viernes, 19 de mayo de 2023

Usted también es culpable de la ruina de España

 

Usted también es culpable de la ruina de España

Rubén Arranz

 ¿Acaso el trabajador de un taller, un supermercado o un bar considera que su situación va a mejorar por el hecho de que abaraten el precio del cine a sus padres o paguen la  la mitad del Interrail a sus hijos?

El mundo sería mucho mejor si funcionara la fórmula que propuso el hermano de Alberto Garzón. ¿Que falta dinero en el mercado? No hay problema, se imprime más y se reparte entre los pobres para que puedan pagar la hipoteca, comprar un televisor de 60 pulgadas y veranear en Punta Cana. Es una lástima que los seres humanos optaran desde su origen por otorgar más valor a lo escaso que a lo abundante. Si existiera en la naturaleza más oro que barro, los lingotes dorados se utilizarían para calzar las sillas. Del mismo modo, si los bancos centrales fabricaran trillones de euros en billetes, el papel valdría más por su peso que como moneda de cambio. Lo que puede encontrarse en la naturaleza con un simple vistazo, suele ser barato. Por eso, los metales preciosos son tan cotizados. Por eso, los tontos se pagan con calderilla.

Eduardo Garzón es doctor en Economía, lo cual podría servir para explicar el porqué la mayoría de las universidades españolas son instituciones sin brillo ni interés, que ni impulsan talento ni sirven de refugio moral durante las crisis. Razonamientos como el del hermano del ministro de Consumo deberían chirriar en cualquier institución de educación superior. Porque son tan erróneos como afirmar que la tierra es plana o que las estelas blancas que cruzan estos días los cielos son lanzadas por aviones que, mediante químicos, modifican nuestro comportamiento. ¿Por qué este pseudo-keynesianismo populista tiene tanto arraigo entre los 'intelectuales' patrios, hasta el punto de llegar a creer que la inflación es buena para los pobres? En la respuesta está la causa del problema.

Todas las estupideces conspiranoicas que lanzan tienen sus seguidores. Ágrafos y analfabetos han existido en todas las sociedades. Lo que sucede es que, en tiempos de dificultad, los individuos suelen acercarse peligrosamente a ese terreno, que es el de lo irracional, y prestan mucha más atención a este tipo de chamanes que en momentos de bonanza en los que las cornucopias lucen abarrotadas sobre las mesas. Por eso son tan peligrosas las campañas electorales en períodos de incertidumbre como éste.

El peronismo o el chavismo no habrían empapado a dos países enteros sin la existencia de ese malestar previo y sin la irresponsabilidad e ignorancia de quienes pensaban que sus gobernantes iban a ejercer como genios de la lámpara. Es decir, como cumplidores de sus deseos y liberadores de sus problemas. Hay una máxima que no conviene olvidar en estos casos, y es la que defendió Cioran: "han hecho más daño a la humanidad los idealistas que los ladrones". Los segundos actúan a pequeña escala y generan daños muy localizados. Los segundos visten con vitola de salvadores mientras generan grandes desastres.

La tómbola del Consejo de Ministros

Así que ha llegado otra campaña electoral y el Consejo de Ministros se ha transformado en una especie de tómbola en la que se reparten todo tipo de regalos entre los ciudadanos. Habrá quien los reciba con alegría, al pensar que cualquier prebenda podría aliviar su situación tras meses de subidas del precio de los alimentos y el encarecimiento de sus hipotecas. ¿De veras hay un pensamiento más irreflexivo que ése? ¿Acaso el trabajador de un taller, un supermercado o un bar considera que su situación va a mejorar por el hecho de que abaraten el precio del cine a sus padres o paguen la mitad del Interrail a sus hijos?

Lo mismo ocurre con quienes consideran que los cheques culturales de 400 euros, las hipotecas vitales de 20.000 euros o la rebaja del abono de transporte en 30 euros mensuales van a generar riqueza. Son promesas que se definen como 'electoralistas' porque se plantean para ganar las elecciones, pero también para volver a medir la inteligencia del español medio. Y las urnas han demostrado en demasiadas ocasiones que no está la cosa para tirar cohetes. ¿Cuántos votaron a Pablo Iglesias porque consideraron que iba a repartir entre el pueblo el dinero de la casta? ¿Cuántos ciudadanos se dejan engatusar a la mínima promesa en metálico?

Todo este espectáculo patético no es diferente al que describió Eduardo Garzón en su famoso mensaje. Al final, todo lleva a gastar más de lo que se debe para repartir la pobreza, a cambio de incrementar el número de votos. Es aquello del peronismo, de repartir subsidios y sueldos públicos entre millones de personas para que nos voten, dado que así el Estado se convierte en el sustento de todos ellos. En el benefactor. En el cocinero de la sopa aguada que se reparte entre el pueblo. Que no es nutritiva, pero que evita la desesperación asociada al hambre. Lo peor de todo esto es que el Partido Popular también suele sumarse a todo esto. Así se engordan nichos de votantes cautivos -con un sueldo- y así se fortalece a partidos bisagra que no conocen el interés general... ni les interesa.

Falta de responsabilidad

Sería mucho más efectivo que alguien propusiera seriamente un ajuste del gasto para poder reducir la carga impositiva que afecta a los propietarios de las pequeñas y las medianas empresas, que son los que generan trabajo e introducen a los ciudadanos en el mercado, en el cual tienen más posibilidades de prosperar que si se convierten en esclavos de rentas básicas universales. Lo que ocurre es que esa medida sería racional; y en sociedades cada vez más entregadas a la desesperanza, como es la española, generaría menos réditos electorales que las promesas rimbombantes.

No hace falta disponer de grandes conocimientos de economía para concluir que nada es gratis. Todo tiene un valor y un coste. Cualquier inversión del Estado que no contribuya a generar riqueza, tenderá a conseguir lo contrario. Es el santo y seña de las sociedades desarrolladas. Las que tantas veces se desvían del camino correcto y se entregan al populismo, al clientelismo y a lo irracional.

Pero tan culpables son quienes proponen esos dislates políticos como quienes deciden su voto en función de las 'ayudas' que les prometen, en lo que constituye el acto de mayor ignorancia, pereza y -también- maldad de la vida pública. Porque quien piense que el Estado debe resolver 'lo suyo', se equivoca. Sencillamente, ha enfocado su vida de la manera errónea y ha comenzado a creer en héroes inexistentes. Y quien crea que Pedro y Yolanda van a llenar la cuenta corriente de millones de españoles, pero, a la vez, garantizar que las empresas consideren atractivo este país y los servicios públicos y las infraestructuras estén a la altura, no tiene ni pajolera idea. Está aplicando el 'razonamiento Garzón', que es falso y risible.

Por tanto, antes de votar, convendría hacer examen de conciencia y propósito de enmienda tras plantear la siguiente pregunta: ¿Soy en realidad un 'recoge-nueces'? Porque esa complacencia también es parte del problema. Y esa credulidad con las promesas electorales, sin duda, interesada. Renunciar al esfuerzo y a la esperanza hace sociedades peores. Y quienes tratan de encaramarse al poder a partir de promesas de derroche, deberían hacerse vendedores de concesionario de motocicletas o de viviendas. Su poder de convicción generaría beneficios a sus empresas y no arruinaría países enteros.

 

martes, 16 de mayo de 2023

La brújula moral de Sánchez

 

La brújula moral de Sánchez

Ignacia De Pano

Sánchez no distingue el bien del mal y es nuestro deber ir dándole toques en el único sitio que le duele, la posibilidad de la pérdida del poder

Hay personas que nacen sin brújula moral interna. Personas con una visión utilitarista de la vida que identifican el bien con lo que redunda en su propio interés y el mal con lo que se interponga en la consecución de sus metas. Para este tipo de sujetos no hay más legitimidad que la que les ayuda a colmar la propia ambición. Volcados en sí mismos, su criterio flota inestable en el insondable hueco  que ocupa el lugar donde deberían albergar la conciencia.
Pedro Sánchez tardó en reaccionar a las listas de sangre de Bildu porque no percibió de entrada cuál era el problema que presentaban. Él en primer lugar y, tras él, todos los que en el Gobierno le deben su nómina y coche oficial  decidieron ponerse de perfil ante las primeras preguntas de los periodistas entendiendo que era una polémica más, y en este caso particularmente cansina, de las muchas que jalonan el proceso preelectoral.

Si uso el adjetivo cansina es porque para Sánchez el dolor de las víctimas e incluso su propia existencia como incómodos testigos del mal cometido contra ellas, es algo que le produce una mezcla de hastío, pereza e irritación. Sánchez necesita el apoyo de Bildu para mantenerse en el poder y no entiende que haya otras consideraciones morales que determinen que el comportamiento de una persona decente es renunciar a él si viene de esa mano. La presencia de los testigos, víctimas que se obstinan en sufrir el dolor por la muerte de un ser querido abatido por una de las alimañas hoy reconvertidas en candidatos es algo incómodo que debe neutralizarse de la forma que sea.
Cosas que pasan cuando en vez de conciencia lo que tienes dentro es un hueco insondable.

Parece que en Moncloa carecen de la intuición humana natural que permite entender de forma innata que no se puede premiar al que mata por la espalda y no se arrepiente.

Solo cuando la reacción pública se hizo imparable y en Presidencia del Gobierno comprendieron que no se trataba de una polémica más de las que se traga el ciclo de noticias de 24 horas, sino de un asunto espinosísimo que podía traerles consecuencias letales en las urnas, empezaron a cambiar las reacciones y los argumentarios. Parece que en Moncloa carecen de la intuición humana natural que permite entender de forma innata que no se puede premiar al que mata por la espalda y no se arrepiente. Daltónicos morales, tienen que esperar a ver cómo reaccionan los ciudadanos, a leer qué se escribe en las redes, para llamar a esa mancha que ellos ven parda azul y a esa otra que también ven parda roja. Dijo entonces el presidente, en una respuesta tan preparada como fría, que la presencia de etarras en las listas de Bildu era legal pero no decente. Y tenía toda la razón. El campo de la decencia en este supuesto, mientras los tribunales no se pronuncien sobre el asunto, recae directamente en él. Él tiene que decidir si actúa moralmente o sigue asociado a asesinos para mantenerse en el poder, y esta realidad es así aunque por una extraña maldición toda la población española, salvo el proporcionalmente  pequeño grupo de víctimas, estuviera de acuerdo con él.

 Un Gobierno que clama por la memoria histórica de hace casi un siglo debería tener la coherencia de aplicar los mismos conceptos a la memoria histórica de casi ayer.

Para que haya reconciliación tiene que haber reconocimiento del dolor causado y que los asesinos y los que les han heredado pidan perdón de corazón a sus víctimas.

Con ello no conseguirán evitarles el dolor de sus vidas marcadas para siempre por la injusticia y el sufrimiento pero podrán poner fin a la humillación constante del que se ve vejado cada día de su vida por la prepotencia de sus asesinos. Un Gobierno que clama por la memoria histórica de hace casi un siglo debería tener la coherencia de aplicar los mismos conceptos a la memoria histórica de casi ayer, la memoria histórica que aún es memoria personal y reciente en tantos de nosotros que recordamos con dolor y angustia aquellas mañanas de plomo en las que nos despertábamos con el muerto del día al que luego la nefasta Iglesia vasca insultaba con funerales vergonzantes que marcaban el inicio de una humillación que les acompañaría hasta hoy.
Sánchez no distingue el bien del mal y es nuestro deber ir dándole toques en el único sitio que le duele, la posibilidad de la pérdida del poder, para orientar sus pasos por el camino que cualquier ser humano con conciencia percibiría como el justo. En este caso, que no es decente apoyarse en asesinos para mantenerse en un cargo, porque el dolor de un día de uno solo de los huérfanos de las víctimas abatidas por sus socios  vale infinitamente más que diez legislaturas suyas en el poder. Ojalá no tenga él que vivir un solo minuto del dolor que ellos padecen, ojalá no tengamos que padecerle nosotros a él en la Presidencia de Gobierno ni un solo día más de los legalmente necesarios.

 

lunes, 15 de mayo de 2023

La ¿brillante? gestión económica de Sánchez

 

La ¿brillante? gestión económica de Sánchez

Ignacio Ruiz-Jarabo

 Con la gestión económica de Sánchez, la renta per cápita de los españoles se ha alejado de la europea

 

Desde hace unas semanas, Pedro Sánchez ha incorporado a la relación de las virtudes que se auto atribuye la de ser un gran gestor económico blandiendo envalentonado el éxito, pretendido, que ha obtenido su Gobierno en la gestión de la economía española. Como no podía ser de otro modo, el supuesto éxito es también proclamado por todos sus colaboradores y estudiadamente propagado por los juglares mediáticos del sanchismo. Parece claro que el objetivo es desdibujar la historia económica de nuestra reciente etapa democrática en la que, como hecho demostrado, ha sucedido que cada vez que la izquierda ha perdido el poder ha dejado la economía española hecha unos zorros, desastre que ha tenido que arreglar el Gobierno de la derecha que le ha sucedido. Así ocurrió tanto en 1996 cuando José María Aznar sustituyó a Felipe González como en 2011 cuando Mariano Rajoy hizo lo propio con Rodríguez Zapatero y sin duda así ocurrirá cuando Alberto Núñez Feijóo sustituya a Sánchez.

Los sanchistas se refugian en el burladero que suponen los dos desgraciados acontecimientos acaecidos en los últimos años: la pandemia y la invasión de Ucrania.

El objetivo de esta nueva campaña de Sánchez y de los suyos se ve favorecida por la multiplicidad de indicadores económicos existentes, lo que permite a la propaganda sanchista utilizar torticeramente en cada momento aquel que consideran más favorable para sus intereses intentando tapar el que les perjudica. Así, cuando la inflación interanual estaba desbocada, hemos visto a Sánchez presumir de cómo la intermensual estaba bajando. Cuando ésta sube, Sánchez presume de la escasa disminución de la subyacente. Cuando el importe de la deuda pública alcanza mes a mes un nuevo máximo histórico, Sánchez presume de su ligero descenso en relación con el PIB. Cuando el exceso de nuestra brecha fiscal crece en relación con los países de nuestro entorno, Sánchez presume de haber reducido la tasa de desempleo obviando que la reducción es fruto casi exclusivo del maquillaje estadístico provocado por la contra reforma laboral.

Cuando se programan trenes que no caben por los túneles, Sánchez presume de subvencionar el coste del transporte a los viajeros. Cuando se conoce que hemos tardado más de dos años en recuperar el PIB previo al shock pandémico, Sánchez presume de las previsiones de su futuro crecimiento. Cuando el déficit público es un 60% superior al previo a la pandemia, Sánchez presume de haberlo reducido levemente en el último ejercicio. La verdad, hay que saberle reconocer que es un gran trilero. En eso no le gana nadie. Y, sobre todo lo anterior, para contestar las posibles críticas sobre el mal comportamiento de cualquier variable económica, Sánchez y los sanchistas se refugian en el burladero que suponen los dos desgraciados acontecimientos acaecidos en los últimos años: La pandemia y la invasión de Ucrania.

Con objeto de desnudar el juego sucio sanchista, propongo al lector un sencillo ejercicio de clarificación que permite valorar de manera clara y nítida el resultado obtenido por Sánchez en la gestión de la economía española. Para ello, debe aceptarse que la finalidad última de la gestión económica de un Gobierno es propiciar el aumento de bienestar de los residentes en su país y que el indicador sintético apropiado para medirlo es la renta per cápita. Compartido lo anterior, basta con leer el reciente informe publicado por el Banco de España para comprobar hasta qué punto es incierta la calificación de exitosa con la que Sánchez valora a su gestión económica.

Si antes nuestra renta media era el 87% de la existente en la Unión Europea, ahora es tan solo el 83%. Las matemáticas no mienten

En efecto, según el reseñado informe, en 2019 la renta media de los españoles era inferior en 13 puntos porcentuales a la de los europeos. Pues bien, en la actualidad la diferencia ha aumentado hasta 17 puntos. Expresado de otro modo, si antes nuestra renta media era el 87% de la existente en la Unión Europea, ahora es tan solo el 83%. Las matemáticas no mienten y los datos expuestos demuestran que la gestión económica del Gobierno Sánchez ha sido, es, peor que la realizada en los países de la Unión Europea. Ergo, en comparación con los europeos, Sánchez nos ha empobrecido. Además, por tratarse de un ejercicio comparativo, el sanchismo no puede utilizar como excusas a la guerra y a la pandemia. Ambas circunstancias han afectado también al resto de los países, pero su gestión económica ha sido mejor que la nuestra. En términos comparativos, mientras los europeos se han enriquecido, Sánchez nos ha empobrecido.

Visto lo expuesto, ¿de dónde sacan Sánchez y su tropa política y mediática que el Gobierno ha gestionado bien la economía? Está claro, de la manipulación en el uso de los datos y, en ocasiones, de manipular los propios datos. Pueden decir lo que quieran, cuanto, cuando y donde quieran, pero el dato objetivo es demoledor: Con la gestión económica de Sánchez la renta per cápita de los españoles se ha alejado de la europea. Ese es el resultado global de su "brillante" gestión económica.

 

Unidos en el odio.

 

Unidos en el odio.

Por Filípides


Durante mucho tiempo en España, cuando los asesinatos de ETA despertaban la ira popular, siempre había políticos y periodistas que pedían “mantener la calma” y “no legislar en caliente”. Luego, pasado el tiempo, ya calmados y en frío, los mismos políticos y periodistas hacían todo lo posible por olvidar y porque olvidásemos. Al fin y al cabo, aquellos “asuntos” eran tan desagradables e incómodos… Vamos, que como no era saludable “remover el dolor” de las víctimas, mejor taparlo todo y muchísimos crímenes se cerraban sin castigar a los culpables [1].

Para cómplices y encubridores no había tiempo para investigar los más de 350 asesinatos pendientes de resolver; nunca era el momento de hacer justicia y, al final, asesinos múltiples condenados a cientos de años de prisión salían a la calle a los pocos años con penas reducidas. Sin colaborar en el esclarecimiento de los crímenes no resueltos y sin arrepentimiento alguno, los terroristas eran liberados en un alfombrado silencio mediático, y, en muchos casos, homenajeados ante el asombro e indignación de los familiares de las víctimas y de todos los españoles de bien.

Para la izquierda política y mediática el cumplimiento íntegro de las penas suponía un “afán de venganza” y, simultáneamente, se empeñaban en convencernos de que a los asesinos no había que castigarlos sino “reinsertarlos”. Y así, durante décadas, hasta que, finalmente, los herederos de aquellos políticos legalizaron el brazo político de ETA [2], acercaron a los presos [3] y, para “normalizar” semejante infamia, decidieron expulsar de la vida pública a las víctimas del terrorismo –junto a la España ultrajada– acusándolas de extremistas [4].

Los seguidores fanatizados de aquellos políticos cómplices del terrorismo y sus propagandistas acabaron legitimando los atentados de ETA y aplaudiendo leyes que blanqueaban a los asesinos… Y frente a la verdad de los hechos, una parte de la sociedad abrazó un relato falso que enmascaraba también su propia complicidad. Prototípico ejemplar de dicho envilecimiento, el cineasta Pedro Almodóvar, quien, a propósito de su reciente autobiografía –y relacionándola con la Ley de Memoria Democrática–, afirmaba: “la Historia hay que perfeccionarla” [5]. Aunque la libertad de “decorar” la realidad o inventársela sólo le esté permitida a unos y, por supuesto, en un único sentido.

La semana pasada, el partido etarra Bildu, socio preferente del Gobierno socialista de Pedro Sánchez, anunciaba sus listas para las próximas elecciones locales y autonómicas incluyendo entre sus candidatos a 44 exterroristas. Siete de ellos, condenados por delitos de sangre, y dos se presentaban en la misma circunscripción en la que habían asesinado. Ningún ministro del PSOE ni de Podemos quiso responder a los –pocos– periodistas que les preguntaron por tal circunstancia.

¿Recuerdan ustedes cuando la separatista que todavía preside el Parlamento, Meritxell Batet, expulsaba a un diputado de la derecha por referirse a los socios del Gobierno con el término “filoetarras”? ¿Y recuerdan cómo, a pesar de la negativa del diputado a retractarse, obligó a suprimir dicho término del diario de sesiones? ¿O acaso nos hemos olvidado ya de la marimorena que se lió cuando la diputada Cayetana Álvarez de Toledo llamó “hijo de terrorista” al líder comunista Pablo Iglesias, cuyo padre perteneció al FRAP? ¿Y de la cacicada de la misma Meritxell Batet al retirar también esta alusión del diario de sesiones [6]?

La obsesión de la izquierda por reescribir la Historia nace de la necesidad de ocultar sus crímenes: Desde los “recortes” de Stalin, hasta las leyes de memoria “histórica” y “democrática”, pasando por el lenguaje “performativo” y la justicia “transicional”. Obviamente, los “retoques” del diario de sesiones del Congreso de los Diputados sólo confirman que quien puede lo más, puede lo menos.

Señalaba este viernes la veterana socialista Rosa Díez que era indignante –pero no sorprendente– ver las tragaderas de los votantes del PSOE en 2023, dispuestos a seguir apoyando a un Partido Socialista aliado con Bildu. Y explicaba que su odio a la derecha era mucho más fuerte que el rechazo a ETA y que esta ceguera estaba por encima de cualquier sentido de la dignidad propia o ajena.

Naturalmente. Porque dicha ceguera es fruto de un hermanamiento ideológico evidente que viene de antiguo y que, por mucho que se intente, no se puede negar. No en vano, los terroristas siempre han justificado sus asesinatos en aras del socialismo. “Nosotros luchábamos por el socialismo” reivindicaba abiertamente aquel condenado por terrorismo entrevistado en el documental “Bajo el silencio” (2020) [7]. ¿O es que ya no nos acordamos del lema mil y una veces repetido, mil y una veces proclamado, pintado en las pancartas y coreado en las manifestaciones [8] de la llamada izquierda abertzale? Sí, exacto, ese mismo: “¡Independentzia! ¡Sozalismoa!”

 Seguro que la escuela y la tele podrán ocultarles a las nuevas generaciones esta realidad y es más que probable que muchos niños acaben interiorizando que está bien matar por el socialismo. Al fin y al cabo, según los socialistas, todo el que les lleva la contraria es nazi y llevamos más de 70 años justificando matar nazis.

También es seguro que los progres españoles se seguirán dando golpes de pecho, fingiéndose indignadísimos al verse asociados con asesinos. Y que muchos pusilánimes se seguirán dejando engañar. Pero la verdad es la verdad aunque la prohíban, aunque sea fea y triste y aunque muy pocos se atrevan a exponerla.

Filípides

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Notas

[1] Actualmente, 379 asesinatos de ETA están sin resolver.

[2] El 20 de junio de 2012, bajo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, el Tribunal Constitucional presidido por Pascual Sala enmendó la sentencia del Tribunal Supremo que ilegalizaba las distintas máscaras políticas de ETA: Herri Batsuna, Euskal Herritarrok, Sortu, Bildu, etc.

[3] Bajo el Gobierno socialista de Pedro Sánchez. Léase El País de 24 de marzo de 2023: https://elpais.com/espana/2023-03-24/interior-pone-fin-a-34-anos-de-dispersion-de-presos-de-eta.html

[4] Aparte de la negación de ayudas públicas a las asociaciones de víctimas no afines al “relato” del Gobierno, la intolerancia de la izquierda hacia los que piensan diferente se manifiesta de forma más que evidente en el antidemocrático y reiterado intento de arrinconar a la oposición mediante los llamados “cordones sanitarios”. Véanse las sucesivas campañas alentadas por las terminales mediáticas del Partido: https://cadenaser.com/2022/02/21/casi-la-mitad-de-los-espanoles-apoya-un-cordon-sanitario-a-vox/

La Sexta, el 18 de enero de 2023: https://www.lasexta.com/noticias/nacional/psoe-ofrece-gobernar-castilla-leon-solitario-rompe-vox-todas-instituciones_2023011863c7e9f2f0501d0001368ebb.html

Campañas de censura y exclusión proclamadas impunemente en España que desmienten, en su misma enunciación, la existencia de una verdadera democracia. Véase El Correo, el 12 de mayo de 2022: https://www.elcorreo.com/politica/parlamento-vasco-cordon-sanitario-vox-20220512114045-nt.html Sobre otra iniciativa similar en el Parlamento catalán, léase La Vanguardia, el 16 de diciembre de 2022: https://www.lavanguardia.com/politica/20221216/8648510/riesgos-cordon-sanitario-vox.html

Estas llamadas a la exclusión, por supuesto, siguen vigentes en la actualidad, como demuestra esta noticia del 13 de abril de 2023: https://www.vozpopuli.com/opinion/erc-propone-cordon-sanitario-vox.html

[5] El periodista Carlos Girauta señalaba este afán de algunos por “decorar” los hechos, a propósito de la reivindicación por el PSOE, este 1 de mayo, ¡de Clara Campoamor! A la que dicho partido hizo la vida imposible y obligó a huir de España. Léase “La revolución española vista por una republicana” (1937).

[6] Tropelía apoyada por el TC presidido por el socialista Cándido Conde-Pumpido. Ver Santiago González, 18 de abril de 2023: https://paralalibertad.org/bienvenidos-a-la-era-conde-pumpido/

[7] Documental dirigido por el cineasta Iñaki Arteta. Min. 22:50 al 32:00.

[8] Lema compartido por los diferentes partidos separatistas españoles, ya sea catalán, gallego o vasco. Véase el vídeo independentista en el pueblo de Etxarri-Aranatz (Navarra) de 2011 bajo el lema “Gora! Herri askeak”.

 

Jauría de delincuentes.

 

Jauría de delincuentes.

Por Alejandro Descalzo

La descomposición de este país es un hecho incontestable. Ese hedor a detritus social ha calado hasta pudrir los cimientos de la patria. Vivimos el desastre moral como objetivo primordial para terminar con la columna vertebral de la civilización y este deterioro a nivel mundial, aquí en España, ha tomado un cariz que a los pocos ciudadanos que vemos todos los días hacia dónde vamos. Hacia dónde nos dirigen estos políticos criminales que padecemos nos produce rabia y tristeza contenida. 

Políticos delincuentes que agasajan a delincuentes y criminales. Políticos que están aquí destruyendo este país porque son votados por una sociedad cómplice y también responsable de sus tropelías y desmanes. 

Sin ningún disimulo se recibe a narcos y expresidiarios con todo aparato del estado puesto de rodillas. Recibir al narcoterrorista y actual mandatario de Colombia, el miembro del M19, Gustavo Petro, es un insulto a este pobre país agonizante. Que se le imponga la gran cruz de Isabel La Católica y se le entregue la llave de oro de la ciudad, mientras el tipejo nos insulta y se ríe de nosotros en nuestra cara, es algo muy grave. Ser recibido con todo boato por el monarca masón es mearnos a todos sin disimulo, con todo descaro y desvergüenza. Cuando no hace demasiado tiempo también fue agasajado el ladrón de Lula, recién sacado de la cárcel por los suyos, por este gobierno esclavo del Foro de São Paulo, tampoco nadie protestó ni dio un grito más alto que otro. Que nadie se equivoque.  

El numerito de VOX de abandonar en grupo los escaños del Congreso es solo una postura dirigida a intentar arañar un par de votos en las elecciones que se avecinan. La otra postura, la de Feijóo y sus huestes de gentuza impresentable aplaudiendo al terrorista Petro, es la evidencia clara de lo que puede pasar a España después de las elecciones de diciembre. Para salir corriendo. 

Basura por todas partes. Basura por donde se mire. Una izquierda agarrada al poder y consentida por una ciudadanía cómplice de indeseables analfabetos que abandonan las colas del hambre de Caritas para ir a votarles. Basura de una derecha podrida que eleva a gentuza a Comunidades y Ayuntamientos, que hacen lo mismo que todos sin ningún disimulo ni vergüenza. 

Jauría de delincuentes que se abrazan con otros delincuentes como ellos. «La hora de los enanos» que tan certeramente explicó el jefe y que se vuelve a repetir sin posible arreglo, ya que ni Él ni Franco esta vez pueden hacer nada para salvarnos del desastre al que estamos abocados sin posible remisión. 

 

El belicoso proceso de la lengua catalana.

 

El belicoso proceso de la lengua catalana.

Por Antonio Cebollero del Mazo

¿El catalán es la lengua propia de Cataluña? No. Es tan falso como que el mafioso y ladrón Jordi Pujol fuese considerado merecidamente por el “ABC” en el año 1984 como “español del año”; de todos estos polvos políticos y mediáticos vienen estos lodos del actual albañal gubernamental.

Los territorios no hablan, hablan los ciudadanos, las personas. Los catalanes se expresan, se comunican en dos lenguas propias, el español y el catalán.

Para el nacionalismo separatista, aldeano y xenófobo la lengua catalana es el esqueleto, el pilar fundamental que sostiene las adulteradas e interesadas pretensiones de creación de un Estado independiente en contra de la constitución y de las normas que rigen en el derecho internacional; se convierte en el fuelle que oxigena el fuego permanente de la fragua donde se concibe, prepara y ejecuta el plan, la siniestra y extemporánea idea de la secesión.

El herrero, el Vulcano independentista y auxiliares tienen su morada en la Generalidada la cual se arriman multitud de lameculos y rastreros personajes que buscan un hueco cálido junto al apocalíptico fuego; taller bien surtido de toscos, zafios e inventados materiales como el Estatuto o la historia reescrita y falsificada, que sometidos a un proceso de calentamiento, “al rojo vivo”, merced a diversos chantajes, aceptados cobardemente por los diferentes gobiernos de la Nación, que en ocasiones han derivado en pactos de gobierno vergonzantes o en detrimento y menoscabo de otras Comunidades más necesitadas, para a continuación a golpe de martillo, CUP, violencia, elementos antisistema, ERC, leyes anticonstitucionales, exclusión ciudadana….., ir moldeando estos materiales, dándoles forma hasta conseguir los instrumentos adecuados y útiles en aras de alcanzar la independencia.

A lo anterior, hay que sumar las décadas que la Generalidad lleva incumpliendo impunemente las resoluciones de los Altos y Bajos Tribunales de Justicia sobre el uso de la lengua española y catalana en la escuela sin que nada ni nadie ponga freno a tamaño despropósito.

A esta Cataluña del nacionalismo chinchorrero y fastidioso,— diseñada en un alarde de fabulación y mentiras por sus patéticos líderes, que inventan y deifican unos fingidos caracteres identitarios, utilizados como armas arrojadizas e hirientes contra más de la mitad de su población y que limitan los derechos individuales, al imponer una lengua, el catalán, en detrimento, substitución o abolición del español a través de las llamadas leyes de  Normalización e Inmersión lingüísticas,— no le duelen prendas para establecer programas de imposición o coacción del catalán en los usos oficiales y sociales, en el sistema educativo y en los medios de comunicación públicos, para obligar a que el catalán sea la lengua de relación preferente-exclusiva para dirigirse a la administración catalana, para multar a comerciantes y empresarios que no rotulen o etiqueten en catalán o para poder denunciar el hecho de que algún elemento informativo no esté redactado en catalán.

Lo más grave es el modelo del sistema escolar que establece el catalán como lengua vehicular  obligatoria y exclusiva de la enseñanza; su aplicación es atentatoria contra el derecho de los escolares y de los padres a que sus hijos sean educados en su lengua materna si así lo deciden, y esta es el español en más del 50% de la población; también este modelo afecta al orden sociocultural, se produce la inmersión en la lengua y a su vez en la cultura y en la historia.

Para el nacionalismo cualquier propuesta de comunidad lingüística es inaceptable, además de una agresión contra Cataluña. El español, a pesar de ser lengua cooficial y común de la mayoría de los catalanes, es considerada por el nacionalismo irredento y sicópata como un elemento cuya sola existencia prostituye y reduce las esencias identitarias de su fantástico,  perverso y excluyente mundo.

Los nacionalistas/secesionistas son incapaces de resistir la tentación monolingüe, no aceptan que el ciudadano sea responsable y libre para decidir la elección de la lengua, que ellos entienden como que un fraude y un engaño a su sacralizada identidad.

Como todo proceso revolucionario y totalitario, la inmersión lingüística está sometida al paso del tiempo y a la adaptación a las nuevas  circunstancias políticas y sociales que se van originando; en su fase inicial, el concepto de “Inmersión” se entendió como algo parcial, es decir, no todo el cuerpo de la pretendida doctrina lingüística sería subsumido, englobado en la acepción holística del principio de totalidad de la norma, en la actualidad, y considerando la trágica situación a  la que España se ha visto abocada por el despreciable “okupa” de la Moncloa y su gobierno de malhadados socios, podemos estar en disposición de considerar la primigenia Inmersión lingüística catalana como una “Sumersión” total del español en las aguas fétidas del movimiento identitario catalán.

 

domingo, 14 de mayo de 2023

¿Cómo se puede llamar fiesta a esta espantosa matanza?

 

¿Cómo se puede llamar fiesta a esta espantosa matanza?

Por Pablo Gasco de la Rocha


Quien maltrata a un animal, merece ser tratado mal…

¿Qué glamour es este? ¿Cómo se puede llamar a esta espantosa matanza fiesta?

 

La lidia, los toros, esto que llaman “Fiesta”, se ha convertido en un pase de modelos y pasarela de lucimiento para todo tipo de personas… Políticos, empresarios, escritores, periodistas, aristócratas y señoras de buen ver. Van a una carnicería a ver morir a un animal, previamente maltratado, de cuyo sufrimiento agónico hay estudios perfectamente documentados por especialistas.

 

    Frente al animal, aturdido y desconcertado por el viaje hasta el lugar del sacrificio, el foso circular y las voces, tenemos a un individuo “diestro” en la técnica de burlarle, que las más de las veces sale ileso, salvó que sea un atolondrando como puede ser el caso del tal José Tomás. Que para mí que tiene cara de loco.

 

    Confunden algunos ser español con gustarle esta matanza, y argumentan todo tipo de razones sin mayor fundamento, haciendo caso omiso a lo que dé se sobra se sabe. A saber:

    Que el toro, como mamífero que es, cuenta con un sistema nervioso evolucionado. Y que, durante la lidia, el toro está sometido a una tremenda y progresiva tortura que se dirige a la anulación de su capacidad de defensa, debido al colapso orgánico y al dolor progresivo de las banderillas, la puya, la espada y la puntilla.

 

    En cuanto a las banderillas, son afilados arpones diseñados para desgarrarla piel y engancharse con fuerza en los tejidos internos. La hemorragia y gravísimas heridas que provocan en los músculos y tendones cercanos a la espina dorsal impiden al toro levantar la cabeza. Este mismo fin se persigue con la acción del Picador a caballo mediante la puya, que es además el primer elemento en entrar en juego.

 

    Por lo que respecta a la espada, puede destrozar el hígado, los pulmones, la pleura y el diafragma, dependiendo del lugar por donde penetre. Cuando secciona la gran arteria, el toro agoniza entre enormes vómitos, ahogado en su propia sangre. La espada puede clavarse muchas veces al mismo toro.

 

    La puntilla se utiliza para rematar al toro moribundo, intentando seccionar su médula espinal, a la altura de las primeras vértebras: atlas y axis. El toro queda paralizado sin poder mover los músculos y en la mayoría de los casos aún entra vivo al desolladero.

 

       En cuanto a esta violencia contra el toro, en puridad, maltrato animal, sería conveniente hacer dos consideraciones estudiadas a nivel psicológico: 1º. Predispone a la violencia social. 2º. Inhibe el desarrollo de las personas.

 

Así pues, cuando se minimiza el maltrato animal, se está incubando en la sociedad una bomba de relojería. Ovidio ya nos advirtió hace dos mil años que “la crueldad hacia los animales enseña la crueldad hacia los humanos”.

 

P.D. Isabel Díaz Ayuso, la niña que abandera a la derecha liberal, tiene como uno de sus principales argumentos contra la izquierda, la defensa de las corridas de toros, esto es, el “maltrato animal” (una fiesta muy española), en lugar de prohibir el asesinato de la criatura humana en el vientre de su madre (un execrable asesinato agravado y un pecado gravísimo). Esta es la sociedad en la que vivimos.