martes, 21 de mayo de 2013

Heliogábalo


Heliogábalo (217-221)

El sucesor de Caracalla fue su primo Heliogábalo, natural de Siria. Emperador cruel y sanguinario, con rasgos afeminados.   No contó con el apoyo de sus tropas, y sumado a tantas locuras y tantos crímenes no podía ser mucho tiempo tolerados por los romanos, por lo que fue asesinado a los dieciocho años de edad.
Las intrigas de su abuela Julia Mesa, hermana política de Septimio Severo, consiguieron que a la muerte de Macrino, fuese nombrado Augusto el joven Heliogábalo, con el cual se entronizaron en Roma, la crueldad y la demencia, el desorden, el cinismo y la corrupción.
 Entre sus locuras, abandona el gobierno, se vá con un cochero, un cocinero y un barbero; se casa con cuatro mujeres a la vez, funda una academia de mujeres perdidas y de hombres corrompidos, dá participación en el senado a las mujeres, y casa al dios Baal, de quien era sacerdote, con Astarte, la diosa de Cartago, mandando celebrar las bodas con  musitaba pompa en todo el Imperio.
Tantas locuras y tantos crímenes no podían ser mucho tiempo tolerados por los romanos. Julia Mesa en unión con los pretorianos, consiguió que Heliogábalo adoptase a su primo Alejandro; pero no pudiendo arrastrarlo a la vida corrompida que él llevaba, intentó quitarle el título de César, y aun se propuso asesinarle. Por lo que se sublevaron los pretorianos, quitaron la vida á Heliogábalo, arrastraron su cadáver por las calles de Roma, y lo arrojaron al líber.
 Julia Mesa en unión con los pretorianos, consiguió que Heliogábalo adoptase a su primo Alejandro; pero no pudiendo arrastrarlo a la vida corrompida que él llevaba, intentó quitarle el titulo de César, y aun se propuso asesinarle. Por lo que se sublevaron los pretorianos, quitaron la vida a Heliogábalo, arrastraron su cadáver por las calles de Roma, y lo arrojaron al Tíber.
 Aunque es probable que Heliogábalo no tuviese ambiciones políticas, fue el instrumento de su abuela para decidir el destino del imperio romano. Ella despreciaba a Macrino y en su determinación por devolver los honores imperiales a la familia de los Severos, sobornó a los militares con cuantiosas sumas de dinero e hizo correr el rumor de que el verdadero padre de Heliogábalo no era otro que el emperador Caracalla.
 Heliogábalo era un joven raro y sensible al que habían asignado a un puesto para el que no estaba preparado. Sin embargo, a su abuela no le importó, pues supuso que podría ejercer el poder por medio de su nieto, que sólo sería una figura decorativa.
En sus primeros tiempo mantuvo contentos a los romanos con obsequios generosos y espectáculos magníficos en el anfiteatro, pero no tardó en disgustar a los senadores, cuyos sentimientos religiosos se vieron heridos cuando el emperador relegó a Júpiter a favor de su propio dios.Una de las primeras medidas que tornó fue ordenar la construcción de un templo deslumbrante donde se ubicaría la imagen del dios solar, que fue transportado a su nuevo hogar en una carroza decorada en oro y piedras preciosas tirada por seis caballos blancos. Inclusive llegó a casarse con una diosa.
El joven y bien parecido emperador tenía impulsos sexuales muy humanos y pronunciados, pero estaba confundido sexual y mentalmente. Tanto le atraía la ropa elegante que le dio por vestirse de mujer. Estaba siempre listo para bailar en público, y en esas ocasiones se maquillaba y usaba collares de oro que brillaban sobre túnicas de seda. "Tejía, a veces usaba redecillas para el cabello y se maquillaba los ojos con colores contrastantes. En una oportunidad, se afeitó la barba y celebró un festival para festejarlo, y después se depiló para parecerse más a una mujer." En otra oportunidad, llegó a considerar la posibilidad de castrarse.
El prestigio de Heliogábalo no se habría manchado por los rumores que corrían en relación con esas costumbres, si no hubiese sido porque había designado como funcionarios imperiales a hombres con gustos similares a los suyos. Su favorito era un ex esclavo cario, Hierocles, cuyo agraciado rostro y cabello rubio habían llamado la atención del emperador cuando se cayó durante una carrera de carros. Heliogábalo lo citó en el palacio, hizo que le enseñara el arte de las cuadrigas y, con el tiempo, empezaron a vivir una especie de vida matrimonial hasta el punto de que Heliogábalo le decía "mi marido".
Esa clase de costumbres afectaron el gobierno imperial y generaron una ola de descontento en el pueblo de Roma. Heliogábalo respondió a las críticas como lo habían hecho sus antecesores: arrojando a la prisión y ejecutando a quienes lo cuestionaban, y recompensando a sus subalternos con puestos jerárquicos.
A fines del año 221, el descontento de los soldados terminó en un motín que, a pesar de ser sofocado por el prefecto de la Guardia Pretoriana, sirvió para que el emperador comprendiese que el ejército, en cuyas manos estaba la decisión de que él siguiera ocupando el trono, lo detestaba. Con el propósito de volver a ganarse el apoyo de los soldados, echó a algunos de sus consejeros menos populares y devolvió el cargo de César a Alejandro Seveso, pero era demasiado tarde, pues los soldados, que habían sido comprados por los regalos de Julia Maesa, aclamaron al nuevo emperador Alejandro e ignoraron a Heliogábalo
 Finalmente le dieron muerte a él, a su madre,  y a los favoritos del emperador, Hierocles entre ellos. Los restos mortales fueron arrastrados por la ciudad, mutilados y arrojados a las alcantarillas que desembocaban en el Tíber, y Alejandro Severo fue proclamado emperador. Su abuela Julia Maesa y su madre Mamea volvieron a respirar en paz, y se prohibió la adoración al dios solar.

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