocios. Y cuando la cosa se vuelve incontrolada abandonan el territorio dejándolo saqueado y arrasado y a los habitantes diezmados físicamente, económicamente, moralmente.

3) Ésta presente es una guerra de Estados Unidos contra Rusia utilizando a Ucrania y al resto de Europa como campo de juego. El objetivo es triple: a) Sujetar a la UE haciéndola más dependiente de Estados Unidos, destruyendo cualquier posibilidad de autonomía económica, militar y política. Esto lo estamos viendo ahora muy claramente a partir del sector energético y alimentario. Los estados europeos han sido inducidos y presionados para aceptar el corte de los suministros rusos para pasar a depender de los suministros useños. b) Hacer de la UE una colonia recadero de Estados Unidos. c) Siendo Rusia el estado-continente más rico del mundo (quizás China le iguale) se trata de que una guerra larga acabe dividiendo a la sociedad rusa y a su territorio. Rusia acabaría desintegrada y en una permanente guerra civil. De esta forma Estados Unidos podría desactivar aquellos territorios en su provecho.

4) Estados Unidos ha venido provocado continuamente a Rusia para que vaya a la guerra global. Putin se ha resistido y se sigue resistiendo a una guerra global. Ahora mismo la acción de Rusia en Ucrania es una acción militar limitada con los objetivos de frenar a la OTAN y defender los territorios rusófonos (agredidos por el gobierno títere de Ucrania desde el golpe de estado de 2014 apadrinado por Washington).  A principios de 2022 Ucrania (es decir, USA-OTAN) tenía preparada una acción militar a gran escala contra dichos territorios. Rusia se adelantó a la ofensiva ucraniana-OTAN contra los territorios rusófonos.

5) Ucrania no tiene nada que decir sobre la paz o la guerra. Es Washington quien decide. Si Washington quiere combatir esta guerra la combatirá hasta que muera el último ucraniano.

6) Este “juego” tiene serios riesgos de que derive en un enfrentamiento directo entre Estados Unidos y Rusia. En Ucrania hay combatiendo soldados de la OTAN (franceses, británicos, norteamericanos, principalmente). Incluso están dirigiendo la guerra. El buque insignia ruso Moskva posiblemente fue hundido por misiles antibuque disparados por las fuerzas de la OTAN (franceses). Todo esto es muy imprudente. Y hay senadores republicanos que están a favor del choque nuclear con Rusia, creyendo que USA tiene un poder nuclear superior. Pero esto no es así. Rusia puede detectar por anticipado cualquier intento de ataque, tiene misiles hipersónicos que Estados Unidos no tiene. Si Estados Unidos (OTAN) hiciese el más mínimo movimiento en esta vía (ya a nivel local táctico en Ucrania o ataque amplio sobre territorio ruso), Estados Unidos sería arrasado por Rusia en el primer ataque.

7) La “cuestión Ucrania” es asunto de vida o muerte para Rusia, similar a la situación de vida o muerte que para los Estados Unidos representaban los misiles en Cuba. Por eso Rusia no puede ceder, como no cedió Estados Unidos respecto a Cuba. Y por eso Rusia saldrá vencedora y la OTAN (Estados Unidos) saldrán de ese territorio como lo tuvieron que hacer en Afganistán, Irak o Siria. Esto supondría una nueva derrota de la OTAN, cosa que la Organización Atlántica no se puede permitir. De ahí el peligro de que Washington acabe decidiendo que antes de llegar a una nueva derrota es preferible una deriva nuclear del conflicto.

8) Ucrania no tiene ningún sentido para los Estados Unidos y para sus ciudadanos (como no lo tiene para Europa). Sin embargo, se está llevando a cabo un juego mortal porque los gobernantes y militares norteamericanos (y occidentales) no tienen como interés el bien y la devoción a la Patria y a su población, sino que el único interés que tienen es el personal y el interés de las compañías norteamericanas implicadas. Esta guerra no se libra por los intereses del pueblo ucraniano, norteamericano ni europeo sino por los intereses personales de una oligarquía norteamericana que tiene comprados a los gobiernos y medios de comunicación occidentales.

“Llaman gobierno al asesinato, la rapiña y el robo y donde crean soledad (destrucción) lo llaman paz”. “Auferre, trucidare, rapere falsis nominibus imperium, atque ubi solitudinem faciunt, pacem appellant” (Tácito).