sábado, 28 de julio de 2012

Las grandes fortunas que no pagan impuestos


                           LA BANCA, EL FRAUDE FISCAL Y EL NEW YORK TIMES.

                                                      

      El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos,además de en España.En EE.UU. el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

     Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EE.UU. y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el expresidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.

     Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero,un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países. Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial (entre ellos, por cierto, el padre del President de la Generalitat, el Sr. Artur Mas; José María Aznar; Dolores Cospedal;Rodrigo Rato; Narcís Serra; Eduardo Zaplana; Miguel Boyer; José Folgado; Carlos Solchaga; Josep Piqué; Rafael Arias-Salgado; Pío Cabanillas; Isabel Tocino; Jordi Sevilla; Josu Jon Imaz; José María Michavila; Juan Miguel Villar Mir; Anna Birulés; Abel Matutes; Julián García Vargas; Ángel Acebes; Eduardo Serra; Marcelino Oreja...). Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme. Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa. Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times. El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa -según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total. Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria. El caso más conocido es la gestión realizada por la exVicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, "el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal". Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación. Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que "los ricos no pagan impuestos en España". Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súperricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad. Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando. Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Tal rotativo cita a Salvador Arancibia, un periodista de temas financieros en Madrid, que trabajó para el Banco Santander, queseñala como causas de este silencio el hecho de que el Banco Santander gasta mucho dinero en anuncios comerciales, siendo la banca uno de los sectores más importantes en la financiación de los medios, no sólo comprando espacio de anuncios comerciales, sino también proveyendo créditos -aclara el Sr. Salvador Arancibia- "...medidas de enorme importancia en un momento como el actual, donde los medios están en una situación financiera muy delicada". De ahí que tenga que agradecer al diario que se atreva a publicarlo, porque hoy, artículos como los que publica el New York Times y el mío propio, no tienen fácil publicación en nuestro país. Es lo que llaman "libertad de prensa".

 Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

jueves, 26 de julio de 2012

Exigir la suspensión de las CC.AA.

Carta a la Sra. Merkel:
Exija el fin de las autonomías

Respetada Canciller Federal:
Hace tres semanas, el profesor e historiador norteamericano David
Spengler publicaría una carta abierta en The Asian Times dirigida a su
persona, en la que la pedía “que dejara caer a España”, y explicaba
las razones, que iban desde la incompetencia, el despilfarro y la
corrupción generalizadas del Gobierno y particularmente de las
administraciones territoriales, donde nadie controla nada y nadie
responde de nada, lo que implica una asignación del grueso de los
recursos públicos (45 % del PIB) en forma tan disparatada e ineficaz
que supera todo lo imaginable. Adicionalmente, según el Dr. Spengler,
el Gobierno miente en todo: sobre su situación económica, sobre la
bancaria y sobre la fiscal. Su deuda y los intereses son ya
inasumibles y, en consecuencia, somos insalvables.
No obstante, y aun reconociendo la veracidad de sus afirmaciones -que
tengamos hoy más PIB real que en 2007 resume la falsedad inaudita de
las cifras oficiales-, España no sólo es salvable es que ni siquiera
necesitaría la intervención, sólo necesita la supresión del sistema
autonómico, que representa un despilfarro anual de más de 120.000
millones de euros, equivalentes al 12% del PIB. Sin embargo, la
oligarquía política se opone radicalmente a desmontar esta gigantesca
estructura que ha levantado en su exclusivo beneficio y escapa a las
manos de los españoles el poder de cambiar este expolio de
proporciones épicas. A día de hoy, el déficit de las regiones y
ayuntamientos asciende a unos 5.000 millones de euros mensuales, y
está siendo cubierto por el Gobierno con supuestos “adelantos
presupuestarios”, supuestos porque jamás serán devueltos, lo que ha
elevado el déficit del Estado en un 50% hasta abril, equivalente al
10% del PIB en términos anualizados. Y tampoco pueden pagar los
vencimientos de deuda, más de 25.000 millones, y esperan que el
Gobierno con el dinero del BCE lo haga por ellos.
Con una deuda pública total -no solo la computable- del 118 % del PIB
oficial, un déficit 2012 estimado en más de 110.000 millones y unos
intereses del 4,5% del PIB oficial en los próximos 12 meses, España ha
superado el punto de no retorno y ocurre que sólo Ud. como Canciller
de Alemania y líder más cualificada de Occidente tiene el poder de
acabar con una situación que supondrá la ruina, no solo de España sino
tal vez el fin de la zona euro. Y para evitarlo bastaría exigir,
condicionando a ello cualquier ayuda, la reforma radical de las
instituciones territoriales responsables de los dos tercios del gasto
público. Es absolutamente inaceptable, tanto social como
económicamente, que la UE y el FMI exijan a España que suba impuestos
y recorte prestaciones, sin antes acabar con el despilfarro
autonómico. ¿Cómo se puede subir el IVA y recortar pensiones y
mantener 30.000 coches oficiales o dos millones de empleados públicos
inútiles? ¿Cómo destruir la economía productiva y de las familias y
mantener intacta la improductiva? Y es ahí Sra. Canciller, donde los
españoles necesitamos desesperadamente su ayuda.
Como conoce perfectamente, porque lo ha vivido en primera persona,
España ha estado gobernada durante más de siete años por un presidente
poco cualificado y ahora, a pesar de las ilusiones populares puestas
en el cambio, Mariano Rajoy se ha revelado un fracaso total. Ni tiene
coraje, ni tiene un plan ni intención alguna de tenerlo, toda su
gestión ha resultado una auténtica tragedia. Ambos, junto con el
aparato de sus propios partidos, funcionan exclusivamente como una
oligarquía -España tiene 450.000 políticos, cuatro veces más por
habitante que la UE- de intereses comunes y nunca como partidos
nacionales. Para ellos son más importantes sus ventajas partidistas y
personales que los intereses de la nación, lo que les lleva a mantener
a toda costa un modelo de Estado cuyo nivel de despilfarro y de
corrupción nos conduce a la ruina.
Vivimos bajo un modelo que dividió la nación en 17 autonomías
territoriales, totalmente contrarias, excepto dos, a la Historia y a
la realidad objetiva de España. Estas autonomías, cuyas competencias
más que duplican a las de los Estados federales, son el vehículo con
el que la oligarquía política fue colocando a sus familiares, amigos y
correligionarios, creando para ello, el equivalente a 17 mini estados
con todos los órganos propios de una nación, desde 17 Parlamentos a 19
televisiones públicas (todas en pérdidas), 23 Universidades sin
alumnos que las justifiquen a 22 aeropuertos con 300 pasajeros/mes,
pasando por infraestructuras absolutamente ruinosas. A ello se unen
8.200 Ayuntamientos, cuando no se justifican más de 3.000, y con
niveles de despilfarro inauditos. Sólo Madrid, la capital más
endeudada de Europa, tiene 1.500 asesores inútiles, 180 coches
oficiales, personal cinco veces más que los grandes ayuntamientos
mundiales y ha gastado 500 millones de euros en dotarse de la
sede-palacio más lujosa de Occidente, mientras el 23% de madrileños
vive por debajo del umbral de la pobreza, de ellos 140.000 niños. Y
ahora ¡quieren organizar los Juegos Olímpicos!
La rémora del empleo público
Primero colocaron a decenas de miles, luego a cientos de miles y hoy
totalizan dos millones de empleados públicos nombrados a dedo –causa
principal del brutal nivel de desempleo, ya que en España cada empleo
público destruye 2,8 puestos en el sector privado- y donde para no
tener que dar explicaciones a nadie crearían hasta 3.000 empresas
públicas, la gran tapadera del despilfarro, una inmensa telaraña de
ocultación de deuda y corrupción, empleando a 400.000 personas amigas
y con sueldos un 35% superiores a la media del sector privado.
El grueso de la crisis bancaria derivaría también del modelo de
Estado. El 54% de los depósitos de la banca se concentraba hasta el
año 2.000 en cajas de ahorro, que habían sido el referente de las
clases humildes españolas durante casi dos siglos y que se
convertirían en botín preferido de los Presidentes autonómicos, que
impondrían a personas políticas afines no profesionales al frente de
las mismas, al objeto de poder disfrutar de un poder económico casi
ilimitado para financiar sus obras faraónicas y los disparates más
inauditos.
Veinte “gestores” irresponsables y moralmente corruptos,
interrelacionados política y económicamente por 14 presidentes
autonómicos, que les garantizaría la no intervención del Banco de
España primero y la ocultación de la realidad de sus balances después,
financiarían los proyectos inmobiliarios más inauditos, que junto con
las grandes obras públicas llevarían a la quiebra a la mayoría de
estas instituciones bicentenarias en solo ocho años. PP, PSOE y
nacionalistas sellarían un pacto de silencio para que ninguno de los
responsables de tamaña catástrofe fuera procesado. La última acción al
respecto la protagonizaría el Sr. Rajoy, de acuerdo con el PSOE, al no
destituir al Gobernador del Banco de España por grave incumplimiento
de sus obligaciones a cambio de su silencio.
En conjunto, esta situación ha llevado a España a un nivel de
endeudamiento público y privado del orden del 400% del PIB, el más
elevado del planeta, una cantidad que jamás podrá ser devuelta. Dentro
de ella, la deuda pública no cesa de crecer, gracias a la actitud
absolutamente irresponsable del BCE, cuyos préstamos se entregan sin
control alguno para financiar el gasto corriente y los agujeros
bancarios, y donde ni un euro va a la economía productiva, lo que
arruinará España para varias generaciones. El rescate bancario ha sido
de nuevo insuficiente, porque se ha infravalorado la morosidad –la
real es doble de la oficial– y porque las viviendas caerán aún un 35%
y no se ha tenido en cuenta. Además crea un círculo vicioso de bancos
quebrados comprando deuda con el dinero del BCE para mantener un
Estado quebrado, que a su vez se endeuda para salvar a estos mismos
bancos quebrados. Sólo la actuación simultánea sobre el sistema
financiero, cerrando los bancos inviables y cambiando de modelo de
Estado, puede salvarnos.
Sin embargo, si la ya inevitable intervención se hace en forma
indiscriminada, desconociendo la realidad económica de la nación,
reduciendo salarios y prestaciones y subiendo impuestos, sin cortar de
raíz los focos de despilfarro y manteniendo intactos los 450.000
políticos, parásitos sociales en su mayoría, que nos han llevado a la
ruina, el resultado sería un desastre histórico y la miseria y el
hambre para millones. Es por ello Sra. Canciller, que como única
persona que está hoy en condiciones de ayudar al pueblo español, me
dirijo a Ud. para pedirla que antes de la intervención exija en su
lugar la supresión la locura económica que implica la actual
administración autonómica y local. La eliminación de un gasto inútil
de 120.000 millones de euros anuales, permitiría reducir el
endeudamiento y crear empleo significativamente en relativamente poco
tiempo, mientras que la alternativa conllevaría una brutal deflación
interna con unas consecuencias económica y socialmente devastadoras.
Un sufrimiento casi inimaginable para los españoles actuales y
futuros, para mantener los privilegios de una oligarquía política
parasitaria y corrupta.
Roberto Centeno, Catedrático de Economía de la Universidad Politécnica de
Madrid
(Se envía copias a Wolfgang Schäuble, Ministro de Finanzas de
Alemania; Christine Lagarde, Directora Gerente del FMI; Olli Rehn,
responsable de Asuntos Económicos y Euro de la Comisión, y Mario
Draghi presidente del BCE)

viernes, 4 de mayo de 2012

La carga de la prueba para un dios.

 La carga de la prueba para un dios.

  

En principio, la carga de la prueba recae sobre quien afirma, porque es autor de sus palabras. Si su afirmación resultara falsa, podría tener graves consecuencias. Por eso, la libertad de expresión conlleva la obligación de responder por ella, si se le solicita hacerlo.(1)
Cuanto más insólita la afirmación, más rompe el estado de normalidad, y más pesa la carga de la prueba.(2) Por otra parte, cuanto mayor la carga de prueba, más justificado el oyente en cuestionar la afirmación del proponente.
 Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria.(3) El proponente de una afirmación extraordinaria debe probarla. Cuando rinde cuentas a la satisfacción del oyente crítico, cumple con su deber, ganando así respetabilidad.
Si invirtiéramos la carga de la prueba, el proponente se libera de su responsabilidad. Efectivamente, los oyentes tendríamos que responder por las palabras del proponente –cada uno redundantemente por su cuenta. Cuánto más extraordinarias e increíbles las afirmaciones del proponente, más costoso para los oyentes.
Por omisión, la posición del oyente crítico es una suspensión de juicio. La prudencia le exige examinar la proposición antes de comprometerse: la fiabilidad de los procesos y criterios utilizados, los hechos relevantes, la coherencia, la claridad del razonamiento, las consecuencias razonablemente esperadas, las implicaciones lógicas, las suposiciones subyacentes, los motivos del proponente, la preponderancia de evidencia relevante en apoyo/en contra, etc.
Históricamente, un dios es una entidad teórica e intencional que interactuaría deliberadamente con lo físico.(4) Se le atribuyen propiedades humanas: por ej. deseos, juicio propio, volición deliberada, propósitos, etc. Se plantea que es suprasensible y que existe, aunque sea en forma oculta.
La proposición de que un dios exista de verdad es súper extraordinaria.(5) No se conocen entidades suprasensibles e intencionales, ni su interactuar deliberado con lo físico e independiente del sujeto.(6) No concuerda con el grueso de conocimientos de trasfondo. Cómo tal, la carga de la prueba es correspondientemente alta.
El proponente debe justificar cada atributo del dios que propone. Es más, debe justificar las acciones que se le atribuyen: la supuesta influencia divina en lo físico, independiente de cada sujeto.(7) Debe señalar en qué hechos se basa, demostrar la relevancia de los hechos señalados, y probar más allá de toda duda razonable que su dios exista de verdad.

Referencias;
1. Por ejemplo, demostrar la veracidad de su proposición, presentar razones sólidas que apoyen su probabilidad, etc.
 2. Inversamente, cuanto más ordinaria la afirmación, menos pesa la carga de la prueba, y menos justifica exigir una rendición de cuentas. Las afirmaciones ordinarias resultan más verosímiles porque concuerdan con el grueso del conocimiento fiable de trasfondo. “Lo normal se presume, lo anormal se prueba”: ver onus probandi.
 3. Carl Sagan, astrónomo estadounidense hizo famosa esta frase: “Extraordinary claims require extraordinary evidence.” (Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria.). Las afirmaciones extraordinarias no están acorde con el grueso del conocimiento fiable de trasfondo, sobre todo con las cosas relacionadas, lo que justifica exigir mayor rendición de cuentas.
 4. Conforme con las “sagradas” escrituras.
 5. Como una primera aproximación, existir significa tener una cosa “ser real y verdadero”, Diccionario enciclopédico usual Larousse, segunda edición 2005, página 292. En resumen, podemos decir que las cosas, sus propiedades y estados que existen de verdad, cualesquiera que sea, o se constituyen, o se realizan físicamente.
 6. Hasta el momento, no se encuentra nada concreto que encaja con la idea de un dios.
 7. por ej., si se le atribuye la creación de mundos, ser la causa de los vientos y sismos, ser la causa de buena suerte, etc. entonces corresponde rendir cuentas por cada atributo causal, por cada supuesta causa divina.

jueves, 19 de abril de 2012

El Infierno

El Infierno


El infierno ha sido interpretado a lo largo de los siglos por las distintas civilizaciones bajo dos puntos de vista diferentes: como morada de los muertos o como lugar de perdición de los pecadores
El infierno como morada de los muertos:
El desconocimiento del hombre del «más allá», que identifica con la conciencia de oscuridad, unido a la costumbre de muchos pueblos de enterrar a sus muertos, explican que la morada de éstos se localice en las oscuras profundidades de  la Tierra. Para muchas religiones el infierno, que es parte del cosmos, representa el reino de la noche y está dominado por dioses propios que gobiernan sobre lo nativo, la muerte, el terror, lo hostil.

Mesopotamia y Egipto

En la cultura sumeria, lnnana, diosa celeste, viaja al reino inferior y oscuro, el Kigallú donde reina Ereshkigal. Regresa gracias a la intervención del dios Enki. El semidiós Tammuz es el protector de los muertos. En la epopeya acadia de Gilgamés desaparece esta esperanza de la salvación: Enkidu no es salvado por Gilgamés y el infierno de Istar se convierte en un campo de batalla. En la religión asirio-babilónica Nergal junto con su esposa Ereshkigal se convierte en dueño absoluto del infierno identificado con el sol abrasador, origen de la fiebre, es por lo tanto el responsable de la enfermedad y su corte está poblada por demonios que personifican las plagas. La única esperanza de los muertos en su reino será satisfacer sus deseos. La diferencia de suerte en el otro mundo,  tal y como ocurrirá para otras muchas religiones encuentra condicionada al cumplimiento de una serie de ritos.
Para los egipcios el infierno es el reino de Osiris, dios que regula la vida y la muerte. En su reino los justos esperan a ser llamados a vivir una segunda vida. El viaje difunto al reino de Osiris es de una importancia capital y se facilita a través del libro de los muertos, cuyo contenido mágico doblega a los dioses. Entre los mayas de América, el rey del inframundo se llama Hunahau y se le representa adornado de cráneos y huesos. Su símbolo es el perro y su mensajero la lechuza. Ekahau, el pájaro de las quejas en forma de halcón, es su acompañante.

Grecia:

En la civilización griega se cree en la existencia de un paraíso para los héroes, las Islas Afortunadas, y un lugar de tinieblas para el resto de los hombres, el Hades, situado en el centro de la Tierra, limitado por corrientes de agua y rodeado por el océano. Estas corrientes de agua que fue definiendo la literatura de la época son el Aqueronte, el Cócito, el Estigio, el Flogetón y el Leteo. Se atravesaban en la barca de Carón o Caronte que exigía un pago u óbolo por sus servicios. En otras religiones se encuentra esta metáfora del camino de acceso al más allá. Entre los incas, por ejemplo, las almas de los muertos debían cruzar un puente trenzado de cabellos, y en la antigua religión iraní el puente Chinvat aparece como un juez mecánico que se ensancha para los buenos o se estrecha para los mentirosos.

El Hades griego sólo recibe el significado de lugar de recompensa para los héroes, a los que está reservada una copa mágica, y de sufrimiento para los malvados, a los que espera un cenagal, a partir de la Odisea de Homero, siendo antes un lugar neutro. Según Homero, el rey Minos decide sobre los destinos de los muertos y de los héroes, que en su caso reciben su castigo por su perversidad o soberbia, y administra así justicia. En Platón se encuentra también esta diferenciación en el más allá entre los campos Elíseos para los sueños y el Tártaro para los injustos. Entre los injustos algunos son dignos de purificación y alcanzan el Tártaro. El Hades se divide de esta manera en tres partes: la de los buenos, la de los malos, y la de los que no merecen castigo ni recompensa. Es el origen de la tripartición cristiana del cielo, infierno y purgatorio, representada por Dante. En el contexto de esta Antigüedad clásica, los romanos llaman a los dioses del Tártaro infierní, en contraposición a los del mundo superior o superiori.

El infierno Judío:

El judaísmo continúa concibiendo la morada de los muertos (seol) en dos partes: una para los buenos y otra para los malos. En el seol, fosa donde reina la oscuridad y en la que gobierna Leviatán, los muertos esperan la llegada de un libertador que abra sus puertas y permita la salida de los justos. Al final del mundo antiguo ya no se concibe el más allá como región terrestre, infierno o paraíso, sino como divina y alejada en el espacio.
Infierno como lugar de perdición de los pecadores
Aunque la idea de condenación eterna es específicamente judío-cristiana, en todas las grandes religiones aparece más o menos explícitamente un infierno, o más bien. un purgatorio, como oposición a la vida virtuosa en el más allá. Para los chinos existen unos libros que recogen las acciones buenas y malas de los espíritus que serán juzgados. En Japón un espejo refleja las acciones de los muertos antes de este juicio. La duración de las penas en las diferentes civilizaciones es variable y generalmente la permanencia en el infierno no se concibe como eterna. Para los chinos cada año el día 30 del séptimo mes el infierno se vacía y quedan liberados los proscritos. Entre los hindúes tampoco el suplicio en el infierno es eterno y su sentido se encuentra en relación con la creencia en la trasmigración de las almas. El mazdeísmo tampoco cree en la eternidad de las penas. La destrucción del infierno será el paso previo que habrá de preceder al triunfo absoluto del bien.
El infierno como lugar específico donde son castigadas las faltas o pecados de los hombres aparece con el comienzo de la era cristiana y el exilio de los judíos. El infierno pasa a representar el triunfo de la justicia divina y se desarrolla la idea de gehema, lugar donde los pecadores sufren un continuo tormento por sus faltas y arden en un fuego eterno que jamás los consume.
En el Apocalipsis se habla de un lago de fuego y azufre donde se arroja a los condenados. En el Antiguo Testamento son numerosas las metáforas utilizadas para representar el infierno, abismo donde reina un real destructor. Es Dios el que envía al: Hombre o lo libera de los infiernos. Ya en el Nuevo Testamento el descenso a los infiernos de Cristo representa por un lado el anuncio de la buena nueva y de la salvación que los apóstoles y doctores, y el mismo Jesús, transmiten a los patriarcas y profetas de Israel. La resurrección o la subida de los infiernos del Mesías significa la liberación efectiva de ¡os justos, la victoria en definitiva sobre Satán o “el adversario”., El fuego del infierno pasa así a convertirse en fuego purificador. El descenso y la subida de estos infiernos de Cristo se identifica en la cultura cristiana de esta manera con el rito del bautismo. Muchos autores han interpretado esta metáfora de la bajada a los infiernos de Cristo como la mayor evidencia de la influencia de la mitología en el cristianismo. En el Nuevo Testamento la bajada a los infiernos como castigo los pecadores sólo se conserva en los manuscritos latinos mientras que en el resto de los textos este infierno no se concibe como lugar de tormento. Cuando se define la distinción en él entre morada de los muertos y lugar de condenación es en la época helenística.
En la teología cristiana la pena de condenación consiste en la privación de la visión de Dios (pena de daño) aunque nunca ha sido específicamente definida por la Iglesia. Es circunstancial ya que el infierno es el lugar en el que la redención, siempre es posible gracias a la esperanza universal del cristiano, no ha ocurrido todavía. Hasta el siglo XIX no se supera el concepto de espacio de condenación eterna dentro protestantismo. Hoy en día en esta tendencia doctrinal dentro de la Iglesia se tiende a hablar del infierno más como estado o condición que como lugar, y se da más importancia a la esperanza que al castigo eterno. Los católicos continúan creyendo la existencia de un infierno que durará siempre, según una fiel lectura de las das Escrituras.

La Imagen del Infierno

Las ideas sobre este infierno cristiano se manifiestan en los libros apócrifos de donde pasaron a la liturgia y al arte. El Apocalipsis de Pedro (siglo II) y el de Pablo (siglo IV) son obras que aportan muchísima información sobre la representación de este lugar de perdición. En ellas se muestra el paraíso como lugar de luz situado en el cielo y el infierno como horno ardiente. Para los cristianos medievales el infierno es el reino de Satanás donde son torturados los cuerpos de los condenados entre las llamas eternas. Desde el siglo XII aproximadamente la entrada en el infierno se representa como las fauces abiertas del monstruo Leviatán en cuyo interior se encontraba a veces una caldera.
Durante el Renacimiento este símbolo se sustituyó por la boca de una cueva o, en menores ocasiones, como la puerta de acceso de un edificio, custodiada por el perro de tres cabezas de la mitología griega Cerbero. El acceso al cielo se representaba en forma de puente, recogiendo esta vez la tradición de aquellas civilizaciones antiguas sobre las que nos deteníamos líneas atrás. En épocas posteriores en las representaciones de este infierno veremos cómo los lujuriosos se sumergen en llamas sulfurosas, los sodomitas giran en un asador mientras que los glotones se revuelcan entre inmundicias. Muchas otras metáforas recrean este espacio tan propicio para el desarrollo de la imaginación humana. El lugar del infierno en el arte cristiano se encuentra en las representaciones del Juicio Final.

Fuente consultada:
Enciclopedia Espasa Calpe

domingo, 8 de abril de 2012

Coloquio - Analfabetos políticos

 Coloquio - Analfabetos políticos

 

Siempre he sido un simpatizante, aunque no seguidor de Julio Anguita (ya que no suelo seguir a nadie) Pero me hubiese gustado que matizara bien lo que ha querido decir, analfabeto político es ¿El que no vota lo que él quiere? ¿Él que no entiende ni papa de política? ó ¿El que no quiere saber nada de política, aunque entienda? Si quiso decir el primero, entonces hay mayoría de analfabetos, ya que sólo le votaron una minoría cuando estuvo en política, El segundo, aunque sea analfabeto en ese campo, no por eso tiene que ser un burro, y el tercer caso, que es el mío, le diría a don Julio, que no voto porque no me sale de los cojones, y porque no quiero contribuir con mi voto a que haya políticos corruptos ni chaqueteros cómo había en su propio partido, y las prostitutas, menores explotados, gente en la miseria y delincuentes los hay y quizás en demasía en países donde el pueblo está quizás más politizado, por ejemplo, Cuba, Corea del Norte, China, Rusia, etc,etc,. Julio Anguita es una persona muy inteligente, pero no siempre habla ex cátedra, y creo que con este comentario se ha excedido en su juicio hacia un gran número de personas. Y para terminar le diría que habrá muchos analfabetos políticos que saben mejor que él el coste de la vida, y de todos los artículos que él enumera, ó quizás ya ha olvidado que en su día perteneció a "La Casta" y vivió cómo un privilegiado y quizás no visitó un supermercado durante el tiempo que estuvo viviendo del momio. Elías
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Pudiera parecer que te picas, y ya sabes lo que se dice del que se pica ajos come. Lo que ha querido decir está muy claro en su propio mensaje, no hay que buscar segundas lecturas, me parece. Te pierdes cuando ves en el horizonte la hoz y el martillo, jejeje. Según multitud de informes suministrados por organismos internacionales, nada sospechosos de marxistas, en los paises que has citado y precisamente de manera proporcional al rigor con que estuviera implantado su sistema comunista en cada momento, la delincuencia, la miseria extrema, la prostitución mafiosa desregulada, la explotación de menores, etc... existen en mucho menor número que en los países donde se ha implantado el capitalismo, en particular su variante mas 'salvaje'.... Lo del analfabeto político viene, como bien sabes (en España), del franquismo, donde estaba mal visto (muy mal visto, diría yo, casi peligroso) tener algún tipo de pensamiento político, salvo que fuera franquismo puro y duro o en el peor de los casos alguna variante ultraconservadora (FET-JONS, Carlismo, monárquicos, ultra católicos integristas, etc.), y la gente, en plan defensivo en muchos casos, presumía de ser 'apolítico' o de no tener conciencia política, alejándose rápidamente de cualquier sospecha que pudiera comprometerle...Hoy todavía arrastramos esa tara, que supongo que es a lo que se refiere Julio Anguita. Deberías valorar que es un 'rara avis' que ha renunciado a sus pensiones relativas a sus cargos públicos de carácter político, y según dicen, vive de su pensión como docente y de sus actividades particulares (charlas, conferencias, etc...) renunciando a sus prerrogativas como ex diputado. Julio
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Julio, a mi edad no suelo picarme tan fácilmente,  lo que ocurre es que me molesta que personajes que han estado encumbrados y gozan de cierto prestigio, lo usen para insultar a un determinado grupo, y sus lectores se traguen lo que el escriba como si fuesen verdades absolutas. Me dices que me pierdo cuando veo la hoz y el martillo, nada más lejos de la realidad, siempre fueron un símbolo al que tuve gran estima, y la ideología que representan mucha más, los que no me causan mucha simpatía son los países que implementaron esa idolología, al menos tan chapuceramente, también me indicas que ese mensaje iba destinado a los ciudadanos españoles que vivieron durante el franquismo, venga Julio, yo no defiendo ningún sistema político, es más, es posible que no me guste ninguno de los que conozca, pero tu sabes que tan totalitario es el comunismo como el fascismo, ó ¿es que los ciudadanos de los países comunistas, que hubo y que hay, gozaron o gozan de mas libertad de elección que los españoles  de la época franquista? ¿cuántas elecciones electorales tuvieron o tienen? o ¿son tan políticamente eruditos que no les hacen falta? A ti te hago esas preguntas, pero, al que me gustaría hacérselas es a Julio Anguita. Querido primo, no seas iluso, aquella pobre gente estaba más falta de libertad que nosotros, te pondré un ejemplo, Alemania, dividida vergonzosamente por un muro, no para que la gente no pasara, sino para que no se escapasen, o ¿es que los pobres alemanes del este eligieron libremente el estar encerrados?
Yo, como tu sabes he vivido en tres países capitalistas, y he visitado muchos, y mi hija tambien, ella por partida doble, hemos trabajado en lo que nos gustó, hemos viajado donde hemos querido, y nunca nada ni nadie coartó nuestra libertad de movimiento ni de trabajo, ni nos persiguió nadie para comprar moneda extranjera en el mercado negro, no ocurría así en los países comunistas. La gente emigraba a Estados Unidos, Canadá y Australia pero nadie emigró a ningún país comunista, ¿sabes por que? porque en esos países hay libertad, allí la gente sueña, hace planes, tiene iniciativas y el que vale, triunfa, y el que no, a la cuneta, pero en los partidos comunistas tan "alfabetizados políticamente", allí van todos a la cuneta, menos la clase política, esos viven como reyes en sus "dachas" de recreo, con sus cochazos y sus buenas pagas y prebendas, mientras el obrero, "alfabetizado políticamente", curraba como un esclavo para cumplir algún plan quinquenal en las fábricas o en los "koljoses" agrícolas, teniendo algunos como recompensa una medalla de aluminio con el título de "Héroe de la Unión Soviética" pero eso sí, viviendo en un apartamentucho de 30 metros cuadrados y soñando con vivir como en los países occidentales, por eso cuando la Unión Soviética se desintegró y se descubrió el pastel, el mundo vio atónito que aquello era como una herida infecta y llena de pus, que todo era una vulgar mentira, y los países que quedan si les dieran la oportunidad se desintegrarían tambien, que abrieran las puertas a los cubanos, no iban a quedar nada más que la nomenclatura política.
Por último le diría al señor Anguita, no tire piedras a nadie, eduque que es lo suyo, aunque le pasó lo que el dicho dice, "no hay profeta sin honra sino en su propia casa" ¿por qué no educó a su propio hijo, que en vez de ser corresponsal de El Mundo Obrero ó La República, eligió un periódico de lo más facha? o es que ¿no estaba "alfabetizado políticamente"?
Bien Julio, por ahora no tengo más que decirte, solo que te lo pases bien, y no me tomes nada a mal, un abrazo, Elías.

sábado, 24 de marzo de 2012

Capitalismo

Capitalismo
 

El capitalismo es un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluyendo los derechos de propiedad, en el que toda propiedad es privada.

El reconocimiento de los derechos individuales implica la prohibición de la fuerza física en las relaciones humanas: básicamente, los derechos sólo pueden ser violados por medio de la fuerza. En una sociedad capitalista, ningún individuo o grupo puede iniciar el uso de la fuerza física contra otros. La única función del gobierno, en esa sociedad, es la tarea de proteger los derechos del hombre, es decir, la tarea de protegerlo de la fuerza física; el gobierno actúa como agente del derecho del hombre a su defensa propia, y puede usar la fuerza sólo en represalia y sólo contra aquellos que inician su uso; de esa forma, el gobierno es el medio de colocar el uso de la fuerza como represalia bajo un control objetivo.

Cuando digo “capitalismo”, me refiero a un capitalismo total, puro, no controlado, no regulado, un capitalismo laissez-faire – con separación de Estado y economía, de la misma manera y por las mismas razones que existe separación de Estado e iglesia.

La justificación moral del capitalismo no radica en la reclamación altruista de que representa la mejor manera de alcanzar “el bien común”. Es cierto que el capitalismo hace eso – si esa frase hecha tuviera algún sentido – pero eso es solamente una consecuencia secundaria. La justificación moral del capitalismo radica en el hecho de que es el único sistema consonante con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre como hombre, y que su principio rector es: justicia.


La acción requerida para sostener la vida humana es principalmente intelectual: todo lo que necesita el hombre tiene que ser descubierto por su mente y producido por su esfuerzo. La producción es la aplicación de la razón al problema de la supervivencia.

Dado que el conocimiento, el pensamiento y la acción racional son propiedades del individuo, ya que la opción de ejercer su facultad racional o no depende del individuo, la supervivencia del hombre requiere que aquellos que piensan sean dejados libres de la intrusión de los que no lo hacen. Como los hombres no son omniscientes ni infalibles, deben ser libres de estar de acuerdo o en desacuerdo, para cooperar o seguir su curso independiente, cada uno según su propio juicio racional. La libertad es el requisito fundamental de la mente del hombre.


Es el hecho metafísico básico de la naturaleza del hombre – la conexión entre su supervivencia y el uso de su razón – lo que el capitalismo reconoce y protege.

En una sociedad capitalista, todas las relaciones humanas son voluntarias. Los hombres son libres de cooperar o no, de tratar unos con otros o no, según determinen sus propios juicios individuales, convicciones y sus intereses. Ellos pueden tratar unos con otros sólo en términos de y por medio de la razón, es decir, por medio de diálogo, persuasión y acuerdo contractual, por la decisión voluntaria en beneficio mutuo. El derecho a estar de acuerdo con otros no es un problema en cualquier sociedad, es el derecho a disentir que es crucial. Es la institución de la propiedad privada lo que protege y pone en práctica el derecho a disentir – y mantiene así el camino abierto al atributo más valioso del hombre (valioso personal, social y objetivamente): la mente creativa.


El carácter de un sistema social tiene que ser definido y evaluado en referencia a la filosofía. Correspondiendo a las cuatro ramas de la filosofía, los cuatro pilares del capitalismo son: metafísica – los requerimientos de la naturaleza y la supervivencia del hombre; epistemología – la razón; ética – los derechos individuales; política – la libertad.

El capitalismo exige lo mejor de cada hombre – su racionalidad – y le premia de acuerdo con ello. Deja que cada hombre elija libremente el trabajo que le gusta, para especializarse en él, para intercambiar su producto por el productos de otros, y para llegar tan lejos en el camino al logro cuanto su capacidad y ambición le permitan. Su éxito depende del valor objetivo de su trabajo y de la racionalidad de los que reconocen ese valor. Cuando los hombres son libres de comerciar, con la razón y la realidad como su único árbitro, cuando ningún hombre puede utilizar la fuerza física para arrancar el consentimiento de otro, es el mejor producto y el mejor raciocinio el que gana en cada ámbito de la actividad humana, elevando el nivel de vida – y de pensamiento – cada vez más alto para todos aquellos que participan en la actividad productiva de la humanidad.

Pecado Original

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 Pecado Original

Tu código empieza condenando al hombre como malo, y luego exige que practique un bien definido como imposible de practicar. Exige, como primera demostración de virtud del hombre, que éste acepte su propia depravación sin pruebas. Exige que empiece, no con un criterio de valor, sino con un criterio de maldad, que es él mismo, a través del cual él tiene entonces que definir lo bueno: lo bueno es aquello que él no es.

No importa quién acabe siendo el beneficiario de su gloria renunciada y su alma atormentada, un Dios místico con algún designio incomprensible o cualquier transeúnte cuyas llagas ulceradas se exhiban como algún tipo de demanda inexplicable sobre él – no importa, lo bueno no es algo que él pueda entender, su deber es arrastrarse durante años de penitencia, purgando por la culpa de su existencia con cualquier recaudador callejero de deudas ininteligibles, su único concepto de un valor es un cero: lo bueno es aquello que es no-hombre.

El nombre de ese absurdo monstruoso es el Pecado Original.

Un pecado sin voluntad es una bofetada a la moralidad y una insolente contradicción: lo que está fuera de la posibilidad de elección está fuera del ámbito de la moralidad. Si el hombre es malo por nacimiento, no tiene voluntad ni poder para cambiar; si no tiene voluntad, no puede ser bueno ni malo; un robot es amoral. Considerar como pecado del hombre un hecho que no está en su esfera de elección es una burla a la moralidad. Considerar la naturaleza del hombre como su pecado es una burla a la naturaleza. Castigarlo por un crimen que cometió antes de nacer es una burla a la justicia. Declararlo culpable en un asunto en el que no existe la inocencia es una burla a la razón. Destruir la moralidad, la naturaleza, la justicia y la razón a través de un único concepto es una hazaña de maldad difícil de igualar. Sin embargo, ésa es la raíz de vuestro código.

No os escondáis tras la cobarde evasión de que el hombre nace con libre albedrío pero con una “tendencia” al mal. Un libre albedrío ensillado con una tendencia es como un juego con dados cargados. Obliga al hombre a luchar y a esforzarse en jugar, a asumir la responsabilidad y pagar por el juego, pero la decisión está inclinada a favor de una tendencia que él no tiene poder de escapar. Si la tendencia es de su elección, no puede poseerla al nacer; si no es de su elección, su albedrío no es libre.

¿Cuál es la naturaleza de la culpa que tus maestros llaman su Pecado Original? ¿Cuáles son los males que el hombre adquirió cuando cayó del estado que ellos consideran perfección? Su mito declara que comió del fruto del árbol del conocimiento – adquirió una mente y se convirtió en un ser racional. Era el conocimiento del bien y del mal – se convirtió en un ser moral. Fue sentenciado a ganarse el pan con su trabajo – se convirtió en un ser productivo. Fue sentenciado a sentir deseo – adquirió la capacidad del disfrute sexual. Los males por los que ellos le condenan son la razón, la moralidad, la creatividad, la alegría – todos los valores cardinales de su existencia. No son los vicios del hombre los que el mito de su caída trata de explicar y condenar, no son los errores del hombre por los que ellos le consideran culpable, sino la esencia de su naturaleza como hombre. Fuese lo que fuese, aquel robot en el Jardín del Edén, que existía sin mente, sin valores, sin trabajo, sin amor, no era un hombre.

La caída del hombre, según tus maestros, fue que consiguió las virtudes necesarias para vivir. Estas virtudes, según el criterio de ellos, son su Pecado. Su maldad, ellos denuncian, es ser hombre. Su culpa, ellos denuncian, es que vive.

Ellos lo llaman una moralidad de misericordia y una doctrina de amor al hombre.