domingo, 17 de abril de 2022

Redibujando a Darwin. I

Redibujando a Darwin. I

 


Charles Darwin

Charles Darwin

Posiblemente, Charles Darwin sea el naturalista sobre el que más literatura se ha escrito a lo largo de la historia. Resulta realmente difícil encontrar a alguien que no conozca al autor de «El Origen de las Especies», aunque ni siquiera sea aficionado a la naturaleza ni haya oído hablar jamás de Lamarck, Bolívar, Buffon o Cavanilles. Sin embargo, y como suele ocurrir con personajes muy populares, ni todo lo que se atribuye a Darwin es cierto, ni su obra o sus implicaciones son tan bien conocidas como su nombre, y éste es uno de los factores que contribuyen de forma más importante a que mucha gente asuma o critique el darwinismo sin comprender realmente su significado.

Charles Robert Darwin fue, sin duda alguna, un gran naturalista. Poseyó las cualidades fundamentales para la labor científica: la paciencia, la constancia y un método implacable tanto en la observación como en la elaboración de conclusiones a partir de ésta. Tal minuciosidad, calificada por algunos de sus biógrafos como patológica, le llevó a retrasar más de 20 años la publicación de la teoría de la selección natural tras regresar de su viaje en el Beagle. Algunos autores opinan incluso que si no se hubiera sentido espoleado por una carta de Alfred Rusell Wallace, recibida en 1858 y donde exponía una teoría similar a la de Darwin desarrollada de modo independiente, nunca hubiéramos tenido la ocasión de leer «El Origen de las Especies». Y quizá en este punto se encuentre uno de los mayores mitos sobre Darwin: lo irremplazable de su figura.

No viajamos solos

Nada más lejos de mi intención el restar ni un ápice del mérito ni de la genialidad que el naturalista inglés derrochó para alcanzar sus conclusiones sobre el mecanismo evolutivo de la selección natural, ni al resto de su incansable e impecable trabajo científico. No obstante, también es cierto que nos gustan demasiado los genios; nos agrada pensar que debemos nuestra civilización y nuestro bienestar al sacrificio de grandes héroes capaces de hazañas vetadas para el resto de los mortales.

Sin duda, en parte es así, pero estas visiones idealizadas suelen olvidar algunos factores fundamentales: los héroes parten del trabajo de otros que les precediron y se sustentan sobre la labor de innumerables mortales anónimos. En ciencia, como en otros muchos aspectos de la vida, una idea innovadora es el producto no solo de una personalidad genial, sino del conjunto de circunstancias y conocimientos del momento. De esta forma, la llama del descubrimiento no es portada alrededor de mundo por un único corredor solitario y excepcional, sino transportada por numerosos relevos que permiter alcanzar distancias inimaginables. Si alguno de ellos flaquea, otro puede recoger la antorcha; aunque únicamente uno de ellos alcanza el pebetero.

Pretendo decir con esto que, si Darwin hubiera aceptado el destino planificado por su padre, convirtiéndose en un modesto párroco rural, si no hubiera embarcado nunca en el Beagle o si hubiera acabado sus días sin haberse atrevido a publicar su obra, una teoría equivalente a la de la selección natural darwinista hubiera sido publicada por otro relevo. Ahora no recordaríamos a Darwin, pero posiblemente estaríamos discutiendo los mismos mecanismos bajo el nombre de «teoría de Wallace» o cualquier otro.

No es la primera vez que este hecho se demuestra históricamente: la teoría mendeliana de la herencia fue ignorada y redescubierta décadas después de forma independiente y casi simultánea por tres botánicos (de Vries, von Tschermak y Correns) y casos similares se han dado en numerosas ocasiones, no solo en biología, sino en otros muchos campos como las matemáticas, la física o la economía.

Así pues, no hagamos descender a Charles Darwin del lugar que ocupa muy merecidamente en la tribuna de la historia de la Ciencia, más bien al contrario, miremos a su alrededor y honremos de igual forma a todos aquellos que le ayudaron a alzarse, y a cuyo trabajo debemos igualmente nuestra actual comprensión de la biología.

 

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