sábado, 24 de marzo de 2012

Pecado Original

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 Pecado Original

Tu código empieza condenando al hombre como malo, y luego exige que practique un bien definido como imposible de practicar. Exige, como primera demostración de virtud del hombre, que éste acepte su propia depravación sin pruebas. Exige que empiece, no con un criterio de valor, sino con un criterio de maldad, que es él mismo, a través del cual él tiene entonces que definir lo bueno: lo bueno es aquello que él no es.

No importa quién acabe siendo el beneficiario de su gloria renunciada y su alma atormentada, un Dios místico con algún designio incomprensible o cualquier transeúnte cuyas llagas ulceradas se exhiban como algún tipo de demanda inexplicable sobre él – no importa, lo bueno no es algo que él pueda entender, su deber es arrastrarse durante años de penitencia, purgando por la culpa de su existencia con cualquier recaudador callejero de deudas ininteligibles, su único concepto de un valor es un cero: lo bueno es aquello que es no-hombre.

El nombre de ese absurdo monstruoso es el Pecado Original.

Un pecado sin voluntad es una bofetada a la moralidad y una insolente contradicción: lo que está fuera de la posibilidad de elección está fuera del ámbito de la moralidad. Si el hombre es malo por nacimiento, no tiene voluntad ni poder para cambiar; si no tiene voluntad, no puede ser bueno ni malo; un robot es amoral. Considerar como pecado del hombre un hecho que no está en su esfera de elección es una burla a la moralidad. Considerar la naturaleza del hombre como su pecado es una burla a la naturaleza. Castigarlo por un crimen que cometió antes de nacer es una burla a la justicia. Declararlo culpable en un asunto en el que no existe la inocencia es una burla a la razón. Destruir la moralidad, la naturaleza, la justicia y la razón a través de un único concepto es una hazaña de maldad difícil de igualar. Sin embargo, ésa es la raíz de vuestro código.

No os escondáis tras la cobarde evasión de que el hombre nace con libre albedrío pero con una “tendencia” al mal. Un libre albedrío ensillado con una tendencia es como un juego con dados cargados. Obliga al hombre a luchar y a esforzarse en jugar, a asumir la responsabilidad y pagar por el juego, pero la decisión está inclinada a favor de una tendencia que él no tiene poder de escapar. Si la tendencia es de su elección, no puede poseerla al nacer; si no es de su elección, su albedrío no es libre.

¿Cuál es la naturaleza de la culpa que tus maestros llaman su Pecado Original? ¿Cuáles son los males que el hombre adquirió cuando cayó del estado que ellos consideran perfección? Su mito declara que comió del fruto del árbol del conocimiento – adquirió una mente y se convirtió en un ser racional. Era el conocimiento del bien y del mal – se convirtió en un ser moral. Fue sentenciado a ganarse el pan con su trabajo – se convirtió en un ser productivo. Fue sentenciado a sentir deseo – adquirió la capacidad del disfrute sexual. Los males por los que ellos le condenan son la razón, la moralidad, la creatividad, la alegría – todos los valores cardinales de su existencia. No son los vicios del hombre los que el mito de su caída trata de explicar y condenar, no son los errores del hombre por los que ellos le consideran culpable, sino la esencia de su naturaleza como hombre. Fuese lo que fuese, aquel robot en el Jardín del Edén, que existía sin mente, sin valores, sin trabajo, sin amor, no era un hombre.

La caída del hombre, según tus maestros, fue que consiguió las virtudes necesarias para vivir. Estas virtudes, según el criterio de ellos, son su Pecado. Su maldad, ellos denuncian, es ser hombre. Su culpa, ellos denuncian, es que vive.

Ellos lo llaman una moralidad de misericordia y una doctrina de amor al hombre.

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